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DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. La ciencia en clave femenina a través de 6 mujeres reales

Publicado el 08 de marzo, 2017

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER. La ciencia en clave femenina a través de 6 mujeres reales

Hoy es 8 de marzo y se celebra el Día de la Mujer Trabajadora, también llamado Día Internacional de la Mujer. Esta fecha conmemora la lucha de las mujeres por incorporarse al mercado laboral y por la igualdad de derechos y de oportunidades.

A pesar de que los avances logrados son muchos y esenciales, como el derecho al voto o el acceso mayoritario a los estudios superiores, aún queda mucho por hacer en materia de género para salvar las brechas existentes y para poder decir, que la mujer  está representada en cualquier área del conocimiento, a cualquier escala del mismo.  Esto es algo que no  ocurre aún, a día de hoy, en campos como el de la ciencia y la investigación.

 

Según el CSIC, el 65% de los títulos universitarios de la UE los obtienen mujeres. Además, sus resultados académicos en áreas como matemáticas, física o química son, con frecuencia, mejores que los de sus compañeros de pupitre, aunque tiendan a sentir más ansiedad que los varones ante ellas.  Aún así, sólo 3 de cada 10 chicas elige una carrera de ciencias. Este desequilibrio se acentúa aún más según se asciende en la carrera profesional e investigadora. El porcentaje de catedráticas y de profesoras de investigación no llega aún al 25%. Además, según el informe Mujeres y Ciencia de la Unesco, las mujeres constituyen solo un 28% de los investigadores existentes en el mundo. En España, al menos, la cifra se eleva hasta un 39% de promedio, lo que significa que casi 4 de cada 10 investigadores en nuestro país, son mujeres. Esto nos sitúa por delante de países como Finlandia, Dinamarca, Suecia o Suiza.

Gracias a los medios de comunicación y al cine nos resultan familiares algunas de las grandes científicas de la historia, como Hipatia de Alejandría (Ágora), Jane Goodall (Gorilas en la Niebla), Joan Clarke (Descifrando Enigma), Marie Curie o, más recientemente, el trío de matemáticas afroamericanas (Figuras Ocultas) que lograron hacer posible una de las mayores misiones de la NASA. Dentro de España, hemos oído hablar de María Blasco (directora del CNIO) o de la bioquímica Margarita Salas, aunque son muchas las mujeres que luchan por hacer visible su trabajo y por poner en valor el papel femenino en las ciencias.

 

        Extracto muy estimulante de película de Ágora:

 

        Breve repaso a la vida de Jane Goodall:

 

        Vídeo subtitulado película Figuras ocultas:

 

Como la visibilización del trabajo de las mujeres científicas es esencial para que las jóvenes tengan un espejo al que mirarse, en este artículo queremos ir más allá de los perfiles conocidos y explotados para adentrarnos en el día a día de 6 mujeres de ciencias. Chicas reales, treintañeras, que tras sentir la vocación científica y realizar sus estudios universitarios, se encuentran inmersas en el desempeño laboral en ramas como la medicina, la ingeniería química, la biología y las ciencias del mar o la neuropsicología.

De su mano intentaremos conocer cómo es la ciencia para las mujeres, qué sucede entre bambalinas y dar respuesta a cuestiones como: ¿qué ocurre para que, habiendo tanto talento, las féminas se queden por el camino? ¿Nos puede ese prejuicio de que no se nos dan bien los números? ¿Nos asusta desenvolvernos en un mundo dirigido por hombres? Realmente, ¿el techo de cristal es la maternidad y eso hace que no lleguemos a puestos de visibilidad y decisión?

 

Para la mayoría, su relación con la ciencia fue un flechazo desde niñas o jóvenes y su decisión de dedicarse a ello fue algo vocacional, una inquietud temprana, aunque no siempre tuvieran claro qué carrera científica escoger.

 

Laura asegura que sintió el gusanillo de la medicina desde pequeña y por vivencias personales: “Cuando tenía 6 años mi madre tuvo un aborto y desde entonces quise conocer todo lo relativo a una gestación”. “Esta vocación se afianzó cuando mi madre falleció a causa de una enfermedad. Ya no tuve ninguna duda de cuál era mi camino”.

 

Para Tiziana, su experiencia de niña también marcó su devenir profesional: “Durante mi infancia tuve muchísimo contacto con la naturaleza y mi pasión pudo venir de ahí. Me fascinaba especialmente la vida bajo el mar y escogí investigarla por su potencial para alcanzar la sostenibilidad y por ser una fuente imprescindible de proteína animal para un planeta cada vez más hambriento”.

 

En el caso de María José, la Psicología también fue una vocación temprana: “Siempre me atrajo el mundo de la salud mental y, en especial, todo lo relativo al estudio del cerebro y los procesos cognitivos”. “En mi caso, más que una carrera u otra, mi vocación era y es la investigación en el mundo de la ciencia, más allá de especialidades”, asegura Mar.

 

Estas vocaciones tienen, en muchas ocasiones, un catalizador, una figura que les ayudó a familiarizarse con la ciencia,  o un personaje histórico inspirador que les valió de referencia.

 

“En mi caso, la responsable de que me encantara la química desde niña es mi madre. Fue profesora y con sus clases me ayudó a ver la ciencia sin miedo, a entenderla y a disfrutarla” asegura Elena. “En cuanto a referencias históricas, mi preferida es Marie Curie, por su contribución al descubrimiento de la estructura de la materia”.

 

Para Irma, Marie Curie es un pilar también, aunque admira especialmente a las científicas españolas que han llegado arriba, como Margarita Salas y María Blasco. Tampoco me puedo olvidar de  uno de los directores de mi tesis doctoral, gracias al que comencé a disfrutar, de verdad, de la vida del  laboratorio, pues me supo transmitir la emoción de conseguir cada día nuevas metas, aplicar nuevas técnicas y aprender sin parar”, sostiene.

 

Yo le debo gran parte de lo que soy hoy a mi profesora de ciencias durante la adolescencia, Teresa Munari” confiesa Tiziana. ”Me hizo entender que mi fascinación por los bichos no me convertía en una chica rara, sino en alguien que tenía un don, que luego traduje en vocación”.

 

Hablando de aquello que más les gusta de su trabajo, hay ciertos factores a los que apuntan todas, como la posibilidad de estar al día de todos los avances que existen, la utilidad social de su labor y la relación humana que se establece con pacientes o con compañeros de trabajo en entornos que son, en muchas ocasiones, internacionales.

 

Para Elena, lo más atractivo es “poder vivir de primera mano los avances tecnológicos que necesito para el día a día. Ese proceso ingenioso que va desde que se descubre algo hasta que se baja al suelo y se ve su aplicación práctica. ¡En la ciencia también hay creatividad!”.

 

“Para mí, lo mejor es cuando los avances científicos dan sus frutos y podemos dar a una paciente la noticia de que va a ser madre, cuando se escucha el latido cardíaco del embrión y, sobre todo, cuando una vez que ha nacido su bebé, vienen a la clínica o nos envían una foto para que lo conozcamos”, asegura Laura. Además, yo misma he sido paciente de reproducción asistida. Me siento afortunada de haber vivido esta experiencia, al margen de la dureza, porque me ha hecho aprender lo que se siente cuando eres tú la paciente y amar mi trabajo aún más”. 

 

Para Irma, la investigación científica le ha reportado grandes satisfacciones: “Lo mejor es el desarrollo de posibles teorías que, posteriormente, tienes que demostrar como si fueras un detective en busca de pistas para resolver un delito. Es apasionante”.

 

“Lo que más me gusta de mi trabajo en la comunicación científica es contribuir al  bienestar común y transmitir que la actividad científica y el desarrollo tecnológico son un motor que genera riqueza, si se fomenta”, manifiesta Tiziana.

 

“En mi opinión, un regalo precioso que te ofrece una carrera científica es el hecho de que siempre puedes estar aprendiendo, mejorando, buscando... encontrando. Resulta tan estimulante que llega a enganchar, a pesar de la inestabilidad laboral que muchas veces acompaña a los investigadores”, opina María José.

 

Y es que no todo es un camino de rosas. La falta de oportunidades, la  inestabilidad, además “del estrés y los recursos limitados”, como apunta Mar, hacen que, en ocasiones, la carrera científica se parezca más a una carrera de obstáculos que a una trayectoria profesional y vital.

 

María José: “Cuando trabajas en investigación has de adaptarte a lo que viene: recortes, cambios repentinos de equipo y de proyecto, alguna beca o contrato si tienes suerte, y la disposición para trabajar, de forma complementaria, en otra cosa. Para optar a triunfar en investigación hay que ser solvente mental y económicamente. Eso también hay que saberlo”.

 

La mayoría no se ha sentido discriminada directamente por razón de sexo e insiste en destacar que lo que realmente importa es la valía del candidato, aunque sí ha observado diferencias en los diferentes eslabones de la carrera científica: “En lo mío hay muchas mujeres, pero a los puestos más altos optan más hombres y ellos, son, a la vez, los que evalúan y deciden. Todo suma”, dice Irma. Laura y María José han vivido lo mismo en los campos de la medicina y la neuropsicología. “De todos modos, el panorama se presenta mejor. En mis últimos años de profesora he visto aumentar el número de mujeres en clase y supongo que con los años estas chicas irán subiendo y poco a poco llegarán arriba”, apunta Irma.

 

La experiencia de Mar es la misma en este sentido: La tendencia va cambiando, sí. En mi empresa he tenido la oportunidad de entrevistar a más mujeres que hombres con grandes currículums. Yo también confío en que las mujeres irán ganando en visibilidad y ocupando puestos clave”.

 

La maternidad sale a la palestra al ahondar en los motivos por los que las mujeres no terminan de ocupar, a día de hoy, los principales puestos de decisión y visibilidad.

 

 “Ahora que soy madre puedo ver que la inestabilidad, las jornadas interminables y la dificultad para conciliar son los motivos por los que la mujer se queda por el camino en su ascenso en la carrera científica”, confiesa María José, opinión que suscriben, al cien por cien,  Mar y Laura, que añade: “Sin duda, creo que el principal escollo que tenemos que superar las mujeres de hoy en día para progresar es compaginar nuestra actividad laboral con la maternidad”. He vivido en primera persona la discriminación por tener hijos y querer compaginar ambas esferas. Por suerte, actualmente trabajo en una empresa en la que la necesidad de conciliación se entiende como un derecho fundamental y puedo desempeñar mi trabajo sin renunciar a mis niños”.

 

Tiziana añade otro factor a este punto de vista: “la maternidad puede influir en que las investigadoras que han sido madres (y más en época de crisis) y han estado un tiempo alejadas de la “producción de artículos científicos” pierdan oportunidades para competir por becas o contratos. En el sector público `si no públicas, mueres´”.

 

Respecto a la diferencia de aptitudes entre hombres y mujeres: ninguna considera que haya  habilidades innatas propias de uno u otro sexo. Simplemente, interpelan a aspectos educacionales y culturales: “Yo noto diferencia de inquietudes. En la parte más de informática, más tecnológica, pueden destacar más ellos, porque es algo que les provoca más curiosidad. Por ejemplo, apenas conozco chicas gamers y ellos están trasteando desde pequeños con un ordenador. Esto también influye, asegura Elena.  Laura añade: “quizás por todo lo que nos ha costado conseguir cada avance,  las mujeres seamos, en general, más tenaces, más hormiguitas

 

¿Creen que en España hay futuro para la ciencia y para las mujeres en ella?

 

Sí creo que hay un futuro, pero a largo plazo y, desde luego, pasa por la conciliación y por un cambio cultural que lleve a la `incorporación del hombre a la vida familiar y a la casa´”, afirma Laura. Creo que sí que hay grandes posibilidades para la mujer y creo que la compatibilidad familiar es lo esencial para que no encontremos un impedimento para alcanzar metas y puestos relevantes”, añade Mar.

 

Para asegurar su futuro es necesario que se defina claramente la carrera científica como tal, pues muchas veces tras leer la tesis doctoral muchos sufrimos un parón ante la busca de la anhelada beca postdoctoral que, en muchas ocasiones, no llega y es ahí cuando te desenganchas  sostiene Irma.

 

 “Tiene que haberlo, claro. Pero para ello ha de fomentarse y apoyarse la investigación. Si no hay investigación, nos convertiremos en un país mediocre y sin futuro para los jóvenes ¡y eso no va a ocurrir!”, opina María José.

 

Mar resume así los que considera factores clave para el futuro de la ciencia en España: “Creo que el aspecto de la financiación es esencial  y, en definitiva, el sistema establecido actualmente administración-empresa-universidad debe mejorar en sus relaciones y en su manera de gestionarse.  

 

A pesar de estos aspectos a mejorar, las seis se sienten orgullosas de su carrera y animan  a las jóvenes  a seguir su vocación científica. Quién sabe, quizás en cualquiera de ellas esté la cura contra el cáncer, la constatación de vida extraterrestre o la invención del teletransporte. El mundo no puede permitirse el lujo de desperdiciar el talento femenino y así lo quieren transmitir Laura, Irma, María José, Tiziana, Elena y Mar.

 

Irma: “En la vida hay que seguir el camino que el corazón nos dicta y no pararse ante nada por ser mujer”.

 

María José: “Aunque sea un camino exigente, si es lo que sientes como tuyo, tienes que ir a por ello. Es importante ser consciente de que hay que salir fuera de España para estar bien valorado aquí en el campo científico, pero lejos de ser una traba lo concebiría como una oportunidad de aprendizaje y, como experiencia, ¡es impagable!”.

 

Tiziana: “Me siento orgullosa de seguir creyendo en la Ciencia y en lo fundamental que es despertar las vocaciones científicas y animo a todas las jóvenes a que nunca pierdan la ilusión y persigan sus sueños”. “Si quieres ser actriz, periodista o directora general de una gran compañía, estudiando una carrera de ciencias podrás serlo. ¿Por qué? Porque la formación científica es multidisciplinar y hará de tu cerebro una máquina de aprendizaje sin parangón, además de darte fortaleza y valentía”.

 

Mar: “Las claves del éxito son dedicación, constancia y paciencia. ¡Querer es poder!”

 

Laura: “La capacidad personal de cada uno no viene determinada por el sexo, sino por la energía que uno ponga en ser bueno en lo que hace. Hay que demostrar interés, compromiso y pasión”

 

Elena: “Lo realmente importante es ser fiel a uno mismo. Cada una tiene que hacer aquello que siente desde el corazón. Aunque las estadísticas no sean siempre todo lo buenas que nos gustaría, siempre será más fácil triunfar en algo que nos apasiona. Para empezar, porque habremos tenido éxito con nosotros mismos y eso es esencial. Lo otro, con ganas, esfuerzo y una pizca de suerte, llega después”.

 

 

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