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GESTIÓN DE LA ENERGÍA EN SMART BUILDINGS

Publicado el 22 de marzo, 2017

GESTIÓN DE LA ENERGÍA EN SMART BUILDINGS

Los Smart Buildings o edificios Inteligentes son aquellos cuyas instalaciones y sistemas de climatización, de iluminación, de gestión de la electricidad, de seguridad y de telecomunicaciones, permiten una gestión y control integrados y automatizados, con el fin de aumentar la eficiencia energética, la sostenibilidad, la seguridad, la usabilidad y la accesibilidad. Son edificios que integran las nuevas tecnologías y que, gracias a ellas, hacen la vida más fácil a sus usuarios (o a sus habitantes, si se trata de hogares).

Los avances en este campo son ya imparables y puede que os resulten familiares conceptos como la domótica o la inmótica, que hace referencia a la automatización completa de un edificio, lo que permite conocer y monitorear su funcionamiento integral, aumentar su seguridad, mejorar el confort para la gente y, muy importante, reducir el consumo de energía y, por ende, contaminar menos.

La gestión eficiente de la energía es uno de los pilares de los Smart buildings.  Actualmente, los edificios son los responsables del 40% de la energía total que consumimos en las ciudades, y de la contaminación que esto acarrea, según la Plataforma PEP, asociación sin ánimo de lucro que engloba a profesionales, empresas y personas con inquietudes y conocimientos en el campo de la eficiencia energética en la edificación. De ahí que, en plena era de transición hacia las ciudades inteligentes, los edificios sean una pieza clave del puzzle para llegar a ellas.

¿Cómo se gestiona la energía en un edificio inteligente?

Aunque parezca una locura, esto se prepara desde antes, incluso, de que un edificio exista, cuando sólo es una proyección en un plano. En este sentido, ha jugado un papel muy importante la tecnología BIM, que aplica las TIC al diseño, desarrollo y al mantenimiento y gestión de los recursos del edificio durante toda su vida. La tecnología BIM permite comprender cómo va a comportarse y a reaccionar un edificio ante diferentes estímulos o situaciones y puede simular su rendimiento antes de haberlo construido. Además, permite elegir el mejor material (reciclable, aislante, duradero o respetuoso con el medio ambiente), para su construcción. Esto permite ganar en eficiencia energética y de recursos de una manera notable.

Una vez que el edificio inteligente está construido y operando a pleno rendimiento, la gestión energética eficiente ha de estar presente en cada una de los procesos que se desarrollan en el mismo y todas las áreas: seguridad, accesibilidad, climatización, sistemas de iluminación, control de residuos... Y todo ello, contando con un dispositivo clave: el sensor. Distribuido por todo el edificio, permite recoger información del mundo real y convertirla en datos digitales que, gestionados correctamente, ofrecen información en tiempo real que permite la gestión óptima y eficiente de todo el edificio.

Para entenderlo, veamos un ejemplo de un Smart building desde que llegamos con nuestro coche (eléctrico, ¡por supuesto!) hasta que subimos a su azotea.

 

Planta -1: E-Parking. Además de ser accesible para todos y de estar dotado de una correcta infraestructura tecnológica que permita ganar en seguridad y eficacia, es fundamental que el edificio facilite y promueva el uso del coche eléctrico, mediante la implantación de parkings adaptados y sensores que indiquen dónde hay huecos libres, reduciendo el tiempo de circulación de los vehículos y su gasto energético, así como la existencia de puntos de recarga eléctrica que permitan a los usuarios de ese inmueble recargar su coche mientras trabajan o realizan una gestión. En España, empresas como Endesa están llevando a cabo con éxito iniciativas de promoción de la movilidad eléctrica entre sus empleados, logrando evitar la emisión a la atmósfera de “más de 260 toneladas de CO2, el consumo energético de 300 hogares durante un año”, según fuentes de la eléctrica.

Un concepto interesante aquí es la generación distribuida: la tecnología del V2G, o vehicle to grid (del vehículo a la red). Se trata de un sistema innovador de carga de vehículos eléctricos que permite devolver a la red la energía almacenada en ese coche para su uso en el edificio, lo que supone, entre otras cosas, un ahorro en las facturas y una optimización de los recursos energéticos.

Planta 0: Recepción. Lo primero que llama la atención al entrar a la recepción es que se trata de un edificio agradable, en el que las personas sienten confort. La luz, la temperatura o la calidad del aire, son las óptimas. Esto se logra con la automatización y monitoreo de las condiciones climáticas, con sistemas de control de humedad e, incluso de filtración del aire para eliminar partículas de CO2 que se producen en edificios grandes y con mucha gente y devolviendo los niveles óptimos de oxígeno.

Si miramos alrededor, seguramente veamos plantas o, incluso, jardines, que ayudan a limpiar el aire al tiempo que dan sensación de calma y bienestar y un espacio diáfano que facilita la inclusión y las relaciones interpersonales. Se trata de un edificio que intenta, también, sustituir los muros macizos por cristaleras para que la luz natural llegue hasta cada estancia y se reduzca el consumo de electricidad, al tiempo que se favorece el rendimiento de los empleados, si se trata de un centro de trabajo.

Planta 1: Oficinas. Para acceder a la oficina desde la recepción, tomaremos unos ascensores inteligentes que permiten medir las capacidades de las máquinas y las demandas de las personas para hacer un uso más eficiente de los mismos. Una vez arriba, nos encontramos con una oficina en la que la iluminación es principalmente led y se adapta a las condiciones del día, si es más luminoso o está nublado, modula su intensidad y el consumo energético y se desactiva cuando no detecta presencia humana. Incluso, puede haber sensores que permitan una gestión energética híper eficiente, redistribuyendo a los empleados en una misma planta en períodos en los que la afluencia es menor, como en días laborables entre puentes o en verano, y apagar, así, el resto del inmueble, además de no tener que caldear o limpiar más que la zona que se está utilizando. Un Smart building cuenta también con sistemas de climatización y calefacción eficientes que mantienen una temperatura óptima constante y que se llevan a cabo mediante suelos radiantes o bombas de calor, lo que se traduce en eficiencia y ahorro energético (y económico).

Otro de los pilares en el desarrollo de los edificios inteligentes y de su gestión energética son las llamadas Smart Grids, o redes eléctricas inteligentes, que van de la mano de los telecontadores inteligentes, y que, gracias a la incorporación de las TIC, permiten distribuir la energía de manera eficiente, asegurar la calidad y la seguridad del suministro y adaptar nuestras tarifas a nuestros hábitos de consumo,  ahorrando dinero y energía, también.

Planta 2: Gimnasio.  Los edificios inteligentes pueden contar, incluso, con zonas que generan electricidad, con smart energy. Por ejemplo, un gimnasio cuyas máquinas transforman el ejercicio de los usuarios en electricidad. Este concepto de autogeneración de energía permite ahorrar al tiempo que promueve la salud y la esperanza y calidad de vida de sus trabajadores o inquilinos.

Planta 3: Azotea: Un edificio inteligente sabe aprovechar el tremendo potencial de la energía solar y aprovecharlo para hacer del mismo, un inmueble eficiente a través de la colocación de placas fotovoltaicas que absorben esta energía y permiten alimentar todo un edificio con ellas.

Se camina, en definitiva, a realizar edificios cada vez más inteligentes, autogestionados digitalmente y eficientes que permitan ahorrar energía al tiempo que resultan más habitables para las personas. El futuro está en un modelo de inmuebles autosuficientes, energéticamente hablando, que puedan almacenar e, incluso, generar su propia energía.

Uno de los proyectos más destacados que impulsan el desarrollo de edificios autosuficientes es el proyecto Energrid, en el que colabora Endesa y que persigue desarrollar una infraestructura inteligente que asegure la eficiencia energética de los edificios.

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Loreto Resco Guijarro - Madrid 

 

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