Cuando el Océano Índico se tragó a Nicolas

DIARIO AMATE

El pasado verano el Océano Índico se tragó a Nicolas Augusto y lo devolvió a los 11 días. El dios del mar pudo haberse quedado con él, pero fue magnánimo y lo devolvió cuando todas las esperanzas de que fuera encontrado en la inmensidad del Océano Índico eran escasas.

 
                                                      Nicolas con su compañero al llegar a Madagascar
 

Estos son los hechos. Nicolas salió de la isla de Mayotte (territorio de ultramar francés) en dirección a la isla de Madagascar el sábado 9 de julio con un viento ligero y con olas muy débiles. Iba acompañado de tres amigos en el catamarán “Mango Blue”. El domingo 10 cuando aún no había amaneciendo y cuando ya habían navegado 130 km se dan cuenta de que hay un grave problema técnico entre los dos cascos del catamarán. Por ello deciden dar la vuelta y colocar cuerdas entre los dos cascos, intentando inútilmente que el puente central no ceda, como luego ocurrió a las 16 horas de ese mismo día a 70 Km de Mayotte. Mandan SOS sin éxito, por ello dos de sus acompañantes deciden buscar ayuda en un pequeño barco auxiliar motorizado. Unos pescadores los encontraron a 15 millas de Mayotte y dieron la alarma. Se iniciaron desde el primer momento reconocimientos aéreos en diferentes áreas donde pensaban que podrían estar los restos del naufragio, pero sin éxito. Mientras Nicolas se prepara para pasar su primera noche en el mar, rodeado de la inmensidad del Índico y las olas chocando contra los restos del catamarán. El lunes 11 deciden instalarse en la parte exterior del casco ya que el pequeño habitáculo que utilizaban para dormir se había inundado de agua. Ese día no ven nada en el horizonte y se turnan para dormir. El martes 12 comprueban que las corrientes son muy fuertes ya que se encuentran, según creen, a unos 50 Km de Madagascar. No divisan ningún barco, ni aviones, a pesar de la labores de búsqueda. Por la noche pierden parte de la comida, las lámparas… que se encontraban en un anexo del catamarán. El miércoles 13 todavía divisan Madagascar, pero ya el jueves 14 son arrastrados por una fuerte corriente que los lleva hacia el oeste. Del 15 al 18 ven muy lejanos dos barcos, uno de día y otro de noche. Nada pueden hacer.

Las labores de salvamento continuaron gracias  a la respuesta de más de 150 personas a la llamada de solidaridad lanzada por las familias de los náufragos. La estrategia de este despliegue aéreo era “cerrar puertas de salida” para evitar que los náufragos derivasen hacia el norte, más allá de Madagascar, o por el contrario más al sur del Cabo de San Andrés. A pesar del despliegue aéreo  no aparecían y los días corrían rápidos y las esperanzas a veces desfallecían.

El martes 19 con viento casi nulo ven un tiburón, el miércoles 20 ven un barco pesquero… pero está demasiado lejos para verlos. El jueves 21 los vientos le llevan hacia el norte hacia el Cabo de Ámbar donde los vientos son muy violentos. Pero ese mismo día a las 15 horas ven un barco que a pesar de que en un primer momento no los ven al final se dirige hacia ellos. Al final son rescatados. El dios del mar los devolvió. Nicolas no olvidará nunca el carpacio de atún de aquel pescador alemán. 

Diario Amate había entrevistado a Nicolas hacía unos meses y seguimos día a día a través de las redes sociales, como Facebook, todo lo que estaba ocurriendo, por ello el 21 de julio cuando supimos que Nicolas había aparecido la alegría fue inmensa.

A los pocos días nos enteramos que el 18 de julio había muerto la joven tenista Nadia Mechaala a sus 21 años en un desafortunado accidente, a la entrada de Sevilla después de un entrenamiento. El coche que conducía un ciudadano americano impactó contra el vehículo en el que circulaba Nadia de copiloto.

Habíamos entrevistado a Nadia y a su hermana gemela Sara también en el mismo periódico junto a Nicolas. La vida es imprevisible.

 

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