El amor incondicional de Séfora hacia los animales

ÁNGELES GONZÁLEZ. Parque Amate

Séfora Pérez es una alumna de 2º de ESO de nuestro instituto que tiene una vida familiar un poco diferente a todos nosotros, pero es más me atrevería a decir que muy pocos personas pueden disfrutar de lo que ella tiene en su casa desde que nació.

 
             Séfora con nuestra reportera haciendo volar a su águila en el Parque Amate / BEATRIZ CRUZ

 

Desde pequeña se dio cuenta que su casa era diferente a la del resto de sus amigas, porque a diferencia de estas, ella estaba rodeada de animales: águilas, lobos, hurones... En su casa la convivencia es muy peculiar y rigen normas diferentes, como por ejemplo, hay que tener cuidado con las puertas, no se pueden dejar todas abiertas porque entonces podría haber algun "accidente" ya que las águilas ven a los hurones como comida. (¡¡¡¡)  A Séfora se le nota el inmenso amor que le tiene a los animales, amor que le han inculcado sus padres. Los animales "más normmales" con los que convive son sus tres perros de distintas razas, con los que juega y cuida a diario, un huscky siberiano de cinco meses, un chiguagua y un pastor checoslovaco.

Pero Séfora convive también con animales más sorprendentes, como una loba, (con "todos sus permisos" insiste) ¡es increíble! Sus padres son cetreros, así que tienen tres águilas de Harry en la inmensa terraza, pero que a veces sueltan por su salón. Cuando sorprendidos le preguntamos cómo se comportaban las águilas en el salón de su casa nos dijo que muy bien, porque estaban con ellos desde pequeñas y que incluso una de ellas comparte su helado preferido, el de stracciatela: "una cuchara de helado de stracciatela para ella, otra para su águila". Todos los sábados sus padres, que son socios de un coto de caza van allí y suelta las águilas. Estas vuelan libremente y pueden cazar. Caza que luego utilizan para su alimentación, entre otras piezas las liebres.

Séfora imagina algunas noches que va al coto y ve volar a sus águilas y la siguen por el bosque como le ocurre a sus padres. Las águilas las compraron en un centro de cría de aves rapaces. Para coger a las águilas es conveniente ponerse un guante específico, ya que sus fuertes garras producen heridas, Séfora también tiene que ponérselo aunque la conozca, ya que pueden hacerle daño sin quererlo. Aún nos faltan animales por nombrar que viven en su casa: un buho pequeño que ya tiene bastante años, pero su tamaño es muy reducido. También tienen una lechuza, un mochuelo, 2 pirañas en terrarios de agua en la cocina y en el salón (tienen que estar separadas porque si no se "pelean". Al principio de estar juntas una casi "murió" tras una pelea, desde entonces están separadas); tres hurones "con los que jugamos como si fueran gatos"; una tarántula en la habitación de su hermano, que a veces suelta; dos serpientes con "las que jugamos e incluso nos las colgamos al cuello para que den vueltas... Además crían ratas y ratones para dárselo a los animales para alimentarlos. Cuando ella nació en su casa ya había un mistolobo, un boxer y un pastor alemán. Al cumplir 9 años su madre compró la primera águila, porque desde pequeña había amado a estos animales y desde luego que ha sabido trasmitirle a sus hijos este amor.

La gente piensa que es increíble que tenga tantos animales, pero a ellos les gusta tenerlos. A veces cuando sus amigas van a su casa al principio les da un poco de "cosa" entrar. Séfora nos comentó que estas Navidades hay un cierto problema con sus tías porque toca la cena de Navidad en su casa, así que no sabe al final qué pasará. Con tantos animales le preguntamos si alguno se había escapado alguna vez y nos dijo que no. La convivencia entre todos ellos no es muy pacífica "las águilas se llevan bien entre ellas, también con los perros, pero no con los hurones, porque los ven como comida e intentan comérselos". Alguna vez Séfora ha tenido que ponerse enmedio, pero el águila se detiene cuando ella le dice "para". (¡¡¡¡) A la pregunta de si no se agobia con tantos animales, Séfora nos confesó que no es con los animales con los que se agobia sino más bien cuando está rodeada de muchas personas.

Tener tantos animales conlleva una serie de responsabilidades, aunque sobre todo recaen en sus padres.

Como hemos podido observar el amor por los animales de esta familia es incondicional, viven por y para hacer felices a los animales, y es algo de admirar plenamente.

 

Créditos