El terror en Venezuela les obliga a vivir una nueva

vida en España

 

MARTA COROMINAS. IES Santa Aurelia

Carla Morrillo es una adolescente venezolana y nos va a contar el momento en el que ella y su familia decidieron venirse a España a vivir, dejando atrás una vida, amigos, familia... Todo ello a causa de las dramáticas situaciones que se viven en su país: falta de libertad, pobreza, inseguridad ...

 

                                                                                                                      Carla en el metro de Sevilla

A principios de mayo del 2015 su abuela que vive en Olveras (Cádiz), le dice que cuándo van a ir a España que hacía ya 15 años que no se veían y le daba pena la situacón de Venezuela. Entonces su familia empezó a pensar, porque habían pasado una serie de circunstancias como la venta de sus dos casas, la de su coche, ya que sus recursos económicos habían bajado bastante porque tenían que comprar comida y dejaron algunos de los lujos que tenían. En este tiempo su madre se quedó embarazada de su hermana y su situación económica se vio más apurada todavía por la compra de los productos de los recién nacidos.

La situación económica y política del país eran insostenibles. Ya en el 2016 decidieron venir a España a vivir, para ello vendieron todo el mobiliario de su casa para conseguir algo de dinero. La madre de Carla pidió ayuda a la abuela porque solo tenían dinero para dos billetes de avión, además su padre hizo un gran esfuerzo ya que trabajaba en el turno de mañana y tuvo que pedir turno de tarde también. Para todos en la familia fue complicado ya que mo veían su padre mucho, y además su padre le ayudaba con las cosas del colegio. Su madre tenía que ocuparse de la casa ella sola y para colmo tuvo problemas con la venta de las cosas de su casa, ya que la gente no pagaba y tenía que ir a cobrar una y otra vez. Su abuela no es que no le quisiera ayudar sino que tenía que ayudar a más hijos que tenía en España. Así que tuvieron que aplazar el viaje a España, pero la abuela dijo que fueran primero ella y su hermana, Valeria. Pero ellas no querían porque era un país extraño para ellas pero al mismo tiempo Europa era un sueño.

Carla investigó todo sobre la ciudad y la zona en la que iba a vivir, el parque, las calles, el instituto, su casa...  Además se quedó muy sorprendida porque en Venezuela hay que ir a clases con uniforme y aquí con ropa de calle, y el nivel de estudios aquí es más alto también. En su antiguo colegio que era muy cutre y pobre, daba desde 1º hasta bachillerato las mismas materias, además los profesores a veces ni iban.

Cuando ya decidieron venir, sus padres le daban charla para que se portaran bien aquí: "tenéis que ser unas damas". Su padre es estilísta y ella le pidió que la pusiera guapa, porque tenía miedo de no sentirse como las niñas de aquí, y de no sentirse aceptada.

Carla en Venezuela tenía un trabajo de promotora, en una tienda de telefonía, y así se costeaba sus caprichos. Por ello se compró un móvil para poder hablar desde España con sus padre, pero una noche vivió una situación muy peligrosa. Al volver a su casa, unos hombres con unas motos le apuntaron con unas pistolas para robarle, y aunque ella se resistió le robaron. Esto fue un problema porque una de las cosas que le robaron fué el móvil, cosa que ella necesitaba en España para contactar con sus padres. Cuando le preguntamos por la diferencia entre los jóvenes venezolanos y los españoles nos dijo que aquí los jóvenes son más serios y siguen más las normas.

Al llegar a España casi le pilla un coche, ya que ella no estaba aconstumbrada a usar el semáforo. Carla nos cuenta que tenía un concepto de los europeos diferentes, por ejemplo que somos unos flojos, pero al llegar aquí vio que èramos todo lo contrario. En el aeropuerto tuvieron que mentir para poder venir a España y decir que solo iban de vacaciones. Le hicieron muchas preguntas y tuvieron varios problemas pero consiguieron entrar. A ella le daba muchísima pena dejar a su pareja, su país, ya que no iba a volver a verlos más.

Una vez en España, se quedó sorprendida de la cantidad de productos que aquí tenemos y de los que ellos carecen como un simple desodorante o champú. Cuando conocimos a Carla estaba sola con su hermana, pero ahora ya ha podido venir toda la familia. Están buscando trabajo y esperan tener una vida de oportunidades que en Venezuela no tenían, ni el panorama nacional prometía. Carla va muy bien en sus estudios y como dice su tutora en el instituto, aunque cuando llegó presentaba muchos problemas de estudio, "ahora Carla ha hecho un gran esfuerzo y se ha puesto las pilas". Carla tiene por delante toda una vida de oportunidades que en Venezzuela no tenía y ¡desde luego que lo va a aprovechar!

 

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