La esgrima, mucho más que un hobbie

BEATRIZ CRUZ. Sevilla

Llegué a la esgrima accidentalmente, porque pertenecía a las actividades extraescolares que se impartían en mi colegio, para mí resultó la opción más atractiva, aunque sólo tenía 8 años. A partir de ahí se convirtió en una de mis grandes pasiones, ya que anteriormente había probado otros deportes como el surf y el tenis, pero ninguno de estos me habían causado la satisfacción que me daba la esgrima.

 

                                                                                                     Beatriz en un entrenamiento

 

 

En un principio, solo hacia florete, una de las tres modalidades que, a día de hoy sigue siendo la que más me gusta. Tuve que dejarlo cuando terminé la primaria porque ya no se impartía más, pero por esa época gané un premio en Sevilla.

Posteriormente cuando ya esaba en 3º ESO, descubrí que el mismo profesor que me había dado clases tenía un club en Sevilla, localizado en el Pumarejo y que se llama Jose Manuel Egea. Intenté por todos los medios que me apuntaran, y tuve que sacrificar muchas cosas para conseguirlo. Al llegar allí, descubrí el espíritu competitivo y el compañerismo que se respiraba allí, aunque se trate de un deporte individual. Tengo muy buenos recuerdos de los viajes a los campeonatos que hacíamos todos los que estabamos federados tanto en el convenio que hicieron en Andalucía, como los campeonatos regionales y nacionales.

También recuerdo cuando alguien del club ganaba y lo celebrábamos todos juntos, cómo conectarnos a la red eléctrica que marca los puntos nos ayudabamos y cuando se nos rompía un florete siempre había alguien que estaba pendiente de esto y te traía uno enseguida. A raíz de ir a campeonatos aprendí también las dos modalidades restantes, sable y espada, y adquirí mucha experiencia en estos porque, normalmente los torneos eran absolutos (mayores de 20) o m20 (menores de 20).

No todo eran premios, y realmente todos temíamos hacer algo mal porque al final el entrenador nos recalcaba mucho los fallos. Además no todo eran torneos y entrenamientos, recuerdo que realizamos un curso en el que construimos nuestro propio florete/sable y me hizo mucha ilusión tener mi propio florete hecho por mi.

Por esa época me di cuenta la poca importancia que se le daba al esgrima, ya que era considerado un deporte menor, al lado del fútbol, tenía un público reducido y las noticias a no ser que sean relacionadas con las Olimpiadas ni se mencionaba. No entendía por qué ocurría esto, ya que para mí era un hobby muy importante en mi vida.

Es cierto que es un deporte que se puede considerar caro porque una equipación normal puede costarte unos 500 € al completo, pero no hace falta tenerla, ya que por ejemplo en mi club, normalmente se prestaban todas estas cosas hasta que te las compraras, aunque era esencial tener el pantalón especial por el tema de la talla.

Cuando tuve que dejarlo, me sentí realmente triste, porque siempre que empiezo a ilusionarme en ir avanzando en un deporte algo me lo impide, y no he perdido las ganas de volver a este, y en un futuro intentaré practicarlo de nuevo.

Me gustaría que este deporte estuviera más reconocido porquei ha formado parte de mí vida durante algunos años.

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