Los judíos sefarditas que se quedaron tras el Edicto de Expulsión del s XV

JOSE LUIS NOGALES. Sevilla-Madrid

Jose Manuel Laureiro descubrió con 12 años que su familia era descendiente de judios, de aquellos judios que no se fueron de España con el Edicto de Expulsión en el siglo XV y que tuvieron que practicar su religión en secreto por miedo a la Inquisición. Hoy en día Jose Manuel Laureiro y su esposa Anun Barriuso son  de los mayores expertos en judios sefarditas e imparten conferencias en lugares como Israel o Estados Unidos.

 

                                                                                                         Jose Manuel Laureiro / DIARIO AMATE

 

PREGUNTA: ¿Quiénes son los criptojudíos?

RESPUESTA: Se les llama “criptojudíos” a aquellas personas que a pesar de haber sido obligadas a convertirse al cristianismo, siguieron practicando su judaísmo en secreto por miedo a la Inquisición. Pueden recibir otros nombres, como “judaizantes”, “marranos” o “b´nei anusim” o simplemente “anusim” y “xuetas”. “Judaizantes” porque se les achacaba el delito, no sólo de practicar la religión mosaica, sino además, de propagarla y hacer nuevos prosélitos. “Marranos”, término que se utiliza sobre todo en Portugal; hay varias teorías sobre la procedencia del vocablo, para unos, es la puesta en énfasis de la prohibición halájica que tienen los judíos de comer carne de cerdo, para otros, vendría de “marrar”, equivocarse. “B´nei anusim” sería el nombre en hebreo que reciben estas personas, literalmente se traduciría por “hijos de forzados”. “Anusim”,que es el plurar de “Anus”, forzado. "Xuetas”, que es denominación de un grupo especial de criptojudíos, que se concentran en la isla de Mallorca, su originalidad es que durante siglos estuvieron expuestos públicamente sus “sambenitos”. Sus apellidos, por tanto, eran conocidos por toda la población de Baleares. Corresponden a 15 familias que sufrieron discriminación y siguen siendo “conocidas” por sus orígenes judíos.

P: ¿Son los marranos los criptojudíos de la Península Ibérica?

R: “Marrano” y “marranismo”, son términos usados en Portugal, pero no en el resto de la Península. Los primeros indicios de la existencia de este grupo humano, fueron detectado en Portugal a principios del siglo XX por la Historiografía en lengua inglesa, que adoptó como término histórico, el vocablo “marrano”, generalizándolo de manera errónea. Aunque a decir verdad, la palabra ha perdido toda su carga ofensiva, si es que alguna vez la tuvo.

P: ¿Todos los judíos españoles salieron de España con el edicto de expulsión de los Reyes Católicos?

R: Siempre se ha pensado que en los tres meses que marcaba el Edicto de Expulsión, salieron de la Península TODOS los judíos. No hace falta ser un experto en demografía para suponer que un movimiento humano de esas características, no se pudo realizar en tan breve espacio. Por otro lado, esa explicación simplista tiene una clara intención de mostrar a “lo judío” como algo ajeno a “lo español”. Esas ideas de “pureza de raza” que tanto daño han hecho a la Humanidad. Está demostrado que hay vestigios judíos en la Península desde el siglo I de nuestra era, por lo que XV siglos de arraigo en un lugar no se pueden destruir a golpe de decreto. La documentación nos indica que los judíos españoles del siglo XV, que ya estaban acostumbrados a medidas coercitivas que comenzaron en tiempos de los visigodos con la conversión del rey Recaredo al cristianismo, pensaron que esta decisión sería pasajera, con el tiempo aminorada y posteriormente, derogada. Por lo que en general, muchas familias que ya venían realizando falsas conversiones de sus miembros más jóvenes, agudizaron esta tendencia, para evitar que los bienes particulares fueran decomisados, aunque los comunes, sinagogas, carnicerías, panaderías, etc., sí lo fueran. Ello no quita para que las familias salieran, en cumplimiento del Edicto, la mayoría de ellas, camino de Portugal, pues hasta años después y por presión de los Reyes Católicos no era obligatoria la conversión al cristianismo. Estas conversiones, falsas o no, dará origen a lo que posteriormente se denominará “el problema converso”.

P: ¿Cómo ha podido seguir vivo el judaísmo de Sefarad a pesar de la expulsión de 1492?

R: Esta pervivencia ha tenido varias etapas, pues no olvidemos que el proceso ha durado más de cinco siglos. La primera, fue una etapa, de dura represión. No olvidemos que la Santa Inquisición, NO persigue a los judíos, sino a los que siguen judaizando en secreto, “los judíos que fueran encontrados en estos reinos, serán entregados al brazo secular de la justicia y ejecutados”. Pero los criptojudíos, no pueden cambiar de la noche a la mañana sus costumbres y sus leyes, por lo que su adaptación al nuevo orden de las cosas se hace muy penoso para ellos. En una segunda etapa, se produce un intento de “diluirse” dentro de la sociedad cristiana, cambiar apellidos, comprar orígenes que no les haga sospechosos de judaizantes y cualquier forma de pasar desapercibidos. Ante este “peligro”, el poder se defiende implantando los “estatutos de limpieza de sangre”, impidiendo a los “cristianos nuevos” su acceso a la administración de la Corona. Pero ellos, siguen en secreto conservando costumbres, ritos, pero perdiendo “frescura” y tomando del cristianismo aspectos que les son ajenos. Esto origina a veces un “sincretismo religioso”, incluso miembros de estas familias entran en las órdenes religiosas que se lo permiten, pues en muchas de ellas se prohíbe la entrada a cristianos nuevos. En una tercera fase, se agudiza la asimilación y la pérdida de identidad, se ha perdido la lengua sagrada, el hebreo y las leyes dietéticas se suavizan para impedir que la Inquisición los descubra, así se crean sucedáneos que se asemejan a embutidos, en el mundo rural, estas familias crían cerdos para evitar sospechas y beben vino, aunque este no sea kosher. Esta fase va a durar hasta principios del siglo XIX, aquí va a producirse una inflexión con la aprobación de la Constitución de 1812, que aunque reconoce a España como un país católico, abre levemente la puerta a otras confesiones. El movimiento progresista y dentro de él la Masonería, va a permitir que entre sus filas pueda haber personas que se “reconocen” por su pasado judío e incluso algunos van a pasar a Gibraltar para poder vivir su judaísmo en libertad. De todas maneras, continúa la sociedad cargada de estereotipos contra el judío, achacándole desde el mundo conservador todos los males que acaecen al país. En una cuarta fase, sobre todo a partir de los trabajos del senador Pulido, tanto las autoridades como parte de la intelectualidad española, ponen su mirada en el mundo sefardí, es decir, aquellos judíos que provenientes de España se han extendido por todo el mundo. Aquí, lo que se produce es una especie de “adopción del fenómeno sefardí”, porque estos grupos habían conservado sus costumbres y una lengua, que aunque tomando palabras de los diferentes idiomas de los países donde residen, ellos le siguen denominando “djudeo” o “djudeo español” o lo que se denominó “ladino”. Pero no es sólo un interés cultural lo que mueve a este “reencuentro”, no olvidemos que en Europa se viven los preludios de la Gran Guerra y encontrar poblaciones “amigas” en los Balcanes, en Grecia o en Marruecos, es un aspecto estratégico interesante. En el interior, la vida de los criptojudíos continúa más o menos igual: trasmisión de la identidad, idea de grupo diferente, que van a ponerse más o menos de manifiesto según sean de tolerantes los gobernantes del momento. Al final de este periodo, se forman las primeras Comunidades judías, permitidas que no autorizadas en Madrid, Sevilla o Barcelona, todas ellas formadas por personas venidas de otros países, y los “judíos escondidos” siguen como anteriormente. La quinta fase, va a ser un periodo negro y de catacumbas, la sublevación militar contra la República, cercena las esperanzas que habían nacido con la Ley de Libertad Religiosa. En esta época el ser judío o ser sospechoso de judaizar significa ser un delincuente. Así a los judíos, como no podía ser de otra manera, en su mayoría se posicionaron en defensa de la República; se les va a aplicar la ley de Responsabilidades políticas de 1939 o la de Represión de Masonería y Comunismo de 1940. De hecho, hay una indicación desde el Ministerio de gobernación de realizar en cada provincia un “fichero de judíos” para tenerlos localizados y controlados. Por último, una sexta etapa, en la que nos encontramos, con la llegada de la democracia y la libertad religiosa, comienza a hablarse en España del tema, Pero no será hasta el 2002 cuando se produce en Barcelona el primer encuentro de b´nei anusim, al que asisten unas catorce personas entra las que nos encontrábamos y se decide, salir a la opinión pública para que la sociedad española sea consciente de nuestra presencia. Al año siguiente se viaja a Israel y se presenta en la oficina del Primer Ministro una carta en la que se expone un resumen de nuestra historia y de nuestra situación actual. A partir de este momento se cambia del miedo a ser reconocidos por el orgullo de ser.

P: ¿Por qué ha habido siempre un deseo de ocultar las raíces judías de nuestra cultura?

R: Creemos que esto se ha debido fundamentalmente a los conflictos religiosos. El cristianismo siempre ha tenido un interés especial por mostrar a sus feligreses la originalidad de sus ideas, aunque por otro lado, no ha podido obviar la procedencia de las mismas. Este aparente conflicto fue subsanado al dividir la revelación divina en dos etapas, la primera, en la que el pueblo judío es el protagonista, se la denominó “Antiguo Testamento” y a la nueva alianza de los humanos con su dios, “Nuevo Testamento”. Pero, ¿Jesucristo era judío? ¿y María? ¿y los apóstoles?, evidentemente, sí, pero una religión que en tiempos de Roma se hace religión de estado, no puede tener “rémoras pasadas” que le impida realizar su tarea, por lo que desde el principio se anatemiza a lo judío, creando toda serie de “lugares comunes” que criminalizan y presenta como ajeno a lo cristiano todo lo que sea judío. Así se lanzan ideas como el “deicidio”, es decir, “los judíos mataron a Dios”, la idea de los crímenes rituales de niños y de la profanación de sagradas formas. Estas leyendas no son solamente producidas y difundidas en la Península, sino que se extienden por toda la cristiandad. Pero hay un segundo aspecto y es el empeño desde todos los ámbitos en mostrar a los judíos como algo externo y en muchos casos, parasitario, que vive entre la gente “normal” pero que nunca se integra y que de una manera “soberbia”, sigue viviendo según sus ancestrales costumbres. En el plano intelectual, también se intentó en una primera época, demostrar la equivocación de sus creencias, así las Controversias de Barcelona o de Tortosa, para posteriormente pasar a medidas más contundentes como crear órdenes religiosas que se encargaban de predicar en las sinagogas (con obligada asistencia de los fieles), para la conversión de los judíos, terminando con las medidas violentas de 1391, encabezadas por el Arcediano de Écija, que predicaba, ni más ni menos, que había que matar a los judíos por su contumaz negativa a convertirse al cristianismo. Todo ello, va a desembocar en un antisemitismo, en una judeofobia, que en el caso español, es singular, pues va a dar origen a un “antisemitismo sin judíos”, puesto que fueron expulsados oficialmente en 1492 y hasta el siglo XX, no hay una vuelta oficial del judaísmo.En la historiografía de siglos anteriores, apenas se hace alusión a la cultura judía en Sefarad, En la actualidad, las pocas referencias que se hacen, se refieren al Edicto de Expulsión y algunas editoriales de libros de texto, se atreven a citar a Maimónides, cometiendo a veces el error de atribuirle la condición de musulmán.

P: ¿Por qué creen que se mantiene en el inconsciente colectivo la judeofobia?

R: En la respuesta anterior ya indicábamos algo sobre este tema, la cuestión es que durante siglos, se fue creando una idea de “enemigo exterior”, “de culpable de todos los males”, que va a recaer sobre el judío. Hay frases en el acervo cultural como, “perro judío” o “judíada” que siempre tienen una connotación negativa. Nosotros hace años publicamos un extenso artículo en el que recogíamos una serie de refranes fudeófobos, de uso común, aun en nuestros días. Es curioso que hasta la palabra que designa a la lengua que orgullosamente mantuvieron viva durante cinco siglos los judíos expulsos, el djudeo o ladino, tenga también una connotación negativa. En la actualidad, la judeofobia se reviste de nuevos matices como es la crítica feroz al estado de Israel, por cierto el único estado democrático de la zona. Aquí la judeofobia toma tintes dramáticos al acusar a los judíos de nazis o cosas por el estilo, olvidando que hubo una eliminación sistemática y planificada de un pueblo, como nunca en la Humanidad se ha contemplado, practicada por los nazis y sus cómplices durante la Shoá u Holocausto. Por desgracia el antisemitismo, como la xenofobia, la homofobia o la islamofobia, son ejemplos de la irracionalidad humana, y contra esos prejuicios lo único que se puede hacer es oponerle una visión de conocimiento mutuo y de que se puede y se debe vivir juntos, porque la diversidad enriquece.

P: ¿Cómo supieron que ustedes eran descendientes de familias judías? ¿Nos podrían contar sus experiencias?

R: La verdad es que lo supimos desde siempre, se nos dijo de una manera o de otra que nuestros orígenes eran judíos. Hay que aclarar que procedemos de dos zonas geográficas totalmente distintas. Anun procede de Cantabria, con ascendientes en el norte de Burgos y Zamora. Yo, soy de Madrid pero mis ascendientes son portugueses y de Alicante. Como se puede ver, en principio nada que haga establecer un nexo, pero sorprendentemente lo hay. Este tema lo estudió hace años el profesor Casanova en su obra “Els judeus amagats” (“los judíos escondidos”). La familia de Anun Barriuso, como decía, procede del norte de España, su madre zamorana y su padre del valle de Polientes en esa zona abrupta que acerca la meseta a la montaña cántabra. Esta familia de fuertes convicciones religiosas, al ver truncada la posibilidad de practicar su religión ancestral, se vuelca en un fervoroso cristianismo, aunque dando prioridad a las enseñanzas que encierra el Antiguo Testamento, en el cual de alguna manera se encuentra la Torá judía. Esta necesidad religiosa les hace que incluso miembros de la familia profesen en órdenes religiosas, todo ello sin menoscabo de su condición judía, quedando esta relegada, sobre todo al ámbito femenino donde las mujeres van a ser las transmisoras de las costumbres y de las tradiciones. En mi familia las cosas van a discurrir de otra manera, yo provengo de una familia profundamente laica, que nunca quiso tener contacto con la religión católica por considerarla “usurpadora” de las verdaderas creencias. La ausencia de religiosidad va a ser cubierta por la racionalidad y el libre pensamiento, para dar explicación a todas las situaciones de la vida diaria. Como decía anteriormente, la transmisión de lo que pudiéramos llamar “la judeidad”, fue de una manera paulatina, calmada, como ocurre en el mundo de las mujeres, pero con esa seguridad que da el saber que tú eres la encargada de hacer a tu vez esa transmisión. En mi caso, fue más bien una reafirmación, siempre supe del” hecho diferenciador”, pero fue mi abuelo, a la edad de 12 años el que de una manera contundente me explicó de dónde venían esas diferencias, así como que todas estas peculiaridades deberíamos mantenerlas en secreto y a buen recaudo. El secreto, ha sido la piedra angular de nuestra pervivencia cultural, a veces de manera ocasional y otras de manera explícita se nos recordaba nuestros orígenes y el cuidado en “no mostrarnos diferentes”. La verdad es que este proceso lo hemos explicado en numerosas entrevistas, pues “la trasmisión” es lo que hace singular al fenómeno, pues no sólo es de cosas tangibles como costumbres, modos de actuar ante situaciones concretas, etc., sino una cosmovisión del mundo muy particular, entroncada indudablemente con la tradición judía.

P: ¿En qué momento y por qué comienzan ustedes a buscar vestigios de la cultura judía por toda la Península?

R: Después de relatado lo anterior, nosotros realizamos nuestros estudios una en Santander y el otro en Madrid, aunque vamos a ejercer nuestra profesión común, profesores, en Madrid. El interés por la recuperación de los vestigios judíos y por tanto de esta cultura como parte sustancial de la que denominamos española, viene de nuestros tiempos de estudiantes, pero va a ser en el año 2002, cuando nos encontramos física e intelectualmente y decidimos aunar esfuerzos y vidas en pro de la cultura judía desarrollada en el Península. A no ser personas especialmente religiosas (aún a sabiendas de que en los estudios judaicos, no se puede obviar la religión), vimos en la recuperación cultural un objetivo para profundizar en nuestra judeidad y una forma de lucha contra la judeofobia, al dar a conocer que lo judío y lo hispano eran cosas comunes. Así nos centramos, en primer lugar y un poco por llevar contraria a los estudios tradicionales sobre la presencia judía en la dedicamos a trabajar sobre zonas como Burgos y Campoo (comarca entre Palencia y Cantabria), publicando trabajos sobre Aguilar de Campoo y su desaparecida sinagoga y poniendo en la palestra algo que trascendió nuestras fronteras que fue el tema de Castrillo Matajudíos, hoy, a dios gracias, ha cambiado su nombre por Castrillo Mota de los judíos. Posteriormente y ya hace bastantes años, nos hemos centrado en La Raya (zona fronteriza entre Portugal y las provincias españolas de Zamora y Salamanca) donde se generó una auténtica cultura criptojudía que ha pervivido hasta nuestros días.

P: ¿Han contactado en Israel o en otros lugares del mundo con judíos sefarditas? ¿Qué les han contado?

R: En primer lugar, hay que hacer la aclaración de que en el mundo judío el concepto “sefardita”, agrupa tanto a una manera de culto religioso, - la otra sería la azkenazí o centro europea-, como al grupo de personas que salieron durante diferentes épocas de España y se asentaron en distintos lugares. Por tanto, puede haber sefardíes griegos, turcos, argentinos, uruguayos, colombianos, mejicanos, marroquíes, tunecinos, etc. Incluso dentro de la propia Europa, puede haber, sefardíes de Amsterdam, londinenses, parisinos, de Sarajevo, etc. Nosotros hemos tenido la suerte de ser invitados a diferentes países a dictar conferencias, donde el tema central, como no podía ser de otra manera, es el tema de los criptojudíos. Al principio era bastante desconocido en lugares con gran población judía como Estados Unidos o en el mismo Israel, pero ahora, ya es un tema que se conoce, incluso es materia de estudio por especialistas muy reputados. Es de destacar que los lugares donde se ha despertado un gran interés, han sido Portugal, Brasil y por supuesto, Israel, dedicando titulares en la prensa de tirada diaria. La impresión que despierta nuestro trabajo es una mezcla de emoción y de admiración, de emoción porque se hacen cargo del sufrimiento de nuestros antepasados para mantener sus creencias y de admiración porque a pesar de las dificultades, podamos mostrar con orgullo que somos parte de la cultura judía y española.

 

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