Un ejemplo de supervivencia

 

LAURA GRANADOS. Sevilla.

Con la ayuda de nuestra profesora de francés, Tana Pérez decidimos hacer algo nuevo en este periódico y lo hemos​ conseguido: una página en francés (aquí publicamos la traducción en español) ya que este año estoy cursando la asignatura de francés y me pareció una buena idea. La entrevista nos cuenta la historia de Nicolás Augusto, un profesor de francés con el que tenemos un proyecto en eTwinning y al que la vida le ha dado una segunda oportunidad pues la embarcación en la que navegaba naufragó y lo que empezó siendo una aventura con sus amigos terminó siendo una catástrofe en la cual el mar les jugó una mala pasada.

 

                                                                              Nicolas con su hija en Francia

 

PREGUNTA: Usted ha estado muchos años como profesor en la isla de Mayotte. ¿Qué es lo que le motivo a pedir destino en esa isla francesa?

RESPUESTA: He trabajado 3 años en Mayotte, anteriormente ya había trabajado en la isla de Guadalupe, también territorio francés y quería volver al trópico.

P: ¿Qué fue lo que más le sorprendió de la isla Mayotte?

R: Lo que más me sorprendió fue la pobreza, pero lo que más me gustó fue vivir en un barco.

P: ¿Qué recuerdo más intenso se lleva de todos estos años en los que ha estado allí?

R: Fue cuando partí de Mayotte para hacer una travesía hasta Madagascar. Queríamos hacerlo en dos días se trataba de un barco que nunca había navegado y que nunca debería haber navegado.

P: ¿Cómo se dañó el catamarán?

R: Al cabo de ... unas 15 horas empezó a romperse los tornillos se deshicieron y el casco empezó a separarse del barco. Se rompió en pocos minutos.

P: ¿Qué ocurrió después?

R: Solo había una lancha para 2 personas. Marc y Caro decidieron regresar a Mayotte. Como Franc pensaba que era una mala idea yo considere que su opinión era la más juiciosa.

P: ¿Por qué usted decidió quedarse en el barco y no ir en el barco a motor?

R: Tengo muy pocos recuerdos del primer día, siento que sucedió muy rápidamente.

P: ¿Cómo fue tu primer día a la deriva?

R: Húmedo es la única noche que realmente fue dura porque había mucho viento por lo tanto estuvimos desorientados. Nos dijimos que sí eso continuaba así sería duro de soportar afortunadamente solo tuvimos dos noches realmente difíciles. Al contrario de Marc y Caro  que estuvieron perdidos durante 18 horas.

P: ¿Cómo fue su primer noche a la deriva?

R: Intenté no pensar si no hubiera sido angustioso por lo que decidí pensar en cosas estúpidas ¿Por qué pensar en mis hijos? ¿Por qué pensar en lo que había dejado detrás? Dentro de las cosas​ estúpidas​ que hice grabé en el casco del barco las películas de Brad Pitt de las que me acordaba.

R: ¿Qué sintió mientras pasaban los días?

R: Pensé que no me encontrarían. Franc tenía más esperanzas , él estaba convencido de que nos encontrarían, yo... estaba más bien pesimista.

P: ¿Qué momento fue el más difícil?

R: No sé responder a es. No hubo un momento mas duro que otro...

P: Nos puede contar el momento en el que lo encontraron.

P: Yo salté de alegría cuando ví el barco en el horizonte. El único medio que tenía para hacer señales era un cristal, un espejo que nos permitió hacer reflejos.

P: ¿Qué sintió cuando  le contaron todas las personas que estaban implicadas en su búsqueda?

R: Ah! Eso fue emocionante cuando nos dimos cuenta del número de personas que estaban al corriente y del número de personas implicadas en la búsqueda y los mensajes de ánimos para nuestras familias, eso fue excepcional. Quizás la cosa más bonita de este acontecimiento.

P: ¿En qué va a cambiar esta experiencia su vida?

R: En cuento puse los pies en la arena en Madagascar me dije que tenía que cambiar algunos aspectos de mi vida, espero llevar a cabo los cambios que en ese momento decidí.

P: ¿Cómo va desde su regreso a Francia?

R: En el mes de Agosto me encontré con mi familia, por lo tanto eso fue un mes extraordinario. En el mes de septiembre retomé mi trabajo de profesor en una región nueva con alumnos de una edad diferente de los que tenía antes. Llevaba 11 años trabajando en instituto y ahora estoy trabajando con los más jóvenes, de 11 a 15 años. Muchos cambios por esa razón el mes de septiembre fue duro, a partir del mes de octubre las cosas fueron a mejor.

 

 

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