Ciudades irrespirables

 

La contaminación es el gran reto al que se enfrentan las grandes ciudades de todo el mundo. Analizamos los casos de Madrid y Barcelona, y las medidas que están tomando los llamados “ayuntamientos del cambio” para paliarla.

 

Texto y foto: Carles Mèlich

Desde la victoria de Ahora Madrid en la capital, la alcaldesa Manuela Carmena ha ido implementando medidas para reducir la contaminación en el centro de la ciudad, medidas no siempre populares y muy cuestionadas por la oposición. El equipo de Carmena ya ha realizado varias iniciativas como prohibir el tráfico en el centro. Esta medida efectiva pero a la vez problemática, reduce el problema, pero aún no es suficiente.

En 2015 la ciudad de Madrid se hizo con la cuarta posición de contaminación europea en el estudio realizado por Friends of the earth. La salud de los madrileños está en peligro. Ya ha sido demostrado que la contaminación mata, y si queremos una prueba solo hace falta poner los ojos en la capital.

Durante el gobierno de la ex alcaldesa Ana Botella un estudio (estudios científicos APHEIS 3) demostró que la contaminación de Madrid mataba al año más de 2000 personas solo en el centro de Madrid.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la contaminación mató a unas 7.000 personas en toda España. Si ponemos de ejemplo a China, los elevados niveles de polución provocan más de 100.000 muertes derivadas de enfermedades relacionadas con la contaminación.

En cuanto a Barcelona, el hecho de pertenecer a una de las comunidades autónomas en que la industria tiene mayor peso tiene sus consecuencias. Catalunya desde la industrialización ha ganado un gran beneficio económico pero no todo son buenas noticias. La ciudad condal, goza de tener la quinceava posición en contaminación europea, según un reciente estudio de Friends of the Earth o Ecologistas en Acción.

 

El Ayuntamiento de Barcelona está estudiando medidas para limitar el tráfico en el centro de la ciudad. 

 

Además, Barcelona y alrededores superan el límite de nitrógeno limitado por la UE y en más de una ocasión se ha avisado al consistorio, que se mantiene a la espera de saber si hay multa.

La emisión de los gases producidos por los coches de la ciudad provoca más de 3500 muertes al año, según un estudio del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), También esta es causante de problemas respiratorios y de cáncer. Además de ser peligroso, cada año se expulsan estos gases que entre otros desastres provocan el efecto invernadero que a larga  puede provoca una gran devastación, empezando en los polos para terminar llegando a nuestras costas. Aunque algunos políticos como Donald Trump nieguen el cambio climático, la inmensa mayoría de la comunidad científica insiste en que sí existe, no es un invento de los chinos, como ha llegado a afirmar el actual presidente estadounidense.

Desde el ayuntamiento se están planteando algunas propuestas y algunos retos. Uno de ellos es el Día sin coches, buena idea pero que, al fin y al cabo tiene poco alcance, amén de ser un día muy criticado por algunos ciudadanos y muchos comerciantes. Éstos se quejan de que al hacerlo un sábado este paraliza tanto las rutas turísticas de la ciudad como muchas calles comerciales. Tras ver que una gran cantidad de polución sigue campando a sus anchas en la ciudad, la Generalitat a partir de 2018 aplicará un impuesto anual para las emisiones de CO2 a los vehículos.

Otra medida que quiere implementar la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, es prohibir el acceso al centro los vehículos más contaminantes. Esta medida se aplicaría a partir de 2020 y afectaría al menos a la mitad de los barceloneses.

Campañas de concienciación a los jóvenes (y no tan jóvenes) invitándoles a contribuir a solucionar esta situación (desde incentivar el hasta la participación en iniciativas antipolución pasando por fomentar el uso del transporte público) son también fundamentales para hacer el aire de nuestras ciudades más saludable. 

 

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