El miedo es el gran motor de nuestra era

Un encuentro con Jordi Évole es un acontecimiento para nosotros, aprendices de periodista. Es toda una lección, poder debatir con él cuestiones de actualidad como el omnipresente "procés", la casi crónica crisis del PSOE, el oficio de periodista, la cada vez más olvidada crisis de refugiados o sus equilibrios para mantener los pies en tierra, después de diez años de éxito al frente del programa de referencia de la actualidad televisiva. 

Texto y fotos: Redacción de Primera Plana

Podemos imaginarnos cómo se han sentido los ya muchos personajes que se han sentado delante de Jordi Évole. Es una sensación entre los nervios y la emoción. Y es que no en vano es considerado uno de los periodistas de referencia del momento en nuestro país. Un creador de opinión. Lo hace a través de su programa semanal, Salvados, y de sus columnas periodísticas. Sin olvidar su incesante actividad en Twitter (al escribir estas líneas se encuentra cerca de conseguir tres millones de seguidores, que se dice pronto).

Licenciado en la primera promoción de Comunicación Audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona, se le reconoce por ser un periodista sencillo y directo. Y lo es. De trato afable, se desenvuelve con naturalidad y no escatima en detalles y anécdotas jugosas que hacen las delicias de los entrevistadores.

Junto a los Estopa, orgulloso embajador de Cornellá, su carrera se desarrolla de forma ascendente, desde sus inicios como El Follonero, etiqueta de la que ha conseguido desligarse, hasta fundar su propia productora, Producciones del Barrio. Durante la entrevista nos habla sobre el oficio de periodista y, nos da su opinión sobre el panorama político actual (tanto nacional como internacional).

El periodista que ha sabido tomar mejor el pulso a la gente corriente nos recibe en su casa. Pasen y lean. 

 

 

Valorando tu carrera ¿qué es lo que más te ha marcado?

Creo que hay un momento clave en la trayectoria del programa que coincide con el 15M en el que pensamos que lo que está pasando en España es muy gordo y hay que hablar de lo que creemos que preocupa a la gente. Sobre todo nos preocupaba la desigualdad cada vez mayor y una clase política que no representaba a la ciudadanía y ahí pusimos el foco. Creo que ese fue el punto de inflexión más importante de la historia de Salvados y de la mía.

¿Cómo definirías tú ser un buen periodista?

Yo creo que buen periodista es alguien que no se vende. Ahora es muy fácil que te compren, incluso te pueden comprar para que no te metas en problemas. Tu cadena, tus jefes, a veces dicen: “¿Pero ahora este tema por qué si nadie ya se acuerda de esto?, ¿ahora para qué te vas a meter en este berenjenal?”.

¿Qué referentes periodísticos tienes?

Yo empecé escuchando a Iñaki Gabilondo, que es alguien que ha estado siempre ahí, y uno de los días más felices de mi vida, es el día que le presento a mis padres a Iñaki Gabilondo. Ese día sí que pensaron: “El niño algo ha hecho, porque nos ha presentado a Iñaki Gabilondo”.

Luego hay un periodista de investigación con el que yo trabajé cuando era muy joven que es Xavier Vinader, que falleció hace dos años. También me gusta Enric González, que está ahora en El Mundo.

Pero bueno, yo tengo muchas referencias que no son periodísticas que influyen en el tipo de programa que es Salvados. Yo también he vivido mucho del entretenimiento, de gente como Buenafuente o Alfonso Arús, incluso en su momento a mí me encantaba el programa q hacia Miki Moto en TV3. Son influencias que van quedando y que a veces aparecen sin que casi te des cuenta.

 

 

"Un buen periodista es alguien que no se vende"

 

Hablando de Salvados, ¿cuál ha sido la entrevista que te ha sorprendido más?

Una entrevista que le hicimos al que era entonces presidente del Partido Socialista en Euskadi, Jesús Eguiguren, en que nos dijo todo lo que iba a pasar con ETA en el siguiente año, y lo clavó, acertó en un 90%. Es una entrevista de las que disfrutas porque recuerdo que llevaba un cuestionario larguísimo y a la tercera pregunta mi cuestionario ya era antiguo porque el señor ya me había explicado más cosas de las que yo esperaba. Esta entrevista la recuerdo con mucho cariño.

¿Qué personajes son los que más te gusta entrevistar?

Los que quieren contar cosas, es así de básico. Tú te encuentras a veces a políticos muy representativos pero sabes que no te van a contar nada, que no los vas a sacar de su zona de confort y en cambio hay otros personajes que te sorprenden. Hace una semana entrevisté a la hija de un verdugo del franquismo. Esa entrevista fue sensacional porque ella quería contar poco pero se fue abriendo y al final nos dijo que para ella aquella entrevista había sido una terapia.

¿Cuál ha sido el personaje más difícil y el más divertido de entrevistar?

El más divertido es uno que se va a ver después de Semana Santa. Entrevistamos al preso que ha estado más tiempo en una cárcel de España, es un tío muy peculiar, que no atiende a leyes ni a las normas de esta sociedad. Con él cometieron una injusticia cuando era muy joven y dijo: ”a partir de ahora, como conmigo han sido injustos, voy a hacer lo que me dé la gana”. Fuimos a comprar con él y la situación tenía gracia porque él había atracado en infinidad de supermercados. Estábamos en un supermercado y cuando tuvimos que pagar él se sacó la tarjeta y se la da al cajero y dice: “el pin es 3072”. En su esquema mental no había ningún problema en decir el pin ante las cámaras y yo le pregunté el porqué y dijo “pero ¿quién me va a robar a mí?”. Me hizo mucha gracia porque es de esos personajes que ya están de vuelta de todo y que a ti te superan por la derecha por la izquierda, por todos lados. Esa es una de las que más me ha divertido.

Y la más difícil es esa en que sabes que no te van a contar nada. Una vez le hice una entrevista a Pepe Blanco que fue horrible y con Gallardón, exactamente igual. Por mucho que le intentes sacar algo no te van a contar nada.

¿Cuál es la entrevista que más te ha costado conseguir y cómo lo has hecho?

Mmm, no sé, nos costó mucho con Felipe González y lo hicimos a través de su hija. A veces hemos tenido muchos aliados con los políticos, porque eran los hijos los que veían el programa y les decían a sus padres que podían ir y luego les metíamos unas hostias… Pero en el caso de Felipe no fue así porque es muy bueno defendiéndose.

¿A quién te gustaría entrevistar?

Me parecería impresionante entrevistar al Papa, porque ahora tenemos un Papa diferente y que además habla castellano. Me seduciría mucho entrevistarle y estamos en ello. La semana pasada una persona que conocemos tiene una audiencia con él y se llevó una carta nuestra para dársela y a ver si hay suerte.

 

"Me gustaría entrevistar al Papa Francisco"

 

¿Crees que sería imposible entrevistar a Trump?

Sí, porque si no lo entrevistan en las cadenas de habla hispana no creo que en una cadena española se quiera sentar. Es muy difícil entrevistar a las celebrities políticas americanas. En la campaña electoral americana, queríamos entrevistar a Hillary y nos volvimos un poco locos porque para entrevistarla llamé a Julio Iglesias, ya que yo tenía relación con él, lo había entrevistado en Miami y me enteré de que los Clinton veranean, o al menos veraneaban, o pasaban temporadas en su casa de Punta Cana, entre otra mucha gente. Julio Iglesias había hecho de mediador  entre el Gobierno español y el gobierno  americano, en la época de Zapatero, cuando Zapatero hizo aquello de no levantarse ante la bandera americana en un desfile de las Fuerzas Armadas. José Bono, que era ministro de defensa, llamó a Julio Iglesias para que él llamase a Bush, a través de Dick Cheney, era una cosa loquísima. Julio Iglesias es un embajador que tenemos en Estados Unidos. Y lo llamé para lo de Hillary, y me hizo mucha gracia porque me dijo “No, no se lo voy a decir, Jordi” y le pregunto “¿por qué no se lo vas a decir?” y contesta “porque es mi amiga y tú no le vas a hacer una entrevista de amigas”.

Es muy difícil entrevistar a las celebrities políticas americanas, nos ha pasado con Hillary, con Trump creo que no lo hemos probado, pero lo probamos con Sanders también y tampoco lo conseguimos.

Cada vez que entrevistas a alguien, ¿le preguntas todo lo que te gustaría o te reprimes?

Le intento preguntar todo lo que me gustaría. En las entrevistas intentas crear un clima bueno para que la persona esté cómoda, se abra, se sienta a gusto, te acabe contando cosa que igual en otro clima no te contestaría. A veces cuando crees que ya has creado ese clima, que hay buen rollito y llega el momento en que le tienes que hacer la pregunta cabrona, piensas: “y ahora ¿por qué se la tengo que hacer con lo bien que estamos?” pero justo después piensas “se la tengo que hacer, es lo que hay”.

 

"Franco es el dictador más blanqueado de la Historia"

 

¿A qué personaje histórico le harías una entrevista?

A Franco, porque me parece que es el dictador más blanqueado de la historia de Europa, el dictador que le amargó la vida a muchas personas muy cercanas a mí y me gustaría que mucha gente que ahora blanquea la imagen de esa figura se diese cuenta del hijo de la gran puta que teníamos delante. Era un sanguinario, era un exterminador.

Vivimos en un país muy extraño, donde sigue habiendo culto a esa dictadura, y es legal. Y hay calles y monumentos, y cuando hay alguien los quiere quitar, dicen “no, esto forma parte de nuestra historia”. Es inconcebible en lugares donde eso ha pasado, en Alemania, en Italia, por decir dictaduras cercanas de nuestro entorno. Allí, el fascismo se ha combatido, todo el mundo sabe que Hitler y Mussolini eran malos, y aquí en cambio lo de Franco es como que tampoco fue para tanto. ¡Cómo que no fue para tanto! Y no es que yo sea un revanchista pero es la historia. Y la historia hay que conocerla.

¿Piensas que debería haber libertad de expresión total?

Creo que tiene que haber libertad de expresión y luego tiene que haber un punto de sentido común. Si el humor pasa por reírse de víctimas del terrorismo, igual no hace falta. No creo que Carrero Blanco fuera una víctima del terrorismo. Carrero Blanco era un futuro dictador colaborando en firmar sentencias de muerte. Creo que hay que aplicar el sentido común y pensar: “¿a quién estoy hiriendo?” Si hiero al más débil, eso merece una reflexión y luego con tu libertad de expresión haz lo que quieras pero una reflexión previa sí que se merece.

 

 

¿Debemos estar orgullosos de un país que castiga más el humor al franquismo que a un caso de corrupción?

No, no debemos estar orgullosos de eso, tenemos que denunciarlo y combatirlo. Hay que hacerse fuerte en ese planteamiento. No nos puede entrar ninguna duda como cuando condenan a una chica como Cassandra a un año de cárcel,  aunque no cumplirá porque no tiene antecedentes. Pero a esta chica le han jodido la vida, no va a poder presentarse a una oposición pública. Y cuando ves a Urdangarín en Suiza tranquilamente te preguntas: “¿Cómo estamos midiendo las cosas?”

¿De quién es culpa la crisis de los refugiados?, ¿y de tanto racismo?

Bueno, es culpa del miedo. El miedo es el gran motor de nuestra era. Yo creo que seremos recordados como la era del miedo, del miedo a lo desconocido, del miedo  al terrorismo, del miedo al diferente…  Nos han inculcado eso y evidentemente el golpe del terrorismo ha sido fundamental, pero deberíamos plantarle cara al miedo, y es que si no, no seremos libres. Para mí es fundamental el trabajo que se haga ahora con  generaciones como la vuestra, el trabajo que tienen los profesores en las clases, es fundamental que cuando oigáis a vuestros padres hablar del miedo, que vosotros seáis los que los corrijáis. No podemos vivir con ese miedo, el miedo paraliza.

Europa se está deshaciendo cada vez más ¿cómo de importante es la Unión Europea y para lo que se creó?

Para mí es importantísima la Unión Europea y el concepto por el que se creó. La UE se creó para superar una guerra mundial y además superarla evitando desigualdades, consiguiendo que hubiera menos desigualdades. Era un fin que yo creo que es muy bonito, pero, con el tiempo la burocratización de la UE la ha matado y la desconexión de los mandatarios europeos de la gente, la distancia que hay entre lo que pasa en Bruselas o en Estrasburgo y lo que le pasa la gente, siendo las decisiones que se toman allí importantísimas, es enorme.

La crisis de los refugiados, el rechazo y el odio que crea tampoco ayuda a decir soy europeo.

No, no ayuda en absoluto porque yo creo que Europa en ese sentido se ha borrado, no puede ser que haya países con un desarrollo mucho menor que el de cualquier país europeocomo Jordania o Líbano, que estén acogiendo a mas refugiados que nosotros. ¿A qué tenemos miedo?, ¿tan mal vamos a vivir si acogemos a esta gente?, ¿tantos derechos nos van a quitar?, ¿tanto se va tener que repartir lo que pagamos en impuestos para poder atender a estas personas, que están huyendo de una guerra, que están huyendo de unas casas, de unas poblaciones destrozadas?, ¿qué haríamos nosotros si ahora nos estuviesen bombardeando aquí al lado?, ¿cómo reaccionaríamos?, ¿qué pensaríamos del que no nos quiere dar cobijo, del que no nos quiere dar acogida? Yo les odiaría, pensaría “qué hijos de puta”, que es lo que pensaron muchos españoles en 1939 cuando llegaron a Francia y les dejaron morirse de frío. Os recomiendo hacer una ruta a la Junquera, al Museo del Exilio, visitas aquello, te empapas y luego a una media hora llegas hasta la playa de Argelès, que te pille un día frío de invierno, a ver cuánto rato aguantáis en la playa abrigados.

¿Y se puede ser totalmente objetivo?

No, yo no creo en la objetividad. La objetividad es imposible desde mi punto de vista. Tú, cuando haces un programa, incluso cuando eliges unos invitados,  ya estás siendo subjetivo. Habría cuarenta mil personas para hablar de ese tema, y tú has elegido a tres, que son los que te gustan a ti o los que crees que pueden dar juego. Lo  importante es ser honesto y que cuando la realidad te altere tu pensamiento, aceptes esa realidad.

¿En La Sexta has recibido presiones?

Sí, he recibido presiones pero creo que las presiones tienen que estar. Y lo que también tiene que estar es la capacidad de un periodista de soportarlas. O sea, si no recibes presiones, es que no estás haciendo nada. Si no recibes críticas, es que no está teniendo ningún tipo de repercusión ni de trascendencia. Y entre esas críticas, hay críticas que se convierten en presión de los poderosos. Pero la obligación del periodista es soportarla.

Sobre toda la polémica en torno a Hazte oír, ¿crees en su mensaje?

Bueno yo estoy totalmente en contra del mensaje como te puedes imaginar. Soy un poco crítico con la bola que le hemos dado a “Hazte oír”, que nos hizo una campaña en contra, que además dio sus frutos, porque hicimos un programa sobre la iglesia. Era nuestro tercer programa, año 2008, y dijeron que nos habíamos burlado de la iglesia, montaron una campaña de envío de e-mails de gente anónima a las grandes empresas para que retiraran la publicidad de nuestra hora, y consiguieron que tres grandes empresas, El Corte Inglés, Buckler del grupo Heineken y seguros Ocaso, retiraran la publicidad de nuestra hora, es decir, que esta gente a veces tiene aliados. A nosotros en aquel momento, que éramos insignificantes, nadie nos mostró excesivo apoyo, pero yo creí que lo mejor era no darle bola a esta gente. Creo que si hubiéramos ignorado el autobús, hubiera pasado sin pena ni gloria, se hubiera paseado por tres ciudades y hubiese vuelto a las cocheras. En cambio ahora los hemos convertido en unos mártires.

¿Crees que los catalanes tendríamos que poder votar sobre la independencia?

Sí, ahí hay una anomalía, yo creo que votar nunca le va hacer daño a nadie. Hoy creo que ha salido una encuesta que dice que un 70% de catalanes quiere el referéndum para la  independencia y yo creo que cuanto antes se haga, mejor.

¿Conociendo a tantos políticos, crees que nos dejaran votar?

Tengo esperanzas, yo soy muy optimista y creo que llegará un punto en que habrá que pelearlo, no será con un presidente como Rajoy pero tampoco será eterno aunque lo parezca, pero yo creo que al final se hará.

¿Qué opinas del descenso del apoyo al independentismo y a qué crees que es debido?

No lo tengo muy claro aunque es verdad que las encuestas lo dicen, pero en caso de que lo haya yo creo que el independentismo ha hecho cosas mal. Empezó como un movimiento que venía desde abajo hacia arriba, que en parte era así, y durante mucho tiempo cogieron la bandera de la democracia y yo creo que en los últimos tiempos han tenido demasiada prisa y se han olvidado de esa democracia. Para mí la democracia es que si tú montas unas elecciones plebiscitarias y quieres que se interpreten como un plebiscito y en esas elecciones no cuentan los escaños, cuentan los votos y no ganaron por votos, entonces se la pasaron por el forro y se basaron en que tenían mayoría en el parlamento. La prisa es una mala consejera, creo que si se hubieran esperado un poco hubieran acabado ganado unas elecciones por votos y escaños y eso no lo consiguieron en 2015. Yo creo que hay mucha prisa porque muchos piensan que es o ahora o nunca y esa velocidad va en contra de los principios que defendían que iban tan bien.

En tu opinión, ¿por qué Cataluña debería seguir en España?

Es que a mí me gusta España, ya sé que esto no es muy popular decirlo en Cataluña, pero es que a mí me gusta formar parte de un estado tan variado, yo soy fruto de la mezcla, de distintas influencias y a mí me gusta vivir en un Estado en el que me voy al sur y me encuentro una cosa, me voy al norte y me encuentro otra y me voy a Cataluña y me encuentro otra. A mí me gusta esa variedad, esa mezcla. El independentismo identitario me echa hacia atrás, yo no me siento identificado con ninguna identidad.

Tengo más cosas en común con gente de Vallecas que con gente de sitios de Cataluña He tenido suerte de conocer la Cataluña metropolitana y la profunda. Yo he vivido  toda mi vida en Cornellá y he veraneado en Alforja, conozco los dos mundos, y he tenido la suerte de viajar por España y de encontrarme a gente que no es como la pinta el independentismo.

¿Me querría independizar de cosas de España? Por supuesto, como me querría independizar de cosas de Cataluña. ¿No me querría independizar del 3%? Claro, como me quiero independizar de la Gurtel, pero es que yo creo que con la independencia no vamos a lograr eso, el nuevo país que me venden no me atrae.

Me gusta mucho el movimiento que ha habido en Cataluña a favor de la acogida de refugiados porque ese movimiento era muy transversal, ahí no había identidades, o al menos yo no lo vi. Los que quisieron usarlo con la bandera e intentar que todo aquello acabase siendo un acto independentista más, se equivocaron.

¿Quién crees que debería ser el nuevo líder del PSOE: Pedro Sánchez, Patxi López o Susana Díaz?

Pienso que todo aquello que defiende el oficialismo acaba fracasando y hoy día el oficialismo en el PSOE es Susana Díaz. Creo que hay mucha gente que está harta de los tótems, de los símbolos, se sienten decepcionados, por lo tanto que puede haber dentro del PSOE un bote de rabia, porque la militancia del PSOE es más autónoma de lo que piensa su élite, y creo que se pueden llevar una sorpresa, y el mejor colocado para dar esta sorpresa es Pedro Sánchez.

Votar Pedro Sánchez dentro del PSOE es ir contra todo, es como decir “quiero que desaparezcáis, no quiero ver en las primeras filas de los mítines a los Felipe, a los Alfonso, a los Rubalcaba”, y creo que hay mucha gente del PSOE que piensa así, no sé si tantos militantes como votantes, porque el militante puede estar condicionado por las cúpulas. Normalmente las bases son más rebeldes que las cúpulas, llega un punto en que a los que mandan solo les preocupa cómo seguir mandando, y eso, la base, lo penaliza.

Algunos partidos de izquierda en algunos casos han dejado de representar a su votante tradicional, se han olvidado de ellos, los han dejado tirados en la cuneta, les pagaban un pastón y se han olvidado de su gente, por eso la izquierda está como está, y cuando tú te olvidas de tu gente, a tu gente la empiezan a seducir otros. En Francia esos otros se llaman Le Pen y son chunguísimos, y aquí en España esos otros se han llamado Podemos. Desde mi punto de vista no son tan chungos porque no utilizan la xenofobia para atraer el voto.

Y con buena parte de la prensa y de la gestora en contra, ¿cómo lo tiene Sánchez?

Hoy en día es algo bueno que según qué prensa hable mal de ti. Cuando El País se posiciona a favor de un político, hay mucha gente que dice “voy con el otro”. En la prensa hemos perdido mucha credibilidad porque hemos dejado de conectar con la gente. Nos hemos subido a la parra como la cúpula de los partidos, formamos parte de esa desconexión, formamos parte de esa desafección. La gente nos ve como unos privilegiados que no estamos atentos a sus problemas, que estamos hablando de si aquel se ha peleado con ese, si aquel ha declarado algo. Nosotros también nos tenemos que replantear mucho el papel que tenemos como agente importante dentro de una sociedad, como cuarto poder, poder del que no somos ni la sombra de lo que fuimos.

Continúan los casos de corrupción, ¿cuál crees que es la causa que empuja a los políticos a corromperse?

La avaricia, querer tener, es tan humano como eso. La avaricia es uno de los pecados capitales, es la causa de la corrupción, nos han educado en tener más y más. Se tendrían que dar cuenta de que eso no sirve para nada, que eso no te va a dar la felicidad y además te puedes arruinar la vida.

¿Crees que en los siguientes años aumentarán los votantes de los partidos nuevos como Podemos? ¿O que seguirán votando a los partidos de siempre?

Si Podemos sigue haciendo lo que ha hecho este último año, los votantes van a volver a los partidos de siempre porque Podemos se ha convertido en un partido como los de siempre. Lo único que hemos sabido de Podemos durante muchos meses eran sus luchas internas. Y yo creo que Podemos no ha nacido para eso sino para denunciar eso precisamente. Durante mucho tiempo los hemos visto hablando de sus tonterías, entre ellos, en lugar de lo que le pasaba a la gente. Y era lo que ellos denunciaban antes. Tienen que hacer un ejercicio o una reflexión potente.

En caso de ganar un partido político diferente, como he mencionado antes, ¿en qué medida crees que cambiaría España?

Depende del partido. Un partido diferente, ¿cuál sería? ¿Ciudadanos? Porque si es Ciudadanos, ya te digo yo que no habrá mucho cambio.  Yo creo que podría haber un cambio importante con una coalición de izquierdas. Ahora mismo no hay otra alternativa en España que una coalición de izquierda. Para que gobierne la izquierda en este país otra vez, o se alían el PSOE y Podemos o no hay manera. Lo tienen que tener muy claro los dos, y los nacionalistas ayudando, pero sobre todo la alianza. El PSOE le tiene rabia a Podemos porque Podemos ha pasado gran parte de su historia diciendo que son casta, que no nos representan. Se tienen que aproximar las posiciones, porque si no, la izquierda no va a volver a gobernar en muchísimos años en España.

 

"Ahora mismo no hay otra alternativa en España que una coalición de izquierda". 

 

¿Crees que con otro presidente del gobierno al mando mejoraría la imagen de España frente al resto del mundo?

No creo que la imagen de Rajoy sea mala, aunque nosotros la tenemos muy interiorizada porque sabemos muchas más cosas de su trayectoria. Cuando escucho a Merkel (conservadora) o a Hollande (socialista) no hablan mal de él,  Rajoy se sabe manejar muy bien en esos ambientes. Y si ponen de ejemplo a España como ejemplo de  recuperación europea, algo tendrá. Yo creo que los grandes errores que comete izquierda  es siempre pensar que el otro es gilipollas. Desterremos ya ese pensamiento, porque los otros no son gilipollas, Rajoy no es tonto y durante mucho tiempo la izquierda ha querido dar la sensación de que Rajoy era tonto, y “que se equivoca hablando”, y “que el alcalde y el vecino”, y “los chuches”. Rajoy es el único líder del Partido Popular que se ha quitado de en medio a Aznar, a Esperanza Aguirre, a Gallardón, y otros, y tiene el partido que es una balsa de aceite. En teoría, porque gobiernan y eso ayuda mucho a que los partidos sean una balsa de aceite, pero algo tendrá este hombre. Yo creo que esa asociación que mucha gente de izquierdas ha hecho de que Rajoy es tonto es una de las grandes equivocaciones que ha cometido.

 

 

Después de tantos años, ¿ves el final del programa cerca?

Pues lo veo más cerca que antes, claro. Lo importante es que los programas tengan alma, que la gente que los hace tenga ilusión, y eso, por mucho que tú quieras mantenerlo, con el paso del tiempo va decreciendo. Hago siempre la comparación con los equipos de fútbol, el Barça de Guardiola fue buenísimo pero duró 4 años, no duró más. Los Beatles fueron buenísimos, pero se separaron y acabaron como el rosario de la aurora. Yo no me quiero comparar ni con el Barça ni con los Beatles, pero lo digo por poneros ejemplos de cosas que iban muy bien y dejaron de ir tan bien. Mantener la ilusión, la cohesión, mantener el respeto por el otro, respetar las diferentes tendencias que hay en un programa es difícil. Pero bueno yo creo que de momento un añito nos queda, luego ya veremos. Es difícil mantenerse, nosotros vamos a cumplir 10 años. Mantenerse 10 años en antena, con lo que supone la televisión… Un año de televisión son siete años de una vida normal, como con los perros. Esto es una trituradora, la máquina necesita leña siempre y el equipo a veces te mira como diciendo “no puedo más, no puedo echar más madera”. Hay que saber leer el momento y creo que ahora estamos en un punto interesante. Los finales de temporada, y este es uno, siempre te pillan cansado y seguramente este discurso de ahora en septiembre será diferente, pero ahora me pilláis con la batería más baja. Lo más importante para que el programa dure es que la gente mantenga la ilusión, la cohesión, por más corrientes que pueda haber dentro del programa, pero si eso desaparece, el programa desaparecerá.

¿Si se acabara el programa que te gustaría hacer?

Montar una casa rural en el Pirineo de Huesca con dos o tres habitaciones, no más y conocer a la gente de por allí, charlar con ellos… y recomendarle la excursión del día.

¿No te gustaría seguir en el mundo de la televisión?

No, yo creo que hay un momento en el que te tienes que ir de aquí, casi tienes que huir. Esto es una trituradora, es muy grande la presión que aguantamos, los índices de audiencia… Aparte, nos han metido en el cuerpo el veneno de la competición constante, todo el rato pendiente de qué hace el otro… Eso es un desgaste que te cagas, y además es algo que no vale la pena, y, aunque lo denuncie, yo también estoy metido en eso. Me considero una persona muy competitiva y a la que le gusta la competición pero llega un  momento en que te cansas y lo único que quieres hacer es tu programa y no condicionarlo a los índices de audiencia.

¿No te llama la docencia?

Claro que me llama, pero no sé si sería lo bastante bueno, creo que es muy difícil. Mantener la atención de los alumnos durante tantas horas al día, eso es casi más complicado que emitir un programa en francés. Yo veo a los profesores como héroes, el trabajo que hacen es fundamental, y en la sociedad que yo sueño aún más. Todos hemos de tener un profesor de referencia en nuestra vida. Hubo un profesor que a mí me cambió la vida, en quinto de EGB cuando España era de otra manera y era el año ochenta y tres nos dijo “que sepáis que yo no creo en Dios”. Muchos llegamos a casa y les dijimos a nuestros padres que nuestro profesor no creía en Dios y nuestros padres reaccionaron diciendo: “¿En qué manos de demonio estáis?”

Yo a ese profesor le agradezco todo el espíritu crítico que me inculcó y que me hiciese cuestionarme las cosas. Yo era un niño que hacía poco había hecho la primera comunión y este señor me dijo “No creo en Dios”. En ese momento no valoré lo que me había dicho, pero con el tiempo aprendí a hacerlo. Valoro que ese profesor montara en nuestro colegio un referéndum de la OTAN y yo estuviera toda la semana comiéndole la cabeza a mi padre diciéndole que no puede votar Sí a la OTAN y me dijo “Cállate la boca que yo voy a votar lo que diga Felipe González”. Yo, en cambio, tenía un profesor en el colegio que me decía todo lo contrario. En el colegio acabó saliendo un 95% de votos en contra de la OTAN. En resumen, me encantaría ser docente pero no sé si tengo la capacidad para serlo.

 

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