El Veganismo: Más que un trozo de carne en tu plato

OPINIÓN. El veganismo cada vez es una opción más extendida. Una tendencia más para muchos, es en realidad una manera de vivir en el planeta y una elección personal y ética fruto de una profunda reflexión. 

Texto: Keyth Vílchez / Foto: Bruno Sanz

El veganismo nace como justicia a favor de los animales. Evitando su maltrato físico y psíquico, su explotación, violación, abuso y asesinato.

También fomenta el respeto por el medio ambiente, tener conciencia sobre la contaminación, y la igualdad para con otras personas, en una causa a favor de los derechos de todos los seres vivos. Por lo tanto también es un movimiento a favor de la justicia social y medioambiental.

 

 

El corazón del veganismo es el antiespecismo. Para desarrollar mejor este tema primero definiré el concepto especismo: se entiende por especismo la distinción y discriminación de algunas especies animales. Es lo que da nombre a la acción de comer Vacas y cerdos y no perros y gatos (al menos en occidente).

Si bien una persona que es vegana se diferencia por la decisión normalmente ética de no comer animales ni sus derivados, ¿cómo nos referimos a las personas que deciden consumir animales? ¿O no es una decisión consciente?

El hecho de que consumir animales sea lo “comúnmente” calificado como lo “normal” da pie a establecerse como un sistema incuestionable y la mayor prueba de ello es que seguir un estilo de vida diferente, es lo que se sale de lo “normal”, porque no se suele cuestionar lo ya establecido como “correcto”.

No se entiende la conducta de comer carne de la misma manera que se entiende el veganismo, que se ofrece como una opción, siendo el resultado de una reflexión y cuestionamiento interno sobre los animales, el mundo y nosotros mismos. Por lo tanto, detrás de la acción de comer carne, se esconde un sistema de creencias y valores invisibles.

No se puede decir que los consumidores de carne, especistas y carnistas, lo sigan siendo por falta de información, porque la información está, sólo hay que buscarla.

El veganismo implica un análisis profundo de una persona, sus valores y sus hábitos. Y el cambio de hábitos normalmente suena a mucho trabajo. Y por eso, inconscientemente se obvia el tema.

La publicidad por ejemplo, tampoco ayuda. Nos bombardean constantemente con anuncios de productos lácteos donde aparecen vacas felices, cantando y bailando, cuando la realidad no puede estar más lejos de eso.

No solemos ver productos como legumbres, leches vegetales, tofu, hummus, seitán u otras carnes vegetales y tampoco vemos a un brócoli haciendo la danza del vientre a la vez que canta ópera. Pero sí vemos gran variedad de medicamentos entre un anuncio de leche y otro de chorizo.

 

 

No siempre el hecho de dar, implica restarte algo a ti mismo.

Por poner un ejemplo, dando el derecho a los animales a la vida libre, sin tratarlos como objetos para el beneficio humano, ganamos como personas y como comunidad, a nivel global y mundial, ya que esto implicaría la abolición de industrias ganaderas, y por consiguiente una mejora en el medio ambiente ya que se reducirían los gases de efecto invernadero, así como el ahorro de agua y de alimentos. En consecuencia, no habría que destinar cantidades bárbaras a estas industrias para alimentar abusivamente a animales y así se podría hacer un mejor reparto de recursos a diferentes países donde la muerte por hambre es una de sus mayores preocupaciones. Por otro lado, la salud en los países más desarrollados mejoraría.

Es todo como una rueda, todo está ligado.

Finalmente, cabe decir que desde el veganismo no se entiende el ir buscando posible vida habitable en otros planetas, sino más bien se fomenta el cuidar del planeta que habitamos actualmente, haciendo un uso consciente y correcto de los recursos naturales, para el beneficio de todos los seres vivos.

Créditos