“La sociedad catalana no está del todo informada de lo que suponen el ‘sí’ y el ‘no’ a la independencia”

Entrevistamos al expresidente de Cataluña, Artur Mas. El primer presidente catalán que pidió la independencia, la nueva cara del partido que limpió las críticas haciéndose líder absoluto, un hombre que haciendo crecer al independentismo ha sido inhabilitado por dos años, después de pactar con la CUP y de que estos le echaran. Entrevistarle en este contexto, después de su inhabilitación y pendientes de la firma de la convocatoria del referéndum, es una oportunidad óptima para conocer su visión del independentismo, si cuenta con el apoyo internacional, su futuro y mucho más.

 

Texto y fotos: Carles Mèlich e Isaac Valiño

Todo parece nuevo en la sede del Partit Demòcrata Català (PDeCAT). Desde la joven recepcionista hasta el joven jefe de prensa del expresidente Artur Mas. Y es que la formación ha vivido una transformación radical. Desde el recorte del Estatuto de Autonomía en 2010 hasta la actual reconversión soberanista como líder del “procés” de autodeterminación de Cataluña. Lejos suenan ya aquellas palabras del propio Mas en que afirmaba que veía el concepto de independencia “anticuado y un poco oxidado”. Por el camino se ha quedado Unió, socios de los convergentes desde el periodo democrático hasta 2015 y ahora en concurso de acreedores y al filo de la desaparición, han aparecido socios insospechados, como Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y actores incómodos, como la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), que forzó a Mas a dar un paso atrás y el propio expresident se encuentra inhabilitado por dos años por la convocatoria de la consulta del 9-N.

En esta entrevista intentaremos descifrar si el expresidente Mas realmente apuesta por la independencia de Cataluña o sigue una estrategia para conseguir un acuerdo más favorable en el reparto de los impuestos, amén de funcionar como cortina de humo para ocultar la sombra de la corrupción del 3% que arrecia al partido.

¿Es posible un salto ideológico de tal magnitud, o el salto real es el equivalente a la distancia que hay entre Córcega, 331 (sede de la extinta CiU) y Provenza, 339 (sede del actual PDeCAT), unos escasos 750 metros? Un paseo de diez minutos por la Diagonal de Barcelona ¿no se han quedado demasiado cerca de donde estaban?

 

 

En el acto de defensa a la presidenta del Parlament del pasado día 19 de abril, el Presidente Puigdemont dijo que querían inhabilitar a todos los protagonistas del «procés». ¿Usted avala estas palabras?

No es que las avale, es la pura evidencia. De los que hemos sido protagonistas institucionales, algunos ya estamos inhabilitados, hemos pasado por un proceso judicial por la vía penal y tenemos la condena por los hechos conocidos: por haber escuchado la gente y por haber promovido un proceso participativo, que de hecho radica y se justifica por la libertad de expresión y la libertad ideológica. Por tanto, no es que pueda pasar, es que ya está pasando y va a seguir pasando, me temo.

Usted fue el primer presidente del gobierno que pidió la independencia. ¿Cómo valora el desarrollo del «procés» hasta ahora?

Pues tiene altos y bajos como todo en la política. Pero según mi criterio tiene más altos que bajos, es decir, a pesar de algún ruido que puede dar la impresión de que la cosa no va del todo bien, yo creo que la corriente de fondo es suficientemente ancha para que esto vaya adelante.

¿Cree que el presidente Puigdemont puede crear la ilusión independentista que creaba usted?

Pues creo que sí, entre otras cosas porque esto no depende de una persona sino de un conjunto de gente que toda sumada llega a lograr esta empatía, esta ilusión, esta adhesión a un proyecto. Recordad que sale de la base del pueblo. El proceso soberanista catalán no es un invento de los partidos catalanes, ni de las élites catalanas, es la aspiración del pueblo catalán, de una parte significativa del pueblo catalán, que en la calle y en las urnas está pidiendo y mandatando a sus representantes que sigan adelante con el proyecto.

Pero ¿puede crear la misma ilusión que usted?

Depende dónde porque cada uno entra mejor en diferentes sectores de la sociedad catalana y seguro que el president Puigdemont en algunos sectores entra mejor de lo que entraba yo y al revés.

¿Cómo valora la disolución de CiU? ¿No es un mecanismo de maquillaje para tapar la corrupción del partido?

Bueno, críticos tenemos muchos, pero si CiU se acabó fue porque Unió no quiso seguir el proceso soberanista que estábamos llevando a cabo, este fue el motivo de la ruptura. Y no solamente de la ruptura de CiU sino de la de Unió porque como consecuencia de aquella decisión, Unió se partió por la mitad.

A partir de ahí, en este tema de la persecución judicial y policial el hecho de haber apostado por la independencia solamente nos ha creado problemas, no nos ha dado ni una sola ventaja, ni una. Por tanto aquellos que piensan que esto es una pantalla o un maquillaje, no se enteran de la misa la mitad, porque es justo al revés, como consecuencia de haber hecho esta apuesta, se nos han creado muchos más problemas de los que hubiéramos tenido en otras circunstancias.

 

 

“Haber apostado por la independencia solamente nos ha creado problemas”

 

¿Y mantiene buena relación con Unió?

Bueno, con Unió, con la antigua Unió, la relación es bastante inexistente, porque Unió además se está terminando. Con la Unió que quedó fuera de aquella primera Unió, que son los demócratas, para entendernos, con ellos sí, porque compartimos grupo parlamentario en el Parlamento catalán y por tanto hay una suma de voluntades y de proyectos.

¿Cómo vería que el señor Junqueras fuese el próximo presidente de la Generalitat?

Si estamos hablando de elecciones autonómicas tradicionales, a la Generalitat, difícilmente alguien de Esquerra o del PDeCAT lo va a ser si el proceso soberanista no sale bien. Si hablamos de unas elecciones que no sean estrictamente autonómicas sino constituyentes, de unas elecciones presidenciales del futuro Estado catalán, el señor Junqueras como cualquier otro se lo tendrá que ganar, habrá competencia.

¿Qué opina de la CUP que, entre otras cosas, provocó su marcha? ¿Cree que en cierto modo están perjudicando el «procés»?

Yo creo que tuvo más votos de los que realmente es capaz de administrar bien, pero hay que respetar el voto de la gente y por tanto nuestra obligación es entendernos con la CUP, no en todo, sino en el objetivo de crear un Estado catalán. Y eso, a trancas y barrancas, lo hemos ido consiguiendo, a veces a un precio muy alto, y hablo por experiencia propia. Por lo tanto, mi conclusión sería que con la CUP yo no tengo nada que ver desde un punto de vista ideológico, me parece que la CUP llevaría el país, si lo dirigiera, a una situación de desastre total. Pero en este momento somos aliados coyunturales para conseguir un objetivo puntual que es el Estado catalán. Y a partir de ahí, adversarios totales, porque construir un país como Cataluña en el futuro no puede llevar el sello de la CUP, es mi opinión personal.

Pero no ha dañado al «procés» según su opinión.

En alguna medida sí, porque, uno: centrar parte de su política en vetar gente no es bueno, porque esto va de sumas, no va de resta; dos: esa incitación a la desobediencia permanente creo que no liga con la sociedad catalana, puede ahuyentar a gente que está en este proceso; y tres: esa radicalización ideológica de superizquierda y antisistema de la CUP hace que mucha gente que no está en estas posiciones pueda llegar a pensar que una independencia en sus manos no es buena para el conjunto de Cataluña. En este sentido no suma; ahora, también es verdad que en algún otro sentido sí que suma, porque la CUP representa una parte pequeña pero existente de Cataluña, que también es bueno que esté ahí, porque vuelvo a decir que no nos sobra nada, todo el mundo aquí es importante para sumar.

¿Qué diría a los que postulan que Cataluña en realidad no quiere la independencia basándose en que los partidos no ganan en votos, sino en escaños?

La respuesta es muy fácil, que dejen votar a través de un referéndum y comprobarán si hay mayoría o no. Que sean civilizados, que sean demócratas y que dejen votar como en Escocia o en el Quebec y ahí sabremos realmente si hay votos a favor de la independencia en mayoría o no. Y eso es tan fácil como dejar hacer el referéndum como máximo en este mes de septiembre. Pero los que dicen eso son los mismos que después no dejan votar, así que son todos unos falsos.

¿Por qué aún no tenemos fecha para el «procés»?

Por una razón, porque hay una plataforma que se llama Pacto Nacional por el Referéndum que está intentando sumar gente a este referéndum, gente que no está estrictamente en el ámbito independentista, con lo cual, si ahora ya se pone una fecha, unas condiciones y una pregunta sin haber acabado este proceso de formar gente y voluntades, la excusa será muy evidente y será, vosotros lo decidís todo, por tanto esto no es serio. Y se bajarán del tren y de lo que se trata es de que no se bajen.

La gente de Els Comuns, ¿no?

Básicamente pero no solo, también la gente de la antigua Unió puede estar en algún momento a favor, no solo del referéndum, sino de la independencia. Por eso hay que seducir a los que no están todavía en este registro pero que lo pueden estar. Y como los plazos para el Pacto Nacional del Referéndum se acaban en mayo, entiendo que el mes de junio va a ser el mes clave para anunciar la fecha y las preguntas para este referéndum.

El partido de Iceta ¿lo ve imposible?

Sí, porque Iceta y el PSC han hecho ya una apuesta muy clara de cara al PSOE, y de hecho la parte más catalanista del PSC ya la han perdido. Para entendernos, el mundo Maragall, ya lo han perdido.

¿Por qué clasifican a los votantes de En comú podem como votantes a favor de la independencia?

No, no los clasificamos. Bueno según las encuestas, que tienen la fiabilidad que tienen, hay una parte no mayoritaria pero significativa de este mundo Podemos que apoyaría un referéndum a la independencia de Cataluña.

¿Necesita al futuro partido de Colau para la independencia?

Vuelvo a repetir lo mismo, necesitamos sumar toda aquella gente que todavía no está ahí. Recordad que la última cifra que tenemos contrastada es en unas elecciones, llamadas plebiscitarias (septiembre de 2015) en que los partidos que defendían claramente la independencia consiguieron casi el 48 % de los votos y más del 50 % de los diputados, esa es la realidad que tenemos. Pasar de ese 48 % a un 52 % son aproximadamente 200.000 personas, no es mucha gente, pero es gente. Y eso puede venir del mundo Colau, del mundo Comuns, del mundo Podemos, del mundo Iniciativa,  del mundo Unió,  del mundo PSC  (los que se desligaron del PSC tradicional), de gente joven no inscrita a ningún ámbito ideológico que van a votar por primera vez y pueden  tener la sensación de que esta es la buena apuesta o de esos 200.000 catalanes residentes en el exterior, como mínimo, que podrían votar si el mecanismo de voto español funcionará correctamente; pero los dejan continuamente al margen del voto y ahí hay un montón de gente que no sabemos si votaría independencia o no pero probablemente bastantes de ellos se apuntarían a la opción independentista.

 

 

“La desconexión mental que ha hecho una parte de la sociedad catalana respecto al proyecto español es muy grande. Esta gente es muy difícilmente recuperable para España”

 

¿Sería bueno, por tanto, contar con gente de 16 años para el proceso?

No necesariamente, cuando yo promoví el 9 de noviembre de 2014, ampliamos la base hasta el 16; pero si se le quiere dar valor jurídico a la votación, aunque legalmente se puede ampliar hasta los 16, tendrá mayor reconocimiento y credibilidad si se mantiene el esquema electoral y de referéndums actual, que son los 18 años.

¿Usted cree que no hay otra opción alternativa a la independencia?

Yo creo que hay dos. Una es el status quo, que es donde estamos ahora y que poca gente defiende: que nos quedemos como estamos, con la autonomía que tenemos, recortada, pequeña, residual pero que para ellos ya es suficiente. Y la otra alternativa es eso que llaman las terceras vías, que el Estado pusiera sobre la mesa una oferta de autogobierno para Cataluña y después se sometiera a votación. Lo que ocurre es que, hoy por hoy, el Estado no ofrecen nada más que fiscales, jueces, policías y guerra sucia a Cataluña y promesas tan fantásticas como que va a invertir miles de millones de euros en infraestructuras cuando sabemos que han incumplido todos los compromisos desde hace años y han hecho todo lo posible para que no se invirtiera en infraestructuras en Cataluña.

¿Aceptarían una tercera vía?

Yo personalmente votaría independencia, pero no puedo negar al Estado que haga una oferta de mejora del autogobierno a Cataluña. Lo que pasa es que después de treinta años de haber defendido un entendimiento con España y haber pactado un montón de cosas, incluso un Estatuto de Autonomía etc., etc., y de que nos hayan tomado el pelo por todos sitios, yo no me lo creo.

¿Y con un cambio de gobierno?

Tampoco, porque yo pacté el Estatuto con José Luis Rodríguez Zapatero, no lo pacté con el señor Rajoy. Tuvimos mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado. Quiero decir que muchos diputados socialistas y de otros partidos votaron a favor de ese Estatuto. Y fue ley orgánica del Estado español. Y después fue el referéndum en Cataluña. Y en estas condiciones, se lo cargaron. Por tanto, ¿cómo te puedes fiar de un Estado que se carga esto como se lo cargaron? Yo no me fío, pero no quiero que mi escepticismo sea norma de conducta para otras personas que pueden no tener este escepticismo, quizá porque no tienen mi experiencia. Mi conclusión es que yo no puedo impedir que el Estado haga una oferta, pero puedo poner una condición, que es que se vote. Y que la gente la asuma en Cataluña. Cuando conozca la oferta daré mi opinión, pero ahora no puedo opinar, porque no existe esta oferta. Es puro blablablá.

Pero ahora hace poco han salido los presupuestos, y Cataluña ha sido la segunda comunidad autónoma que ha tenido menos recortes…

En los últimos treinta años (en que ha habido gobiernos de todo tipo), si miráis el promedio de la inversión del Estado español en infraestructuras en Cataluña, no pasa del 11%. Y si lo comparas con las cifras que representa Cataluña (el 16% de la población y el 19% de la economía), queda muy por debajo de la población y absolutamente por debajo, casi la mitad, de lo que aportamos económicamente. El castigo es evidente.

Algunas empresas le han avisado de su marcha en caso de que se produzca la independencia. ¿Son muchas?

No, yo creo que algunas tienen estudiadas alternativas distintas porque es su obligación, pero estoy convencido de que si la independencia se hace de una manera correcta desde el punto de vista de la seguridad jurídica (hablo de la posibilidad de crear una Dinamarca o una Austria mediterránea), puede incentivar que haya mejoras económicas y apuestas de empresas por Cataluña. De hecho, las cifras de inversión extranjera de los últimos tres o cuatro años, en pleno proceso soberanista, han sido buenísimas. ¡En pleno proceso soberanista!

¿Nos podría dar algún ejemplo?

La última, Amazon.

No, me refiero a algún ejemplo de alguna empresa que se iría.

No, a mí no me consta ninguna. Recuerdo que, en su momento, José Manuel Lara, (que ya murió) dijo: según se haga esto, nosotros cambiaremos la sede. Bueno, pero nunca dicen vamos a dejar de vender en Cataluña, eso no lo dice nadie. Pero ha sido muy pocas veces, no de forma regular, siempre supeditada a un proceso traumático, etc… Pero por otra parte, más allá de las declaraciones, si miras la realidad, la economía catalana, en este momento está creciendo más que la española y está exportando mucho más.

 

“Las empresas que plantean irse nunca dicen vamos a dejar de vender en Cataluña”

 

¿Qué cambios notaría, con la independencia, un trabajador obrero de Cataluña?

Pues lo puede notar positivamente en tres cosas: primero, una apuesta por mayor formación de los propios trabajadores, porque hoy en día se están perdiendo decenas de millones de euros en formación profesional, que aportan las empresas a través de cotizaciones, y que no se están invirtiendo bien; segundo, una expectativa de mejores salarios; una economía que crece más, y que tiene más potencial económico, puede pagar mejor. Cuando yo hablo de crear una Dinamarca mediterránea, quiero decir unos salarios más dignos; y tercero, una mejor garantía de pensiones en el futuro. Son tres cosas importantes, mejor formación, salarios más dignos y pensiones más seguras.

¿Quién lo notaría más, la izquierda o la derecha?, es decir, ¿para cuál sería mejor?

Si hablamos por ejemplo del mundo del trabajo, esto de las izquierdas y las derechas, es una línea muy débil… Tradicionalmente la gente trabajadora votaba a partidos de izquierdas, pero esto se terminó. Va a ocurrir en Francia dentro de pocos días (la entrevista se realizó antes de la primera vuelta de las elecciones francesas); en Estados Unidos, ha pasado lo que ha pasado… Yo creo que esta línea, hoy en día, está ya muy desdibujada. El objetivo sería, más allá de izquierdas y de derechas (que es un lenguaje por una parte bastante anacrónico), poder redistribuir la mayor riqueza que se cree, de una forma más justa, es decir, disminuir las desigualdades en la Cataluña futura.

 

“Hablar de izquierdas y derechas me parece bastante anacrónico”

 

El tres por ciento y el caso Pujol, ¿cómo afectaron al “procés”?

Yo creo que al “procés” entre poco y nada, porque si le hubiera afectado, no hubiéramos tenido en plena ebullición de estos casos, un 48% favor de la independencia en septiembre del 2015. Con la participación más alta de la historia (votó el 75% de la población) en unas elecciones del Parlamento catalán, eso no hay que olvidarlo. Por otra parte cuando se habla de estos casos hay que distinguir entre realidad (caso Pujol), sospecha (el tres por ciento) y mentira, que es lo que nos ha afectado a algunos de nosotros a los que nos han montado campañas de supuesta corrupción e irregularidades que eran puras campañas como se ha demostrado a través de la “Operación Cataluña”, diseñada por el gobierno español del Partido Popular. Por tanto, hay que distinguir entre realidades que existen desgraciadamente (no solamente Pujol, sino que también otros); sospechas (el tres por ciento lleva doce años encima de la mesa y nunca se ha demostrado nada); y mentiras, que hay que condenar.

 

“A algunos de nosotros nos han montado campañas de supuesta corrupción, como la Operación Cataluña, diseñada por el gobierno del Partido Popular”

 

¿Si algún territorio o ciudad catalana pidiese quedarse en España, aceptaría usted un referéndum y, si este saliera a favor, perder ese territorio?

No, excepto la Val d’Aran porque tiene una identidad cultural propia, los demás no la tienen. Hay una nación catalana que es la que es. Y no incluye Castellón, culturalmente sí, pero políticamente no. No incluye Mallorca, ni Huesca, pero sí que incluye las comarcas tarraconense, las del Ebro, las comarcas de Lleida, del Pirineo, las de Girona y todas las de Barcelona. A partir de ahí hay una singularidad reconocida por ley que es la Val d'Aran que tiene una lengua, una cultura y una identidad propia y además, se le ha reconocido por ley el derecho a decidir.

¿Volveríamos a las veguerías?

Probablemente, el futuro parlamento catalán debería organizar la futura Cataluña territorialmente y seguramente las provincias quedarían superadas tal como las hemos conocido.

¿Qué diría a los catalanes que no quieren irse de España y que tienen la sensación de que no siempre se gobierna para ellos?

Que voten que no, están en su derecho. Es totalmente respetable, igual que el que se quiere ir y tener un estado propio. Lo que no se puede hacer es pretender que los del “no” estén en posesión de la verdad y los del “sí” estén equivocados. Hay que poner las urnas de manera civilizada, como hacen países democráticos, contar votos, medir fuerzas, y a partir del resultado, administrarlo sabiendo que gane quien gane, los que hayan perdido se tienen que incorporar al proyecto futuro. Por lo tanto, el país o la autonomía que quede hay que construirlos teniendo en cuenta a los del “sí” y a los del “no”, gane quien gane. Pero aquí lo chungo del tema es que no se pueden contar votos con normalidad y no sabemos si hay una mayoría clara a favor de la independencia o no y eso debería interesar a cualquier demócrata para salir de este atolladero en el cual estamos como país.

 

 

“El ‘tres por ciento’ lleva doce años encima de la mesa y nunca se ha demostrado nada”

 

¿Cree que es imposible conseguir un referéndum legal con el señor Rajoy?

Sí, es imposible con el señor Rajoy, es imposible con el PSOE, es imposible con Ciudadanos, y es difícil con Podemos.

¿Y si estuviera Podemos en el gobierno apoyaría al partido en España?

Si estuviera Podemos y negociara un referéndum pactado y vinculante, lo haría. Lo que ocurre es que Podemos sola no puede hacer ese trabajo. Porque aunque Podemos estuviera en el gobierno y lo dirigiera sola, los otros partidos que estuvieran en la oposición, tendrían mayoría en el parlamento. Y aunque Podemos llegara un día a tener mayoría absoluta en el Parlamento español, cosa que me parece absolutamente impensable, porque están a años luz de conseguirlo, siempre quedarían los tribunales, y sobre todo el Tribunal Constitucional para cargarse el proceso catalán, como se cargaron el Estatuto. Por tanto no nos engañemos, al final para que haya un referéndum pactado y vinculante sobre el tema catalán, el Estado español, no un partido, sino el Estado español, debería aceptar ese reto democrático. Y el Estado español es la jefatura del estado, los partidos políticos, el Parlamento español, el gobierno español y el Tribunal Constitucional, eso como mínimo.

 

“Apoyaría a Podemos si estuviera en el Gobierno y pactara un referéndum vinculante”

 

¿Cree que TV3 es imparcial en este tema o se están usando los medios para promover el proceso?

Yo creo que es más imparcial que cualquier otro ente público. Quien seguro que no es imparcial es TVE. Yo no pretendo hacer una defensa cerrada de TV3, pero cuando se analizan los informes del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), que por cierto es un organismo que existe en pocos territorios de España, está clarísimo que abre las puertas a todo el mundo. Es verdad que hay gente que trabaja en estas cadenas que seguramente a título personal está en este registro más soberanista, pero esto no se le puede negar a una persona. Lo que se le puede exigir al organismo es que sea neutral y los informes del CAC demuestran que TV3 lo es y que da voz a gente absolutamente crítica con la independencia de Cataluña. Que yo sepa esto no pasa en TVE y en Telemadrid, seguro que no.

¿Usted cree que está haciendo el ridículo Cataluña a escala internacional con su gira como dicen los medios de comunicación?

Yo creo que es al revés, Cataluña en los últimos cuatro o cinco años, a través de la  movilización de la gente y de la actuación de los líderes institucionales, ha conseguido convertirse en un sujeto político a escala internacional, que no lo éramos. Tenemos una ciudad muy conocida en el mundo, que es Barcelona, pero Cataluña como sujeto político era totalmente desconocido cinco años atrás. Ahora no, ahora hay un dossier catalán y esto se ha conseguido en cinco años de acción internacional y de acción interior con proyección internacional. Por tanto es al revés, el propio ex ministro de Asuntos Exteriores español, García Margallo, ya reconoció que hemos tenido éxito parcialmente, porque ha tenido que hacer un montón de favores a un montón de países para luchar contra la causa independentista catalana, lo cual quiere decir que les hemos comido terreno, si no, no hubieran tenido que hacer nada.

¿Cree que un gobierno puede desobedecer las leyes? ¿No está estableciendo un precedente para que la ciudadanía haga lo mismo?

Si el gobierno desobedeciera las leyes porque sí, sería un precedente malo, claramente negativo. Pero recordad lo que decíamos al principio, este no es un proceso del gobierno, esto es un proceso de la gente que mandata al gobierno y al parlamento a hacer determinadas cosas, es al revés. Se intenta presentar siempre este proceso como la apuesta entre alocada y suicida de unos pocos líderes catalanes que se han vuelto locos o que intentan tapar la corrupción con esa cortina de humo y se olvidan de que esto nace con una manifestación de un millón y medio de personas en la calle que dicen, “Cataluña nuevo Estado de Europa, septiembre 2012”, y esto se repite en 2013, en 2014, en 2015 y en 2016. Y en medio de esto se hace una consulta un 9 de noviembre de 2014 (que todo el mundo sabía que no tenía carácter jurídico ni vinculante) a la que van a votar 2.340.000 personas. Y también, en septiembre de 2015, con una participación récord y con mayoría absoluta en el Parlamento catalán a favor de la  independencia. Esto no es un invento de cuatro locos, esto es el voto de mucha gente.

 

“Se intenta presentar este proceso como la apuesta entre alocada y suicida de unos pocos líderes catalanes que se han vuelto locos o que intentan tapar la corrupción con esa cortina de humo”

 

Pero también hay que tener en cuenta la gente que no fue a votar y lo que votarían.

Claro pero en septiembre del 2015 fueron a votar casi todos, porque nunca vota el 100% del censo. Si vota el 75- 80% es que ya ha votado casi todo el mundo. Cuando se habla de participaciones altísimas, como por ejemplo el referéndum escocés, fue a votar más o menos un 85% de la población.

En septiembre de 2015, sabiendo que se estaba votando a favor o en contra de la independencia, todo el mundo que quiso pudo ir a votar y el resultado fue mayoría absoluta, por primera vez en la historia, a favor de la independencia. Por tanto, en los últimos cinco años, a través del voto y la participación en la calle, hay un movimiento popular muy significativo que lo que hace es mandatar al Parlamento y al Gobierno que prosigan este camino, y en la medida en que el Estado español nos pone todas las paredes posibles para no poder continuar ese mandato democrático es cuando se produce la colisión con ese marco legal español, que es un marco que se impone manu militari para impedir que se vote en Cataluña. Por tanto, no es un gobierno que está queriendo incumplir un marco legal, es una parte significativa del pueblo catalán que quiere superar ese marco legal para tener un marco legal propio. No es pasar de la ley española a la selva, es pasar de las leyes españolas a las futuras leyes catalanas, por parte del Parlamento catalán y del pueblo catalán.

 

“El marco legal español se impone ‘manu militari’ para impedir que se vote en Cataluña”

 

¿Cree que la sociedad catalana está informada de lo que supone tanto el “no” a la independencia como el “sí”?

No del todo, ahí no tengo ningún inconveniente en reconocer que seguramente hay déficits de información. Pero no porque no haya oferta de información, sino que no se ha encontrado el camino para acercar la información existente, que es mucha, a mucha gente que tiene dudas. Por tanto, lo que hay que encontrar es el canal para poner en contacto esa información con la gente que la pide. También es verdad que si hubiera un referéndum acordado, como en Escocia, se podría hacer una campaña de unos cuantos meses para poder informar a la gente.

Por tanto, ¿cree que todos pueden votar aunque no tengan ese conocimiento?, ¿no es una debilidad?

Tampoco la gente conoce a veces a través del voto todo lo que va a pasar. No creo que todo el mundo que votó por el Brexit, sabía lo que quería decir Brexit, y en la democracia más antigua del mundo, Inglaterra. Y votaron. Seguramente no todos sabían qué votaban con precisión, pero votaron un camino, una apuesta, un objetivo en general. Eso pasa en todas las votaciones. Seguramente la gente que votó a Trump en E.E.U.U no sabía exactamente lo que estaba votando, pero lo votaron. Eso ocurre en todo tipo de elecciones, hasta el punto de que hay gente que después de haber votado dice: “es que si hubiera sabido esto, habría votado otra cosa”. Todo voto es una apuesta, y toda apuesta tiene un riesgo.

¿Cómo valora su inhabilitación por dos años por parte del Tribunal Constitucional?

La verdad, considero que estas condenas son una vergüenza democrática para España. No tiene precedentes que un gobierno haya sido parcialmente inhabilitado como el nuestro, por hacer un proceso de participación ciudadana. No un hicimos referéndum vinculante para declarar la independencia al día siguiente, por tanto considero que es muy vergonzoso desde un punto de vista democrático y es una muy mala carta de presentación de España en el mundo. El estado español optó por ese camino, dicen que para preservar el cumplimiento de la ley. Esto es falso porque si se nos juzgó por desobedecer a un Tribunal Constitucional, y se nos condenó, hay muchos otros gobiernos, incluido el Central, que han desobedecido en multitud de ocasiones las sentencias y resoluciones del Tribunal Constitucional y nunca se les ha juzgado ni se les ha condenado, y mucho menos por la vía penal. Por tanto no es verdad que se nos condenó e inhabilitó por desobediencia al Tribunal Constitucional, se nos condenó e inhabilitó por defender unas ideas que no gustan, y eso no es una democracia.

 

“Se nos condenó e inhabilitó por defender unas ideas que no gustan, y eso no es una democracia”

 

¿Y usted se presentaría en una hipotética Cataluña independiente como presidente de la República?

No lo tengo claro, la verdad, cuando llegara el momento lo decidiría. De entrada, una cierta ilusión me haría, después de todo lo que ha pasado, siempre y cuando fuera una presidencia no ejecutiva, una presidencia más representativa. Volver a la primera línea ejecutiva no es mi objetivo, pero sí me gustaría ostentar una representación política sin grandes poderes ejecutivos pero con la posibilidad de proyectar Cataluña al mundo. Pero tampoco lo tengo decidido, ni es la cuestión principal. Lo importante para los que defendemos esto es que se haga el referéndum y que se gane.

¿Cataluña será independiente a corto, medio o largo plazo?

Yo creo que sí, me gustaría que fuera a corto plazo pero para eso se necesita una mayoría social muy clara y no lo sé si la tenemos. Pero la desconexión mental que ha hecho una parte de la sociedad catalana respecto al proyecto español es muy grande y por lo tanto esta gente es muy difícilmente recuperable para España. Y si esto afecta casi al 50% de la población catalana en pocos años esto puede ser más. Ahora, tampoco tengo una bola de cristal, es una impresión personal.

 

“Me gustaría que la independencia fuera a corto plazo pero para eso se necesita una mayoría social muy clara y no lo sé si la tenemos”

 

¿Qué se dice fuera? Porque los medios de comunicación hablan de que es un asunto interno. ¿Pero qué se dice en pequeño comité?

La posición oficial de los gobiernos es que es un tema interno y os lo resolveréis vosotros. Ahora, fuera de la oficialidad muchos te acaban comprando el tema referéndum; prácticamente todos no entienden la posición del gobierno español de no hacer nada; prácticamente nadie entiende la judicialización de todo esto; y, sobre la independencia catalana, como les crea un problema a ellos, la mayoría te acaban diciendo que se sería mejor solucionarlo de otra forma. Reino Unido, los países nórdicos y bálticos son de los que lo entienden mejor. Francia, Alemania e Italia, no. Hay de todo. Te acaban diciendo: ¿Esto va en serio o no? Y les tienes que demostrar que estás dispuesto a llegar hasta el final porque si no, no hay tema.

 

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