La raíz rota de España: la educación

Nuestro país se encuentra en una posición decadente.  Cada vez hay más parados, todo el sistema se desmorona.  Hay numerosas razones por las que estamos en una situación, pero en vez de estudiar la raíz del problema, lo empeoramos desde ella.  ¿Dónde radica todo? En la educación.

La juventud tiene el poder de cambiar y avanzar hacia un mundo mejor, para ello se precisan jóvenes preparados para el mundo, con una formación adecuada.  Hay un gran número de graduados universitarios listos para cambiar todo, pero, ¿cómo puede ser que los demás países nos superen incluso en la preparación del alumnado?  Esto nos lleva a plantearnos qué estamos haciendo mal.

España sigue un sistema educativo unidireccional, es decir, los profesores se limitan a transmitir información a los alumnos.  Por supuesto, tener una serie de conocimientos culturales es básico en el mundo laboral, pero ni el plan de estudios está completo en ese aspecto.  Encontramos abogados que a duras penas saben en qué siglo fue la Revolución Francesa, por lo que es inevitable poner en duda el sistema y el nivel requerido para acabar los estudios.  En los últimos años ha habido un descenso del nivel académico, ¿y cómo reacciona el Gobierno? Bajando el listón.  En vez de forzar a los alumnos a realizar un mayor esfuerzo aumentando el nivel, se proponen cada vez planes de estudio más simples.  Huelga decir que debido a esto cada vez hay alumnos menos preparados, es vergonzoso que un político no sepa mantener una conversación en inglés.  Visto desde el punto de vista internacional, España no está igualada en absoluto con los demás países desarrollados en el ámbito educativo.  

Pero es más que eso, los profesores sólo deben enseñarnos el temario, olvidando la importancia de transmitir ética, moral y una capacidad de razonar.  En Finlandia los alumnos dialogan y debaten, permitiéndoles evolucionar su capacidad de evolucionar y potenciar su creatividad. 

Si queremos avanzar como nación, debemos asegurarnos que la juventud sepa avanzar hacia un futuro con racionalidad y honradez, y es preciso que tengamos unos docentes que transmitan estos valores. 

 

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