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IRENE GONZÁLEZ

Una mujer futbolista en la Galicia de los años 20 del siglo pasado

Si hay un deporte que es exclusivamente masculino, profesionalmente hablando, ese es el fútbol.

Hay mujeres que lo practican pero no les está permitido ser profesionales, ya que la Federación Española de Fútbol considera el fútbol femenino fuera de la práctica profesional. Pero esto no hizo a Irene González dejar de luchar por su sueño.

Irene empezó a jugar al fútbol como guardameta en el equipo federado de Coruña en 1920.

Ella ponía un muñeco futbolista como el mítico Zamora en el fondo de la portería para que le diese suerte durante el partido.

Aunque siempre jugó entre hombres, fue muy respetada y muy popular durante su época, tratándola de igual a igual.

Después de jugar en el Orillamar, fundó su propio equipo de fútbol llamado Irene C.F. con el cual recibían una cantidad de dinero que después repartían entre ellos.

En 1928, enfermó de tuberculosis. Se organizó un partido para recaudar fondos y ayudarla a curarse. La Voz de Galicia publicó un artículo en el que pedía ayuda  para socorrerla, Este artículo incluía la carta de un aficionado que decía:

Nuevamente hay que hacer un llamamiento a los buenos sentimientos de los que quieren auxiliar a la desgraciada Irene, la exguardamente de su equipo, para que no se olviden de ella y le lleven algún socorro. Con el importe que se recaudó se recuperó toda la ropa que tenía empeñada, arregló su cama, con colchón y todo, del que antes carecía, se pagaran varios meses de alquiler de su piso que se adeudaban y se atendió, naturalmente, su alimentación y medicación. Pero aquello se evaporó y la enferma sigue sin levantarse del lecho y le falta todo lo indispensable. Es una pena a la que deben llevar alivio principalmente los aficionados al deporte, al deporte al que ella debe, probablemente, la pérdida se su salud. Si varios de ellos contribuyesen con la cuarta parte nada más de lo que suelen pagar por una entrada al campo y el equipo campeón quisiese ganar este partido de la caridad y el compañerismo, sería el mejor de cuantos jugó hasta ahora.. Irene lo agradecería con toda el alma. ¡Ojalá que unos y otros atiendan este ruego!

Pero desgraciadamente no se pudo hacer nada e, finalmente, tanto Irene como sus hemanas acabarían falleciendo a causa de esta enfermedad.

 

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