«La ilusión es lo que queda

después de quince años»

 

El grupo de música Marlango, integrado por Leonor Watling y Alejandro Pelayo, actuó en el Mieres Centro Cultural. Antes de la actuación, compartieron unas palabras con nosotros acerca de su trayectoria y próximos proyectos.

 

ENTREVISTA. Manuel Fernández, Deva Fernández · Mieres (Asturias) · Multimedia: Manuel Fernández.

 

Vídeo de la entrevista a Marlango.

 

En el evento fueron interpretadas principalmente canciones de su último disco llamado Technicolor, entre ellas Poco a Poco y El Veneno, pero también algunos de sus grandes temas, como Exquisita e Ir. Además de deleitarnos con sus propias composiciones, versionó algunas canciones como Semilla Negra de Radio Futura y Copenhague de Vetusta Morla, que hicieron de la noche del viernes un momento memorable.

 

Cuatro años desde El Porvenir hasta Technicolor y la gira Delicatessen de por medio. ¿Cómo influyó esta experiencia de más de cien conciertos en la composición del nuevo álbum?

Leonor: Mucho, porque nos gustó la sensación de estar piano y voz y de que no tuviera que haber algo obligatorio en la canción. Llevar batería y bajo es como si llevas un corsé. Con el nuevo disco nos quedamos con esa sensación de pocos elementos y que nos dejen movernos mucho.

 

Las canciones que conforman Technicolor se han comparado con escenas de películas de los años 20, ¿cómo surge la idea? ¿Se han inspirado en imágenes concretas?

Alejandro: Concretas no. Nos apetecía utilizar el cine al principio del proceso para intentar colocar las canciones en un lugar diferente a cuando trabajamos simplemente con elementos musicales. Sin utilizar imágenes ni películas concretas, sí que teníamos bastantes referencias cinematográficas que nos ayudaron en ese momento a arrancar las canciones, y después ya abandonamos ese andamiaje cinematográfico y dejamos que lo estrictamente musical echara a andar. Bueno está bien, porque nos gusta pensar que algunas personas se puedan sentir identificadas con ello.

 

Hablando de temas en los que se inspiran y ya que estamos en Asturias, ¿qué les llevó a escoger el poema del poeta asturiano Ángel González para darle nombre al disco El Porvenir?

Leonor: Hubo una temporada que no conseguía escribir y tenía el libro de Ángel González, lo leía todo el rato y, de repente, una mañana vi el poema de El Porvenir, que lo conocía, pero esa mañana fue como que me habló a mí. El título del disco fue idea de Alejandro, la idea de jugar con eso y de homenajear a alguien que es increíble.

 

Tercer disco en castellano. ¿A qué se debió el cambio? ¿Existe alguna diferencia a la hora de componer?

Leonor: El cambio fue muy progresivo, porque desde la primera gira tocábamos versiones de canciones en castellano. Básicamente, es porque yo escribo las letras y escribía en inglés. Es más fácil escribir canciones en inglés. El cambio fue muy gradual, cuando ya teníamos material como para tener canciones en castellano, es cuando lo grabamos. Sí que cambia la composición, es muy distinto, porque la gramática es muy diferente, ocupa el doble cualquier cosa que digas en español. Entonces, tienes que olvidarte de cantar mientras escribes, tararear y luego escribir. Es un proceso distinto.

 

Leonor Watling y Alejandro Pelayo, antes de su concierto en el Mieres Centro Cultural.

 

¿Está en sus planes de futuro retomar el inglés?

Leonor: No lo sé. Cuando nos ponemos a juntar las cosas que tenemos, porque trabajamos por separado, y luego nos juntamos, es como un juego de tenis y de ahí salen las canciones. No hay nada obligatorio, así que si de repente si sale algo que quieres, que tenga sentido, da igual que sea en inglés o en italiano, que no lo hablo. No hay nada prohibido, ni tampoco obligatorio.

 

En febrero de este año se cumplieron 15 años de su primer disco, ¿qué queda de ese primer Marlango? ¿Pensaban que iba a ser un proyecto tan longevo?

Alejandro: No, nadie hace planes a quince años, hicimos ese primer disco con la ilusión de poder llevarlo al escenario en algún momento, invitar a nuestros amigos y celebrar que lo habíamos podido grabar. Quince años después estamos aquí con la ilusión de tocar esta noche por primera vez en Mieres, donde no hemos estado nunca antes. Hemos tocado en dos mil sitios, pero no habíamos tocado aquí todavía. Así que la ilusión es lo que queda después de quince años. Todo lo demás se va perdiendo con la edad, se ha desvanecido.

 

En cuanto a su relación personal. Tras todos estos años, ¿qué admiran más el uno del otro?

Alejandro: Leonor forma parte de la familia, del trabajo, está todo muy mezclado. No te sabría decir una cualidad de Leonor. La puntualidad, por ejemplo, no sería. Otras igual sí, la puntualidad no (risas). Te puedo decir lo que no admiro.

Leonor: A mí me gusta, porque Alejandro es un tío positivo. Tú le preguntas y te va a decir...

Alejandro: Claro, yo por descarte. No, es broma. No sé explicarlo bien. Quince años es mucho tiempo, si no hay razones muy poderosas y una especie de imán, de energía creativa que arrastra todo lo demás… Da igual que llegue tarde, cuando nos juntamos...

Leonor: ¡Tres minutos tarde! Mi madre es inglesa, cuando dices tarde son dos minutos.

Alejandro: Ya, es que yo soy muy puntual.

Créditos