OPINIÓN

Deportes de invierno,

 

¿deberían continuar?

 

La práctica de deportes de invierno puede resultar muy entretenida, a la par que emocionante, tanto para los que realizan dicha actividad, como para sus aficionados, pero la gran cuestión es: ¿hasta qué punto esto resulta perjudicial para el medio?

ESTELA GARCÍA; IMAGEN: MANUEL FERNÁNDEZ ·Mieres· 20 ABR 2018

 

Claro está, que la práctica de dichos deportes proporciona un gran beneficio económico a las empresas que poseen las estaciones invernales, a la vez que aportan un disfrute personal a sus visitantes, pero cada vez más personas se preguntan si la práctica de dicha actividad compensa realmente, ya que supone un efecto sumamente negativo para el medioambiente. Cada vez hay más planes de ampliación o de nueva creación de pistas y/o estaciones de esquí y esto no puede continuar así. En España, actualmente existen 33 estaciones, las cuales cuentan con un total de 952 pistas, todo ello crea una superficie de más de 1.205 kilómetros para la práctica de estos deportes, ¿no son ya suficientes? Las pistas provocan grandes impactos en la zona, principalmente, grandes erosiones en el terreno. Además, resultan perjudiciales para la fauna del lugar (oso pardo, urogallo cantábrico, etc.), ya que esta se ve obligada a desplazarse para su supervivencia, algunas de estas especies hoy en día se encuentran en peligro de extinción y puede que este sea uno de sus motivos.

 

Estación de esquí Fuentes de Invierno (Asturias) cubierta por la nieve. IMAGEN: Manuel Fernández.

 

Varios ecologistas ya han denunciado a determinadas estaciones de esquí debido al fuerte impacto medioambiental que conllevan, estas realizan cambios altamente notables en el ecosistema, desde modificar los paisajes y destruir parte de la vegetación hasta llegar al punto de urbanizar el lugar. Esos ambientes son extremadamente delicados y por ello, muy sencillos de contaminar, ya sea acústicamente o paisajísticamente. Esto último ocurre mediante la construcción de carreteras o debido a que la demanda de nieve (también conocida como “oro blanco”) es cada vez más grande. Por ello, la mayor parte de las estaciones cuenta con su propio almacén de nieve artificial. Esto provoca notables destrozos y alteraciones en el ciclo del agua. Los defensores de la naturaleza, no piden erradicar las pistas, ni mucho menos los deportes de invierno en general, sino poner en práctica diferentes medidas que ayuden a proteger el medio, así como restricciones sobre la edificación de la zona y la fomentación del uso de transporte colectivo para acceder a las estaciones. Por otra parte, se recomienda en su lugar la práctica de otras actividades similares que resultan mucho menos dañinas para el medioambiente, como son el esquí nórdico o el esquí de travesía.

 

Subida al pico Valmartín en el Puerto de San Isidro (León). IMAGEN: Manuel Fernández.

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