CRÍTICA MUSICAL

James Rhodes: el Chopin del siglo XXI

 

Se suele decir que la música todo lo cura. Este es el caso de James Rhodes, superviviente a abusos sexuales en la infancia. Gracias a Beethoven y Bach hoy contamos con él, gran entusiasta y promotor de la música clásica en todo el mundo.

INÉS ABELLO ·Mieres· 18 ABR 2018

 

James Rhodes siendo entrevistado por Jordi Évole para su programa Salvados de La Sexta.

 

Los dieciséis años son una edad complicada para todo el mundo, eso es indudable. Sin embargo, entre todos adolescentes incomprendidos parece haber un punto en común: la música. Es cierto que al pensar en esto lo primero que se nos pasa por la cabeza es el último hit de Dua Lipa o la representación de España en Eurovisión, pero para toda norma hay una excepción. Este es el caso de entusiastas de Gluck y Rajmáninov como James Rhodes, que dan vueltas felices alrededor de su habitación al ritmo de la Chacona en Re Menor como si de Arctic Monkeys se tratase.

Este pianista británico se ha convertido en uno de los músicos clásicos más reconocidos de esta década. A día de hoy viaja por todo el mundo dando conciertos, pero siempre en un tono desenfadado rompiendo con los estándares de la clásica. Es esto lo que más sorprende de sus actuaciones: al contrario de la elegancia y el tono incluso arrogante que se le atribuye a este ámbito; Rhodes se presenta en el escenario frente a miles de personas con total naturalidad contando desde su experiencia y completa adoración hacia aquello a lo que se dedica la historias que se esconden tras obras como la Fantasía en Fa Menor de Chopin.

Por suerte, en España, contamos con un privilegio del que otros países no gozan: Rhodes participa cada sábado en A vivir que son dos días, un programa presentado por Javier del Pino emitido cada semana en la Cadena SER. En él, James habla de sus pianistas favoritos como Glenn Gould, interpreta algunas obras y habla de su vida, su mente, el dejar de fumar y cuenta algunas de sus anécdotas por España, tierra de la que se ha enamorado perdidamente. Los abusos sexuales son uno de los de los temas que más abarca (por razones más que obvias) al ser un superviviente de ellas habiéndolas sufrido durante cuatro largos años de su infancia.

Este deseo de concienciar sobre el tema se ve claramente reflejado en sus libros. En el primero, Instrumental: memorias de música, medicina y locura, narra su historia personal, los abusos que sufrió por parte de su profesor de educación física a la tempranísima edad de seis años y las repercusiones tanto psicológicas como psíquicas que tuvieron en él. Cuenta cómo la única cura a las dieciocho enfermedades mentales que se le han diagnosticado a lo largo de su vida ha sido la música y cómo esta puede cambiar tu vida. Es en su segundo libro, Toca el piano, donde nos da la oportunidad de dar un giro a nuestra vida aprendiendo, tal y como indica el título, a tocar el piano. James da su palabra: con tan solo dos manos, un simple teclado y tres cuartos de hora al día durante seis semanas, aprenderás a tocar el Preludio nº1 en Do Mayor de Bach. En 2018, tras cinco agotadores meses de gira, publica Fugas (o la ansiedad de sentirse vivo), su tercera novela, su diario de viaje. En él, pueden encontrarse una variedad de capítulos en los que narra su día a día de conciertos batallando con las voces en su cabeza y sus sentimientos. Cada capítulo representa cada una de las obras que interpreta en esta gira y viene precedido de algunas páginas en las que contextualiza la pieza contando apasionadamente la vida de los autores y la influencia que han tenido en él.

Es esta pasión que siente por la música clásica que le ha llevado a donde está ahora mismo: le ha dado paz al pasar por dos divorcios, traumas y las secuelas que estos dejan a su paso. Puede que no conozca ninguna canción de hoy en día, pero cuenta que la música clásica llega a aquellos lugares a los que las palabras no podrían. Como él mismo afirma, “brinda consuelo, sabiduría, esperanza y calidez; lleva haciéndolo miles de años. Es medicina para el alma”.

 

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