El premio es ignorarles

Cieza / 14 de abril de 2019 / Sara Sánchez Moreno

Educación

Desde hace años, las aulas se han visto inundadas por tecnologías que las dotan de unas posibilidades que hace unos años eran impensables. El papel del docente en este contexto es clave. Hemos creído importante saber qué piensan profesores “especiales” sobre el presente y futuro de la educación.

 

Un cantante quiere vender millones de discos y llenar estadios en sus conciertos. Un deportista ganar todo en lo que compita. Un actor con un Goya se consagra, un científico o literato con un Nobel se vuelve inmortal, ¿pero un profesor con un premio tiene la misma relevancia?

Solo hace falta ver las redes sociales para saber que no. Una parte importante del profesorado no reconoce la valía de docentes premiados, incluso los critica abiertamente. El ser reconocido en esta profesión está mal visto en ciertos ámbitos. Un cantante o deportista galardonado es un ídolo, lo de un profesor premiado es postureo.

Inmaculada, Jesús, Ricardo, Carmen y Andrés Carlos son docentes que han sido destacados por su forma de dar clase, por sus proyectos de aula, por innovar y conseguir grandes resultados, cuantitativos y cualitativos, de sus alumnos y alumnas.

Es una de las profesiones esenciales. Lo que sale del aula retroalimenta a nuestra sociedad, para bien o para mal. Por eso es habitual oír a los docentes reclamar voz, especialmente en la elaboración de las leyes educativas, del Pacto educativo que tanto reclaman, para que no se sucedan normativas según el partido que gobierne.

 

 

Les hemos preguntado por cuestiones diversas y parece que hay bastante uniformidad en las respuestas:

Sobre si los profes premiados están mal vistosen general piensan que aunque siempre hay gente que te puedan ver de mala manera, normalmente cuentan con el apoyo de sus compañeros más cercanos y que los que critican es porque no aceptan las nuevas formas de llegar al alumnado.

Los objetivos que tienen al entrar en el aula es que los alumnos puedan salir del aula habiendo aprendido algo. Además, siempre con ilusión y con ganas de seguir aprendiendo, y sobre todo que salgan con ganas de volver.

Los valores que quieren inculcar es el respeto tanto a los alumnos como a los demás compañeros de profesión. Además de este, se encuentran el sacrificio y el esfuerzo por aprender.

Todos estos profesionales consideran que la tecnología debe estar en las aulas aunque siempre en su justa medida. Además, afirman que es son muy eficaces y permite el desarrollo más completo de la educación, aunque no es la solución a todo, es simplemente una herramienta eficaz.

Para ellos, el aula del futuro debería tener mejor gestionados el trabajo y los horarios. Añaden además, que debería ser más abierta a la diversidad de alumnado ya que eso implicaría un mejor desarrollo de la educación.

Cada uno de ellos afirma aprender cada día algo nuevo de sus alumnos, personas que sin ellas no sería posible su trabajo. De manera grupal, llegan a la conclusión de que aprenden a ser más agradecidos.

Lo mejor y lo peor del sistema educativo

En lo que se refiere a la parte negativa del sistema educativo, todos están de acuerdo en que es necesario un cambio en el currículum desbordante y en la parte burocrática de la educación.

Por otra parte, para ellos lo mejor del sistema educativo de nuestro país es que cada vez hay más iniciativas por parte de los docentes.

Pacto educativo

Todos estos profesores están convencidos de que para que haya un pacto educativo acorde a todos, es necesario dejar a un lado los intereses propios, entender que la educación es la base de todo y que debe contarse con los docentes para ello.

Es curioso, en un país con tanta confrontación por la educación que profes como ellos, galardonados por alcanzar la excelencia, coincidan al menos en lo esencial.

¿Por qué los políticos no les preguntan? ¿Por qué no se les oye? ¿Su premio es que los ignoren?

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