La lucha por el trono

Cieza / 29 de abril de 2019 / Elena Marín López

Nacional

Este año la lucha por el trono ha sido intensa y competitiva, pero solo uno conseguirá acceder a él. En esta campaña se han visto estrategias, debates, acusaciones, y todo para sentanrse a él. El escaño en el Congreso de los Diputados que todos quieren ocupar, el del jefe del gobierno.

 

Quién no ha oído hablar de los Stark (Jon Snow), Los Targaryen (Daenerys), Los Lanniater (Cercei), además de los Hijos del Hierro, los Arryn, los Tyrell y sus continuas luchas de poder, sus alianzas, sus estrategias, sus odios, sus traiciones, pero con un mismo objetivo : reclamar el Trono de Hierro y convertirse en el Rey de los Siete Reinos. Una de las obras literarias y televisivas de más impacto del siglo tiene su réplica en estas elecciones.

Partidos como el PSOE, PP, Ciudadanos, Unidas Podemos, Vox y otros partidos como ERC, JXCAT en Cataluña y PNV EN EL País Vasco han luchado para ocupar ese Trono de Hierro o situarse en una posición privilegiada al lado del Rey de los Siete Reinos. Alianzas, ataques, defensas.

 

 

No olvidemos que la política española vive una época convulsa similar a la serie y que las luchas de poder internas y externas están presentes en el mapa político español.

En la redacción de La Puerta siempre se tuvo como eje principal cubrir estos comicios. Cuando se amplió el plazo  de entrega pensamos que nuestras entrevistas a los políticos: Cristina Narbona, Teodoro García, Diego Conesa y Adela Martínez-Cachá principalmente, podían perder actualidad. Sin embargo se creyó que darían perspectiva del antes y el después.

Hoy 9 de mayo cuando se escribe este artículo para cerrar el círculo de nuestro seguimiento electoral hay que mirar a los resultados del 28-A.

Hemos seguido atentamente como han ido repartiéndose dichos estaños entre los distintos partidos, pero ahora os vamos a hablar como se han repartido en base a una ley, La Ley D’Hont. Pero… ¿En qué consiste?

Para entenderla, lo vamos a explicar a parir de un ejemplo muy sencillo.

Imaginemos una provincia a la que se asignan 4 escaños y en la que se presentan 5 partidos.

Cada partido obtiene un número de votos:

A 200000

B 120000

C 80000

D 5000

E 3000

Los partidos D y E no entrarían en el reparto de escaños al no alcanzar en 3% del voto.

Los votos de cada partido se dividen entre 1, 2,3 y 4 que son los escaños en juego en la provincia. Se hace una tabla de resultados de las divisiones.

 

Tabla 1. Elaboración propia.

 

Se eligen las 4 cifras más altas que son las que dan el escaño.

El partido A obtendría 2 escaños, el B, 1 escaño y el C, 1 escaño.

Aun siendo un sistema proporcional, no puede evitar que haya partidos a los que el escaño les salga mucho más caro que a otros. La ley premia la concentración de votos, penaliza duramente la fragmentación del voto.

En el caso concreto de estas elecciones, a las quejas habituales de Ciudadanos y Unidas Podemos, se les ha sumado Vox, que ha sido, según sus dirigentes, el más perjudicado por esta ley electoral.

El caso es que el sistema D’Hont no es el más desproporcional, pero si es verdad que provoca desigualdades cuando se aplica en circunscripciones pequeñas. Y es paradójico que este sistema se adoptó por los padres de la Constitución para evitar lo que solía ocurrir en el parlamento italiano, la disgregación del parlamento en numerosos grupos políticos y la consiguiente dificultad de formar gobierno y gobernar. Sin embargo, nos encontramos un parlamento fragmentado y el debate sobre la ley electoral reaparece entre los partidos perjudicados por esta Ley D’Hont. Para visualizarlo bastaría con dividir los votos conseguidos entre los escaños obtenidos para observar que hay partidos a los que el escaño les sale mucho más caro que a otros:

 

Tabla 2. Elaboración propia.


Otro ejemplo, mientras que logar un diputado en Barcelona cuesta 155000 votos, en Ceuta basta con algo más de 8000. Vox es el más penalizado, ya que cada escaño le ha costado 111548 votos. Sin embargo, partidos que solo se presentaban en Cataluña (ERC) y en el País Vasco (PNV) necesitaron 67691 y 65771 votos. La consecuencia del beneficio de la concentración territorial de los partidos “regionales” y el hándicap de los “nacionales” que reparten sus votos en todo el estado.

Hablemos de pactos. Otro dato interesante sería que sumando los votos de los bloques de izquierda (PSO-UP) y de derechas (PP-Cs- Vox) nos saldría que el primero, con solo 43888 votos más, obtiene 18 escaños más que el bloque de derechas, resultado pronosticado por muchos en la campaña pensando el la ley electoral.

Sea como fuere, el Trono de Hierro será para la izquierda. Salvo sorpresa mayúscula Pedro Sánchez ocupará el Trono de Hierro en la “Fortaleza Roja”. Gobernar será otro cantar. La guerra ha terminado, el juego ha empezado.

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