CARMEN MARTÍNEZ VICEPRESIDENTA DE LES CORTS VALENCIANES, UNA MUJER LUCHADORA Y EMPRENDEDORA

Fuimos a entrevistar a Carmen Martínez, vicepresidenta de la Cortes Valencianas, que nos habló de su trabajo y de como lo compagina con su vida familiar.

Carmen Martínez Ramírez es médico de familia, alcaldesa de Quart de Poblet y vicepresidenta de les Corts Valencianes aunque ahora no ejerce de médico, cuando le preguntamos si le gustaría volver a trabajar como tal nos responde que hay días en los que el oficio de política es tan duro que a veces desearía volver a la consulta aunque las dos cosas tienen mucho que ver porque son dos trabajos de vocación por el servicio público. Ya se interesaba por la política desde pequeña ya que en su familia siempre se hablaba de política y eso le llevó a militar por el partido socialista desde muy joven.

Le preguntamos cómo compagina ser madre con su trabajo y nos contesta que con mucha ayuda y comprensión de su entorno familiar y que, aunque pase poco tiempo con ellos, se sienten muy orgullosos de lo que hace.

Dice que le ha sido difícil llegar hasta donde está “en un mundo de hombres” -remarca Carmen- teniendo que demostrar mucho más sus estudios y su formación que hombres a los cuáles no se les exigía nada de eso y que recuerda que cuando ella era concejala en Quart de Poblet de los quince concejales que había solamente tres eran mujeres y, además, eran las únicas que tenían estudios superiores. “Los horarios en la política están hechos para los hombres, son horarios de no conciliación familiar; cenas, tardes noches… Eventos a los que no puedes faltar” dice con energia y mucho de queja.

A la pregunta de si ha sido más rechazada por mujeres que por hombres dice que no, aunque es cierto que las mujeres son mucho más críticas entre ellas que con los hombres.

Los principales problemas a los que se enfrenta día a día en su trabajo son los típicos que tiene cualquier ayuntamiento; coordinar equipos, atender a la ciudadanía, resolver quejas, programar actividades, programar un plan de inversiones a cuatro años y, sobre todo, hacer que el programa electoral se cumpla para no engañar a los ciudadanos.

Al preguntarle si es posible disminuir la corrupción nos contesta que claro que sí. Para ella lo que se necesita es actuar con transparencia, tener que demostrar cada cosa que se hace para que nadie se pueda aprovechar.

Hablando de cómo se sintió al destapar el caso Emarsa cuenta que al principio no pudo dar crédito, le parecía increíble lo que había encontrado y sintió mucha rabia e indignación. “Denunciar la corrupción no es fácil porque en algún momento hay gente que no te cree, para mí lo primero en política es ser honesto y cuando vas a denunciar estos casos no eres consciente de la que te va a caer después, te amenazan, te intentan comprar, investigan tu pasado para intentar descubrir cualquier trapo sucio e incluso te llegan denuncias falsas o querellas para ver si te pillan en algo o para desprestigiar, a mi eso me dio más fuerza para denunciarlo todo. No fue difícil tomar esta decisión en lo personal sino que fue difícil después por todo lo que vino” dice con total convencimiento. Empezó a investigar el caso debido a pequeños indicios y a gente que estaba luchando contra la corrupción que le enviaba información de forma anónima porque sabían que ella se implicaba en denunciar la corrupción.

“Conozco más casos de corrupción pero aún no tengo pruebas suficientes para denunciarlo, hay mucha corrupción que aún no he podido demostrar me da mucha rabia” nos confiesa para finalizar la entrevista y empezar otro posible artículo de investigación. Nuestro horario escolar ha terminado y salimos del Palau de les Corts queriendo tener algo más de confianza en los políticos que nos representan.

 

 

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