Un proyecto de robótica tinerfeño compite con los mejores del mundo

 

JAVIER GARCÍA CABRERA, San Miguel de Abona

 
Aldeartrón Robotix es un grupo tinerfeño de chicos y chicas con edades comprendidas entre los 10 y 15 años que está participando en la competición de robótica FIRST LEGO League (FLL), donde ha conseguido el segundo lugar a nivel nacional y con ello su pase a la Final de Detroit, Estados Unidos.

Para su entrenador, Tony Cuesta, el grupo ha llegado tan lejos gracias a “la unión del equipo y una buena planificación de la temporada, en la que hemos aplicado la experiencia de 6 años en la FLL. Además sin duda la implicación de los familiares y amigos, aparte del apoyo de instituciones públicas y privadas para poder tomar parte en las finales Regional, Nacional y Mundial, como son el Cabildo de Tenerife, a través del área Tenerife 2030 y el INtech Tenerife, las empresas Kanali, S.L. y Robotix Canarias y por ahora los ayuntamientos de Adeje y Arona”.

 

Rocío (15 años), Laura (13 años) y Yaz (12 años) son estudiantes de nuestro centro, y junto con Luis (14 años), Pablo (15 años) y Álex (10 años) integran Aldeatrón Robotix. Su entrenador destaca como cualidades del grupo que “son una piña; han congeniado muy bien desde el principio. Además saben enfrentarse muy bien a cada reto y defienden sus soluciones con mucha soltura”.

 

El desafío de este año, que fue lanzado en agosto, tiene que ver con el ciclo del agua. Empezaron en verano a preparar el proyecto científico, compartiendo ideas entre todos para ver qué problemas relacionados con el tema podían abordar. En esta primera parte realizaron varias entrevistas a especialistas en la materia y adelantaron el trabajo hasta que recibieron el “kit de competición” y se pusieron en marcha con el juego del robot.  

 

El proyecto en el que se encuentran trabajando “es sobre los problemas que existen en Canarias con respecto al agua ya que las galerías subterráneas están casi secas y las plantas desaladoras tienen un mantenimiento y un coste operativo muy elevado”, comenta Yaz. Además, investigaron que “hay mucha agua que se pierde en las tuberías rotas y que muchas veces es difícil saber dónde está la avería”, explica Rocío. Para dar solución a ello han diseñado un sistema que, al detectarse una fuga de agua de una tubería, el sistema la sella temporalmente y envía su ubicación exacta a una central para ahorrar tiempo, dinero y, lo más importante, agua.

El grupo se reúne dos veces por semana y procuran dividir la sesión en científico y técnico teniendo siempre en cuenta la planificación para no verse luego apurados. Tony explica que “cada componente tiene su rol y se responsabiliza del área que más le gusta (diseño del robot, programación, estrategia, investigación del problema científico, búsqueda de soluciones, presentación y difusión del proyecto); pero todos tienen que saber un poco de todo. La verdad es que se complementan muy bien. Además tienen que estar preparados por si alguno falta al evento”.

 

Después de hacer su presentación en la final nacional de la FIRST LEGO League, el pasado mes de marzo, quedaron satisfechos porque sentían que habían hecho un buen trabajo, pero nunca pensaron que iban a ocupar el segundo escalón del podio. Escuchar esa noticia fue algo que cogió al grupo completamente por sorpresa, “nosotros lo habíamos hecho bien y esperábamos un premio pero no tan gordo”, comenta Laura; y recuerda que les hizo vivir un momento muy emocionante, “nos pusimos eufóricos, no podíamos creer que íbamos a Detroit”.

 

Independientemente del lugar que obtengan en el World Festival de Detroit, este grupo de chicos está viviendo experiencias como “perder la vergüenza a hablar en público, conocer gente nueva y estrechar la relación con sus compañeros de grupo” que los está haciendo crecer tanto en su formación como en lo personal, dice Laura. Y Rocío lo resume así: “lo importante no es ganar sino todo lo que estamos aprendiendo y las experiencias que nos llevamos”.

 

La robótica llega a las aulas

 

Desde hace algunos años la enseñanza de la robótica se está ofreciendo en centros educativos; Tony Cuesta, entrenador del equipo Aldeatrón Robotix, afirma que llegó para quedarse, “porque no se aprende sólo robótica y programación, de por sí fundamentales ya actualmente, no en el futuro, sino que se trata de un instrumento educativo multidisciplinar: se fomenta el esfuerzo, el trabajo en equipo, el compañerismo, la creatividad, la resolución de problemas, hablar en público, etc, etc.” Además, dice que es el modelo que debería implantarse ya en el sistema educativo español, tanto público como privado.

 

Cualquier niño puede aprender robótica, asegura,“sólo hay que saber motivarlo”. Además afirma que está especialmente recomendada para casos de Asperger y TDAH.

 

 

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