¿De verdad los adolescentes tenemos una adicción?
 

Muchos estudios nos dicen que los adolescentes tenemos una obsesión con nuestro aparato móvil y queríamos saber si en nuestro círculo más cercano somos tan "adictos" como algunas personas dicen

 

Magdalena Alesia, Irene Hierro, Pedro Baquero, TRES CANTOS (MADRID)

 

Hemos decidido hacer una encuesta en la Sección del Instituto José Luis Sampedro, en el norte de Madrid, para poder conocer los hábitos de los adolescentes y el uso que hacen de los móviles. La encuesta la hemos realizado en los cursos de 1º, 2º y 3º de la ESO.

Nos vamos dando cuenta que a medida que los adolescentes van creciendo hacen más uso del móvil: la mayoría de ellos lo utilizan entre semana, los días que tienen instituto, lo cual en algunos casos es malo, ya que les distrae de los estudios y tienen menor rendimiento. 

Lo primero que queremos saber es el tiempo que pasan usando el teléfono inteligente de media en sus días lectivos. Nos damos cuenta, de que la gran mayoría lo usan entre dos o cuatro horas, incluso más. Una pequeña parte de los entrevistados no tienen el  móvil o no lo usan en sus días en los que estudian.

 

 

Algo que también nos interesa bastante es el uso que le dan al móvil a la hora de estudiar. Esto puede perjudicar bastante en los estudios, ya que conlleva distracción  usándolo o utilizando redes sociales. Es cierto que la gran mayoría es bastante responsable y no lo tiene cerca a la hora de estudiar o como mucho lo pueden tener cerca pero en silencio, por si acaso. Hay algunos pocos que se suelen distraer normalmente o con facilidad: esto hace que dejen de estudiar para usarlo.

 

 

Muchos admiten haberse ido a dormir alguna vez más tarde de lo debido para quedarse un rato con el móvil. Gracias a ciertos estudios podemos saber que mirando antes de dormir el móvil puede quitar el sueño y dormir menos. También han confesado que nada más despertarse, echan una miradita a dicho aparato. Muchos se van a dormir más tarde por culpa de este aparato tecnológico.

 

 

Las aplicaciones que más utilizan los adolescentes son las redes sociales, como Instagram o Whatsapp. Gran parte de los chicos pasan su tiempo jugando a los juegos que se pueden descargar en el móvil. Otras aplicaciones que usan bastante son aquellas en las que podemos reproducir vídeos, como la plataforma de YouTube. En los últimos años, varios centros educativos han añadido a sus programas la tecnología para realizar actividades, proyectos y tareas con el fin de educar a los niños con la nueva época tecnológica, y por eso pasamos un tiempo considerable en aplicaciones destinadas al estudio como Google Classroom.

Poco a poco se está normalizando que niños tengan sus dispositivos móviles desde pequeños. Quisiéramos saber la edad a la cual los adolescentes o niños empiezan a ser dueños de sus propios aparatos electrónicos. Muchos admiten que empiezan a tener móviles entre los nueve y doce años. Pensamos que a esta temprana edad es complicado poder manejar tantos dispositivos móviles y corremos un riesgo con el uso de las redes, ya que al no vernos, no sabemos si la persona que está detrás de la pantalla es quien dice ser.

En los últimos años se han dado muchos casos de acoso en zonas de Madrid, solo porque hay adolescentes que no poseen un teléfono móvil o no tiene uno de la mejor calidad o tan moderno. Queriendo solucionar este tema que nos acecha día tras día, hemos preguntado qué marcas de móviles tienen los alumnos de este instituto. Las marcas que más utilizamos son Iphone, Samsung, Huawei y Xiaomi. También hay adolescentes que poseen marcas no tan conocidas.

La parte negativa de este uso tan habitual de los aparatos tecnológicos en adolescentes y niños es la pérdida de algunas costumbres como escribir cartas en papel. Ahora hay un número alto de niños que no conocen y no conocerán la escritura en papel. Otra parte negativa es el aislamiento de los niños, ya que la mayor parte de su tiempo la pasan pegados a unas pantallas. Esperamos que este pequeño estudio sirva para conocer mejor el uso que hacen de la tecnología los jóvenes, para que su uso sea el más adecuado o, en su defecto, los padres puedan tomar las medidas necesarias.

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