Héroes anónimos 

 

 

La experiencia en Afganistán fue dura, pero enriquecedora

 

 

No siempre las vidas de personas famosas son las más interesantes; muchas anónimas, como la de mi padre, pueden ser más relevantes

 

Ariana de las Muelas, TRES CANTOS (MADRID)

 

Pregunta: ¿Qué nombre me hubieras puesto si hubiese sido un chico?

Respuesta: Ya sabes que soy muy atrevido con el tema de los nombres, a mí algunos  me gustaban mucho pero eran un poco raros o no escuchados en España. Prefería ponerte el mío, Ángel, pero como no me gustan los diminutivos, me decantaba por otros como León (ya que tiene fuerza), Tristán, Román y después uno más común como Mateo.

P: ¿Cómo me describirías a mí, tu hija?

R: Como soy tu padre, te definiría como perfecta y buena persona, que es lo más importante.

P: ¿Qué consejos me darías para el futuro?

R: Yo te diría que potencies todo lo aprendido, que no tengas miedo a equivocarte y que conserves siempre la niña que llevas dentro.

P: ¿Cuál es el mejor recuerdo de tu infancia?

R: Es difícil elegir uno solo, los mejores recuerdos son todos relacionados con mi familia y  sobre todo las navidades.

P: ¿Cómo reaccionaste cuando te enteraste de que serías papá?

R: Me quedé en shock. Recuerdo que repetimos la prueba para estar más seguros, pero lo identifico  como uno de los momentos más importantes de mi vida.

P: ¿Quién era tu ejemplo a seguir de niño?

R: Obviamente tu abuelo, mi padre, y lo recuerdo por ser muy trabajador y muy emprendedor.

Pregunta: ¿Cuáles eran tus dibujos animados favoritos?

R: La abeja Maya, Mazinger Z, Marco y La Bola de cristal.

P: De los sitios en los que has vivido ¿Cuál es tu favorito?

R: Te diría  Valencia porque es una ciudad mediana, con buena gastronomía, el mar, etc. Pero Madrid me gusta mucho.

P: ¿Cuál es el momento que más recuerdas de tu boda?

R: Sin duda alguna el momento en el que la novia, tu madre, apareció en escena: es algo que se me quedará en la retina para siempre.

P: ¿Cómo recuerdas tu paso por el ejército? ¿Y en Afganistán?

R: Como una experiencia de supervivencia y superación increíble, pero muy dura. Sobre Afganistán recuerdo que nuestro contingente estaba cerca de Kabul. En él convivíamos varios países: el contingente español, que éramos aproximadamente unas noventa personas; el alemán, que era el más número en cuanto a personas; Macedonia, italianos y franceses... La convivencia entre todos los países era muy buena: había relaciones cordiales entre todos los que vivíamos allí y gracias a que hablo bien inglés me pude relacionar más a fondo con ellos. Hice muchos amigos y aprendí como persona. Mi objetivo era el control NBQ (nuclear, biológico y químico) en el contingente. Mi misión principal era adjudicar un dosímetro a cada uno de los miembros del grupo español, soldados y mandos. Posteriormente revisaba las lecturas y  con ello controlaba el nivel de radiación radiológica a que estaban expuestas dichas personas. Si alguna de las lecturas era anómala, generaba alarma en el contingente; por suerte no hubo ninguna alerta radiológica. Aparte de la actividad principal, nuestro grupo participó en varias actividades solidarias y colaborativas con el pueblo, como fue la visita a un orfanato para llevar víveres y ropas. La experiencia fue dura, pero enriquecedora.

 

El padre de Ariana durante su misión en Afganistán./ FOTO CEDIDA

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