“El gobierno y las empresas llegan hasta donde llegan; todos tenemos que luchar contra el cáncer, no solo ellos”

 

Nos reunimos con Jesús Sánchez, doctor en Biología Molecular y colaborador de la ONG Cris Contra el Cáncer

 

Marta Manso, TRES CANTOS (MADRID)

 

“La gente no es consciente de que a lo largo de su vida, uno de cada dos, o una de cada tres personas va a tener cáncer; el cáncer no es un problema etéreo y lejano, es un problema que nos va a afectar a todos. Si no hay soluciones, tenemos que movilizarnos todos para que las haya”. Esto es lo que nos contesta Jesús Sánchez cuando le preguntamos por qué las ONGs son importantes en la lucha contra el cáncer.

Este científico, Doctor en Biología Molecular y que trabaja desde 2017 como gestor de proyectos de la fundación Cris Contra el Cáncer, se toma muy en serio que la gente sea consciente del cáncer, y de que la sociedad luche unida contra él financiando las investigaciones y apoyando a las ONGs. Por esto desde hace varios años dibuja cómics porque vio que “a través del cómic puedes explicar cosas complicadas o sensibles, de una manera llamativa y más comprensible. Entonces me interesé por la divulgación científica, y me dedico gran parte profesionalmente a esto”.

Cuando le preguntamos sobre sus principios, nos cuenta que aunque siempre estuvo interesado en la ciencia, nunca tuvo muy claro a qué quería dedicarse. “De pequeño quería ser paleontólogo, porque me gustaban mucho los dinosaurios. Luego obviamente fui cambiando, pero cuando decidí la carrera todavía no lo tenía muy claro, me decidí por Química, pero mi tercera opción era Periodismo, así que fíjate”. Sin embargo, ahora está muy satisfecho con su trabajo. Cuando le preguntamos si está satisfecho con su vida profesional, dice que “siempre hay cosas que puedes mejorar, siempre hay cosas a las que quieres llegar y siempre hay cosas que tienes en la cabeza, pero yo estoy contento por el camino que he seguido, pero creo que todavía me queda bastante camino por recorrer, así que te diré de aquí a unos años; yo de momento estoy contento”.

Y sí que debe de estar contento, pues nos habla muy bien de las ventajas de su trabajo. “Es bastante flexible y porque es muy variado, hago un montón de cosas. En mi trabajo en Cris hago un poco de puente entre los científicos, y la Fundación o la Sociedad, explicando qué es lo que hacemos los científicos al resto de la gente. Ese momento de traducción me gusta bastante. Luego también hago bastantes materiales científicos, cómics y todo eso, me gustan bastante. Me gusta mucho hacer cómics sobre ciencias, que disfruto un montón, y creo que la divulgación es una cosa muy importante, y bueno, es una manera curiosa de ganarse la vida”.  Al preguntarle sobre qué es lo que más disfruta sobre su trabajo en Cris, nos contesta que “cuando ves que algunos proyectos en los que estás participando y estás ayudando  están llegando a los pacientes, ver que se ha creado eso y ver a las familias, a los pacientes y a algunos de los niños que han estado ahí, pues es una cosas que te marca, el contacto con los pacientes la verdad que es, una cosa que te marca bastante”. Sin embargo, también reconoce que como todo tiene algunas desventajas. “Todo lo que implique papeleo me gusta menos, pero bueno, hay que hacerlo”, dice tras pensar un momento. “Tengo que hacer un montón de cuestiones de papeleo, de organización, de los proyectos, de becas, de programas de investigación y contratos, y todo eso pues me toca a mí hacerlo” dice hablando de su trabajo con Cris Contra el Cáncer.  “Pero a mí lo que me gusta es lo otro”, comenta refiriéndose a su trabajo de divulgación a través de los cómics.

Jesús escuchó hablar de Cris por primera vez cuando trabajaba en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), pues varios de sus compañeros tenían relación con esta organización. En 2016, Marta Cardona, la directora de la Fundación, contactó con él. Desde 2017 colabora con ellos. “Desde que llegué he visto la creación de una unidad de monoterapia en el Hospital 12 de Octubre, y la realización de muchos otros proyectos. Cuando ves que estás  implicado en la creación de todo eso y ver que al final se acaba haciendo realidad y que ya hay pacientes que se están tratando, la verdad es que te hace sentir bastante bien”.

Cuando le preguntamos por qué cree que son importantes las ONGs se vuelve serio y dice  que “el gobierno llega hasta donde llega, las empresas llegan hasta donde llegan; todos nos tenemos que implicar en la lucha contra el cáncer, no solo ellos, porque es tarea de todos.” También insiste en que para que haya una solución al cáncer “la investigación necesita fondos, y si no hay fondos suficientes para la investigación... es nuestra responsabilidad, no podemos quedarnos sentados esperando que alguien nos solucione la papeleta, se nos va a duplicar. Por eso el papel de las ONGs es tan fundamental”.

 

Jesús atiende a La voz de 3c tras la charla impartida en el instituto./ IRENE CARRILES

 

Abordamos ahora la curación del cáncer. Él nos cuenta que no es sencillo. “Hablar de la cura contra el cáncer es un poco truculento, porque hay que entender que el cáncer no es una enfermedad sola, cada persona tiene un tipo de cáncer diferentes, unas células tumorales diferentes, responde de una manera a los tratamientos, su tumor progresa de una manera; al final, lo que hay que buscar es la manera de tratar a los pacientes lo más personalizada posible. No va a haber una cura única, y genérica, y milagrosa contra el cáncer nunca, porque los tumores, cada célula tumoral es un mundo y puede ser absoluta y fundamentalmente diferentes entre sí, así que no se puede encontrar una cura común a todas. Dicho esto, lo que será la cura contra el cáncer será la capacidad de elaborar una estrategia personalizada para cada paciente que combine los diferentes tratamientos de la manera más adecuada a cada uno de los pacientes; en el momento que seamos capaces de hacer esto vamos ser capaces de curar el cáncer”.

Una de las preguntas a las que más serio responde es a si cree que se tendría que informar bien a los más jóvenes de la sociedad, a los niños y a los adolescentes, de los detalles más fuertes del cáncer, o si cree que les podría impactar demasiado. “Yo creo que la gente que tienen más ganas de hablar de estas cosas son ellos; muchas veces les impedimos hablar, pero cuando tú hablas con un niño o un adolescente sobre el cáncer, generalmente la reacción no es de terror, sino de que querer saber más. El error que al hablar del cáncer hablamos de algo que es mortal, de que es algo determinante, así que al final hemos convertido el cáncer en una especie de monstruo, en un enemigo, en una figura imposible de derrotar, y hoy por hoy  la mayoría de cánceres se curan. Es imposible buscar soluciones a algo que no quieres ver; tienes que enfrentarte a ello, tienes que entenderlo, tienes que comprenderlo y muchas veces los niños y los adolescentes son los que tienen más ganas de entenderlo y de saber de qué les están hablando. Al ocultarles información realmente no les estamos beneficiando, al final se está creando una figura falsa y terrorífica que no beneficia a nadie. ¿Cómo vas a intentar convencer a alguien de que tienes que apoyar la lucha contra el cáncer, de que tienes que apoyar la investigación, si no entienden qué es el cáncer ni que se hace en un laboratorio? La lucha contra el cáncer es tarea de todos y para luchar juntos todos tenemos que saber en qué consiste”.

Le preguntamos si piensa que el gobierno tendría que ceder más recursos a la investigación. Jesús sonríe maliciosamente y contesta: “Yo ahora mismo os animo a que intentéis escuchar cualquier charla política e intentéis escuchar en algún momento la palabra ciencia. Os reto. No creo que la oigáis, no suele figurar en los programas. A veces se menciona la atracción de talento y tal, pero bueno, durante muchos años no hemos tenido Ministerio de Ciencia, ahora ha vuelto a aparecer, pero ha habido un montón de años que se había volatilizado”. Aún así, insiste en que no podemos poner toda la responsabilidad en los gobiernos. “Hay países que financian mucho la investigación, y aún así hay un montón de ONGs, hay un montón de gente apoyando y financiando la investigación, porque al final aunque se financie muchísimo nunca se habrá investigado lo suficiente, porque siempre va a ver problemas graves que afrontar, y en realidad cuanto más apoye la gente se investigación, antes se solucionarán estos problemas. Los gobiernos llegan hasta donde llegan, la investigación puede ser también apoyada por empresas, pero también van a llegar a donde puedan llegar. Si nosotros como sociedad y como personas nos implicamos y favorecemos la investigación estaremos ayudando a abarcar más, a llegar más lejos y a favorecer la investigación; yo creo que es tarea de de todos, y solamente culpar al gobierno es una manera muy fácil de evitar afrontarlo”.

Jesús también nos habla de distintas maneras en las que las ONGs apoyan a los pacientes de cáncer. “En Cris apoyamos la investigación. Invertimos en el desarrollo de nuevas terapias, en nuevos tratamientos, y en última instancia avanzar en dirección de conseguir una cura para todos los tipos de cánceres. Otra cosa, que también es importante, es apoyar a la gente que ya está siendo tratada. Hay ONGs que se dedican a mejorar el bienestar de los pacientes ya cuando se les está tratando. Hay muchos aspectos de vida de los pacientes de cáncer que a través de ONGs se pueden mejorar, por ejemplo, las familias que no tienen medios para ir a una ciudad en las que se les va a tratar, pues también hay ONGs que se dedican a ayudar a estas familias, a trasladarse y a alojarse en una ciudad que no es la suya. Nosotros nos dedicamos fundamentalmente  a la investigación, al paso previo al tratamiento”.

 

"No va a haber una cura única, y genérica, y milagrosa contra el cáncer nunca, porque los tumores, cada célula tumoral es un mundo"

 

También le cuestionamos acerca de si es mejor la sanidad pública o la privada respecto a los tratamientos contra el cáncer. Parece bastante inseguro sobre la respuesta a esta pregunta. “En la sanidad pública vamos a encontrar siempre unos profesionales fabulosos, que muchas veces son los mismos que están en la privada, que ejercen en las dos, así que realmente tampoco vas a tener ventajas en una y en otra. Muchas veces en la sanidad privada hay determinados procesos que no pueden hacer y te van a derivar a la pública, así que realmente no creo que se pueda hablar de que una es mejor que la otra. En los centros públicos se trata cualquier tipo de patología, incluido el cáncer, con los mejores medios posibles. Y los mejores medios actuales”.

Le preguntamos sobre en qué consiste su trabajo diario. “A veces trabajo en casa, a veces trabajo en la oficina, por eso te decía yo que el trabajo es bastante flexible; yo lo que necesito es un ordenador y algo digital para dibujar. Muchas veces voy a reuniones con científicos o con los médicos, para hablar un poco con ellos  y ellos me expliquen qué es lo que están haciendo, cuáles son sus proyectos, qué es lo que se está haciendo; luego tú también por tu lado tienes que buscar información, documentarte bien para que las cosas que luego vayas a explicar sean lo más científicamente veraces y rigurosas posible. Y luego tienes que darle la vuelta e intentar simplificarlas y convertirlas en algo más sencillo para que la gente se entere, porque el lenguaje científico puede ser a veces bastante impenetrable. A mí esa parte es la que más me gusta. En Cris mi trabajo consiste en divulgar qué es lo que están haciendo los científicos, y por otro lado organizar todo lo que tiene que ver con los proyectos, ver que es lo que se está financiando, asegurarse de que se están haciendo bien las cosas, hacer un seguimiento, ver cómo van avanzando los proyectos y un montón de papeleo”.

También le preguntamos sobre las discriminaciones y los estereotipos que existen en su trabajo, nos cuenta algo sorprendente: “La mayoría de puestos de responsabilidad de importancia, de dirección de centros por ejemplo, están en manos de hombres, y es curioso porque realmente en las carreras de ciencias, y luego tú te das un paseo por el laboratorio y lo compruebas, la mayoría de personas que te encuentras ahí son mujeres, y de hecho es una cosa que no tenemos metido en la cabeza. Si tú le pides a una clase de niños: dibujad al científico que os venga a la cabeza, la mayoría incluidas las chicas, aunque no todos, cada vez menos afortunadamente, dibujarán hombres. Es una cosa que en el imaginario popular está metido bastante en la cabeza y no refleja en absoluto la realidad”.

Acabamos dándole las gracias por su tiempo, y por habernos contado tanto sobre un trabajo tan interesante e importante como es el suyo.

 

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