Pilar Marcos, Greenpeace

“El océano Antártico no tiene una protección efectiva de sus aguas”

E. Vela, A. Lozano, V. Casas, D. Iacob y J. Ochoa

 

Greenpeace ha puesto en marcha una campaña destinada a conseguir la creación de un Santuario en el océano Antártico. Pilar Marcos, Coordinadora del Área de Biodiversidad de la organización, analiza para nuestro periódico los objetivos de esta iniciativa y las posibilidades reales de que acabe con éxito.
  • “Es muy importante regular la protección de las aguas internacionales para poder regular las actividades del ser humano”
  • “Las aguas intermedias de la Antártida están sufriendo un aumento de temperatura”
  • “Está aumentando la mortalidad de las crías de los pollos de pingüino por hipotermia”
  • “Los barcos pesqueros de Krill están haciendo una actividad directa en la zona. Son cargas contaminantes flotantes (…) Están robando la comida a las ballenas, están capturando la base de la alimentación de toda la Antártida”
  • “Los hermanos Bardem altavoces de la organización para que todos entendamos la situación de la Antártida”
  •  “Ya somos más 1.200.000 personas las que están apoyando en todo el mundo la protección de la Antártida”

 

La protección de todas las aguas internacionales y regular las actividades humanas en ellas es uno de los principales retos a los que se enfrenta la comunidad internacional y Greenpeace. Pilar Marcos espera que la Comisión Internacional del Océano Antártico apruebe en octubre, la creación de un área protegida en las aguas que rodean  el continente helado.

 

Entrevista completa de Pilar Marcos vía Skype con los reporteros de The Crowd Times

 

P.: ¿Cuáles son los efectos principales del cambio climático en la Antártida?

R.: La Antártida funciona como congelador oceánico, es decir,  son muy importantes las aguas frías termi sumergidas  para la distribución de temperatura por todos los océanos. Por ejemplo, los caladeros de pesca de Finisterre se alimentan mucho de las aguas frías de la Antártida, por una corriente oceánica termi sumergida que llega hasta estas aguas. Es muy importante el impacto que el cambio climático está teniendo en estas aguas intermedias de la Antártida. Salió una publicación de un instituto de investigación de Londres que se está viendo que esas aguas intermedias están sufriendo un aumento de temperatura. Quizás es más obvio ver el deshielo de los glaciares, por ejemplo, el verano pasado un enorme iceberg se desprendió de la Antártida, el Larsen C, que tenía la superficie equivalente a Asturias, pero nos preocupa también desde Greenpeace el impacto que está teniendo el aumento de las temperaturas en la Antártida, en esa temperatura de los océanos.

 

Detalle de la destrucción del territorio antártico. Imagen Greenpeace

 

P.: ¿Cuál es la situación actual de la fauna de la zona?

R.:Realmente estamos hablando todavía de un paraíso bien conservado y una zona de alimentación para ballenas, pingüinos, focas y para esa base de toda la vida antártica que es el Krill, que es ese pequeño crustáceo camarón, que es la base de la cadena trófica de la que se alimentan todas las especies de animales de la Antártida. O se alimentan directamente o hay animales que comen, como el caso de los pingüinos, peces que se alimentan de este plancton. Está muy bien conservada la Antártida, lo que pasa que hemos querido aplicar el principio de precaución sobre estas especies de estos hábitats antes de que sea demasiado tarde y, como estamos contando desde Greenpeace, antes que la pesquería industrial de Krill acceda cada vez más a estas aguas.

Luego hay impactos también indirectos, por ejemplo, hablando del estado de la fauna en la Antártida. Afecta directamente a las masas de plancton, de Krill, que dependen mucho de la temperatura de los océanos y se está viendo en algunas separatas científicas, que pueden estar afectándoles el cambio climático.

Otro hecho también muy curioso respecto a las temperaturas en este continente helado, es que hay menos régimen de nieve y se están produciendo cada vez más lluvias. ¿Qué significa esto? Que si ponemos una cría de pingüino como las imaginamos todos, monísima como un peluche, con un plumón de cría de pollo que impide que la nieve penetre a la piel del animal,  no están preparados para la presencia cada vez más fuerte de lluvia, y eso hace que se empapen y que curiosamente está aumentando la mortalidad de las crías de los pollos de pingüino por hipotermia.

Así que el cambio climático, como en el resto de especies y de hábitats de nuestro planeta, está impactando fuertemente, pero también nos preocupa como esas industriales están accediendo a la fuente principal de alimento de esa fauna de la Antártida.

 

P.: ¿Qué balance hacen de la expedición qué han llevado a bordo del Arctic Sunrise?

R.: Hemos querido hacer varios tipos de actividades. En primer lugar hemos colaborado con el Instituto de Ciencias de California y contribuir al conocimiento de los fondos marinos de la Antártida, se sabe muy poco.

Nosotros íbamos con un mini submarino para buscar hábitats vulnerables, que es una figura de caracterización para la protección marina; significa que si encuentras especies o hábitats que nunca se han descubierto, que son unas zonas que merece la pena proteger, inmediatamente la Comisión de la Antártida, la comisión de gestores y de políticos que tienen que decidir si se protege o no este santuario, acelera el proceso de protección. Por eso, Greenpeace durante la primera parte de estos 3 meses que hemos estado en la Antártida, ha querido investigar que hábitats había en el fondo  del mar de Weddell, donde hemos estado.

Además no sé si lo habréis visto, que estuvimos utilizando lo que se llama comúnmente ‘’influencers’’, en este caso Carlos y con Javier Bardem, porque son personas más conocidas que nosotros y que pueden alcanzar a nuevas personas; estamos muy agradecidos desde Greenpeace. Han podido viajar con nosotros y han podido ser altavoces de la organización para que todos entendamos la situación de la Antártida.

Y otra parte de nuestra investigación, lo que hemos realizado ha sido ver, evidenciar, qué pesquerías de Krill están accediendo a esas zonas de alimentación de pingüinos y de ballenas.

 

Pilar Marcos, Coordinadora del Área de Biodiversidad. Foto: Greenpeace

 

P.: ¿Cuáles son las principales conclusiones que han sacado?

R.: Conclusiones de la expedición, dos. Por un lado, que es cierto que la actividad humana está cada vez más accediendo a las zonas donde no se había accedido antes. En el caso de la pesquería de krill, ya que no existe evidencia científica de si las toneladas que están capturando son demasiadas o son pocas. Porque no se sabe cuánto hay.

Y por otro lado, existe una cadena de transmisión de esa pesca detrás que no está bien regulada. Porque no solo va el barco de pesca, detrás vimos como un barco congelador, en este caso Ucraniano, hacia la transferencia de carga a ese congelador que no cumplía los estándares normales de la Organización Marítima Internacional sobre contaminación de todos los componentes, gasóleos y demás que lleva ese barco. Entonces lo que nos preocupa a nosotros principalmente es que necesita protección esa zona, porque cada vez más la pesquería industrial está accediendo. Y la segunda conclusión, la científica, es que efectivamente la Antártida es un paraíso con unos ecosistemas principales para la zona que merecen ser protegido.

 

P.: ¿Se ha identificado la presencia de contaminación por plásticos?

R.: No mayoritariamente, pero nosotros a partir de distintos muestreos realizados en el barco hemos encontrado residuos sólidos de pastico, sobre todo en las zonas más urbanizadas de la Antártida. Me refiero a  las bases donde hay presencia humana, donde está la presencia militar chilena, donde está el aeropuerto de la Antártida, donde llegan las avionetas, y donde hay cuarenta mil turistas al año que llegan a la Antártida en grandes buques y de cruceros desde la Patagonia chilena y argentina

 

P.: ¿Qué riesgos provoca o puede provocar la industria pesquera en la Antártida?

R.: Riesgos directos e indirectos. Los barcos pesqueros de longitudes enormes, de unos cien metros,  llevan sus sentinas como un edificio; imaginemos todos los contaminantes que un edificio lleva normalmente, vas al baño haces tus necesidades, utilizas gasóleo para calentar la calefacción. Por ejemplo nosotros desde Greenpeace, para garantizar que no llevamos bichitos de Europa o animales en nuestras botas, nos tenemos que desinfectar los zapatos para no traer bacterias y organismos de Europa o desde de América a ese continente antártico. Esos barcos lo que están haciendo es una actividad directa en la zona. Son cargas contaminantes flotantes. Por otro lado, la indirecta es que están robando la comida a las ballenas, están capturando la base de la alimentación de toda la Antártida.

 

P.: Hemos leído que los activistas de Greenpeace intentaron parar a un barco de kril en la Antártida, ¿cómo es la relación con los buques pesqueros?

R.: Nosotros utilizamos, como última instancia, la acción directa. Queremos enseñar a todo el mundo como están actuando estos buques y lo que están haciendo; queremos ser testigos de lo que está pasando en la Antártida y queremos hacer ver al resto del mundo lo que está pasando. Obviamente esto no siempre sale bien, pero nosotros les decimos de una forma directa lo que está pasando allí e intentamos que de ninguna manera, nadie que esté faenando en la Antártida se sienta acosado por nosotros, sino todo lo contrario.

 

Los hermanos Bardem promocionando la campaña para la creación del Santuario del Océano Antártico. Foto: Greenpeace

 

P.: La fecha clave es octubre de este año, cuando se reúne la Comisión del Océano Antártico,  ¿qué expectativas tienes? ¿Eres optimista?

R.: Hay una especie de ¨juego de tronos¨ interesante, la geopolítica de la Antártida es bastante intensa, porque esa comisión de la Antártida tiene que decidir la protección de este santuario está compuesta por 24 países de la Unión Europea. Hay países positivos, hay veces que han avalado la protección de la Antártida. Desde la UE, por ejemplo, se avala esta protección, hay países que aún no saben qué posición van a tomar y hay países que se van a negar, como por ejemplo EE.UU, que no tiene actividad comercial en la Antártida, pero por la política que lleva ahora mismo Donald Trump, se va a negar;  hay otros países que se van a abstener, como Noruega, porque casi todas las flotas de pescadería de krill  son de este país.

Se necesita mayoría absoluta, para que se apruebe la protección del Antártico. Entonces, ¿qué va a pasar? No lo sabemos, por eso necesitamos hacer mucho ruido para cambiar mentalidades de muchos políticos, que tienen que decidir la protección del Antártico.

 

P.: Unos de sus objetivos es conseguir que las Naciones Unidas aprueben finalmente el Tratado Internacional de Protección de los Océano, que protege el 30%  de los océanos del mundo antes de 2030. En el caso de conseguirlo, ¿qué efectos tendría para la supervivencia de la biodiversidad y de la vida humana? 

R.: El gran reto del planeta es la protección de las aguas internacionales. El 70% de nuestro planeta es agua y de ese 70% de agua 2/3 son aguas internacionales, aguas que no pertenecen a ningún país y que merecen la protección. Teniendo en cuenta la expansión de nuestros mares, la necesidad de protegerlos por la regulación climática, la regulación de las especies y, sobre todo, porque cada vez hay  mejor tecnología y mayor tecnología pesquera  para llegar más lejos y más profundos en la búsqueda. Cada vez hay más tecnología geominera para buscar nuevas bolsas de petróleo y minerales más pesados; es muy importante regular la protección de las aguas internacionales para poder regular las actividades del ser humano y para poder evaluar si son positivas o negativas para el medio ambiente.

 

P.: ¿Cómo ha recibido la población civil su campaña? 

R.: Pues muy bien la verdad, ya somos más 1.200.000 personas las que están apoyando en todo el mundo la protección de la Antártida y yo creo que  es muy fácil de entender para todas y todos. Crear necesidades en el primer mundo, como el Omega3 del krill, no compensa cuando estás hablando de una de las últimas zonas de agua bien conservadas de nuestro planeta.

 

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