Reportaje

Cultura de Paz: una rebelión necesaria

M. Oliva, C. Caravaca, M. Notario, E. Ortega, C. Mijancos y C. Rescalvo

 

Pasar de la fuerza a la palabra, del uso permanente de la guerra y la imposición a una verdadera cultura de paz, es todavía el gran reto al que nos enfrentamos en la actualidad. Federico Mayor Zaragoza, ex Director General de la UNESCO y Presidente de la Fundación Cultura de Paz, repasa los distintos intentos frustrados por conseguir una coexistencia pacífica y afirma que es el momento en que los ciudadanos debemos desobedecer y actuar para cambiar el mundo.

 

  • La historia de la humanidad es una historia en masculino. Los hombres siempre han tenido el poder y lo han utilizado, la mayoría de las veces, para aplicar la fuerza.
  • Federico Mayor Zaragoza: "Trump está traicionando a la humanidad"
  • Nelson Mandela: La mujer solo excepcionalmente usa la fuerza, el hombre excepcionalmente no la usa
  • Federico Mayor Zaragoza: "En lugar de democracia tenemos plutocracia. Hemos sido demasiado obedientes. Y ahora es tiempo de acción. Ha llegado el momento en el que los ciudadanos tienen que actuar"
  • Federico Mayor Zaragoza: "La educación no tiene nada que ver con lo que uno sabe, educación es ser libre y responsable"

 

 

 

¿Es posible conseguir una verdadera cultura de paz basada en el diálogo y la concertación? ¿Es posible superar, de una vez por todas, la cultura basada en la fuerza y la guerra? La Fundación Cultura de Paz, presidida por Federico Mayor Zaragoza, tiene como objetivo conseguir una sociedad cimentada en "un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en el respeto a la vida, el fin de la violencia y el respeto y la promoción de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales". La biblioteca de la Fundación Ramón Areces fue el marco perfecto para la conversación que mantuvimos sobre el pasado, el presente y el futuro de la deseada coexistencia pacífica.

 

Mayor Zaragoza recibiendo a los redactores de The Crowd Times. Foto: C. Rescalvo

 

La historia de la humanidad es una historia en masculino. Los hombres siempre han tenido el poder y lo han utilizado, la mayoría de las veces, para aplicar la fuerza. Como nos expone Mayor Zaragoza: " La trayectoria de la humanidad ha sido siempre: “si quieres la paz, prepara la guerra” ¿Qué ha pasado en la historia? En la historia no veis nada más que hombres mandando, las mujeres nunca han mandado nada, por tanto no son responsables".

Es innegable que han existido esfuerzos, en momentos muy concretos  del siglo pasado, para terminar con la fuerza y pasar a la cultura de paz. Uno de ellos fue el que ocurrió después de la Primera Guerra Mundial. Al terminar el conflicto, el que era en aquel tiempo el presidente de los EE.UU., Woodrow Wilson, viajó desde Nueva York a París, y al llegar a la Plaza de la Concordia sacó un papel que él mismo había escrito durante la travesía y dijo: “A partir de ahora la convención de la paz permanece.” Y, de esta forma, se creó la Sociedad de Naciones, con el claro objetivo de apostar por la diplomacia, por el diálogo como instrumento imprescindible para solucionar los conflictos. Pero, como recuerda Mayor Zaragoza, "existió, pero con una incongruencia inmensa, el Partido Republicano de los EE.UU. que ha sido siempre el gran promotor de la fuerza, impidió que los Estados Unidos formaran parte de la Sociedad de Naciones creada por ellos mismos".

Esta debilidad deliberada de la Sociedad de Naciones facilitó, en gran medida, la edición de la gran obra de referencia de Adolf Hitler, Mi lucha, en la que como todos sabemos, expuso que la raza alemana, la raza aria, era incompatible con la raza judía y con otras etnias. El ascenso de los totalitarismos y la debilidad de las nuevas democracias, unido al ansia expansionista de los primeros, provocó una nueva guerra mundial. Y he ahí, al final de las hostilidades, cuando aparece el segundo intento para conseguir una cultura de paz.

Otro presidente norteamericano, Franklin Delano Roosevelt, apostó y promovió la creación de las Naciones Unidas. La teoría era ilusionante, todos los países unidos para la paz, ya no habría más posibilidades de supremacismo. Un gran diseño de convivencia, con un sede central pero también con diversas organizaciones internacionales especializadas en distintos temas, entre las que destacan: una para la salud, la OMS; otra para la alimentación, la FAO; otra para el trabajo, la OIT; otra para el desarrollo, PNUD; otra para los niños, UNICEF; otra para educación, la ciencia y la cultura, la UNESCO, que es la que nuestro interlocutor ha presidido durante tantos años, que realmente, como él mismo explica, "es la que se encarga de construir la paz en la mente de los hombres".

Pero una vez más, Federico Mayor Zaragoza, señala al mismo culpable: "Y así empieza a funcionar e inmediatamente al Partido Republicano de los Estados Unidos no le gusta que haya unas Naciones Unidas que sean las que mandan y empieza a hacer todo lo posible para rebajar su capacidad de actuación. Todo eso en aquel momento se explica porque hay una carrera armamentística muy fuerte entre dos de los vencedores que eran la Unión Soviética y los Estados Unidos, a los que se les llamaba las superpotencias".

El periodo de la Guerra Fría tampoco fue exactamente lo que podemos poner como ejemplo de una cultura de paz (recordemos los enfrentamientos bélicos árabe-israelís, en Corea, Cuba o Vietnam, por destacar algunos). Hasta que aparece en los años 80, Mijaíl Gorbachov. Zaragoza fue protagonista de esos momentos: "Gorbachov fue un inesperado y lo inesperado a veces es nuestra esperanza. Frente al neoliberalismo de Reagan y Thatcher, lo que hizo Gorbachov fue impresionante. De la noche a la mañana a todos los países de la Unión Soviética, que en aquel momento eran el 60% de la humanidad, los transforma en una comunidad de estados independientes y, por tanto, hace una contribución a la paz mundial impresionante, os lo digo porque yo estaba allí".

Pero además, sigue recordando, le ofreció a Reagan eliminar el poder nuclear: "Gorbachov consiguió que se redujera un 70% la amenaza nuclear. Y le dijo a Reagan “Ahora solo podemos destruir la tierra trescientas veces en lugar de mil. Usted procure que mañana podamos anunciar a la humanidad que hemos acabado con la amenaza nuclear”. Reagan lo consultó aquella noche y a la mañana siguiente le dice que el 30% debe permanecer por la hegemonía de los Estados Unidos. Eisenhower que era uno de los generales que ganó la guerra en el año 1945, cuando pasó el poder a Kennedy le dijo “ya es usted la persona más poderosa de la tierra, a excepción del complejo bélico industrial de los Estados unidos”. Esto mismo se lo repitió Gorbachov a Reagan en el mes de octubre de 1986 en Reikiavik".

 

¿Una situación irreversible?

¿Han cambiado mucho las cosas en la actualidad? ¿Estamos más cerca de conseguir esa cultura de paz? La respuesta es desalentadora: "Ahora mismo estamos exactamente con los mismos problemas. Tenemos a un señor en los Estados Unidos, republicano cómo no, que está traicionando a la humanidad y todo lo que había logrado Obama. Ha dicho que no va a cumplir con los acuerdos de París sobre medio ambiente y sobre cambio climático, que no va a cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible y que lo que tenemos que hacer es armarnos más. Esta es una de las cosas que vosotros ahora tenéis que tener en cuenta, tenemos la amenaza permanente de la explosión nuclear, de que el señor Trump, del cual no me fio mucho, apriete el botón rojo".

El riesgo real es donde nos llevan, cuáles son las normas económicas, culturales, sociales y económicas que se quieren imponer. Estamos hablando de procesos irreversibles, es decir, procesos que una vez culminados no tendrán punto de retorno: "Esta situación irreversible es lo que más me preocupa, porque me he dado cuenta de que la cultura de paz la desean en estos momentos 144 países que quieren resolver los problemas mediante la palabra, no mediante la fuerza y las bombas. Pero, al mismo tiempo estamos en una situación en la que personas como Trump y seguidores fieles como los europeos, dicen que nosotros ahora nos tenemos que rearmar". Y tenemos el ejemplo de nuestro país: "España acaba de anunciar que va a aumentar el 80% en defensa, y esto a mí me ha dejado muy preocupado, hemos bajado en educación, en sanidad, en ciencia… y además hemos bajado unos porcentajes muy elevados.  Ahora resulta que en lugar de decir vamos a dar mucho dinero para el cambio climático, para detenerlo, o vamos a dar mucho dinero para los objetivos de desarrollo sostenible, en lugar de esto, ponemos más dinero para la guerra".

 

Razones para la esperanza: las mujeres

Ya hemos expuesto con anterioridad que la historia de la humanidad ha sido una historia de guerra, de confrontación. Siempre el poder ha sido masculino, las mujeres no han tenido apenas responsabilidad hasta este momento. Y según el Presidente de la Fundación Cultura de la Paz, ha llegado su momento. Para explicarlo, recurre a Nelson Mandela, al que valora de la siguiente forma: "Es una de estas figuras que son una maravilla, un señor que está 27 años en la cárcel, sale y en lugar de decir “Ahora no va a quedar ni un blanco en Sudáfrica porque nos los vamos a comer a todos”, hace exactamente al revés, va con los brazos abiertos y con una gran habilidad utilizando el rugby, hace una gran manifestación de alianza entre los negros y los blancos y al cabo de unos meses pasa a ser el primer presidente negro de Sudáfrica".

 

Nelson Mandela. Foto: muyhistoria.es

 

Pues bien, recuerda que en el año 1996, realizó una visita a Pretoria a entrevistarse con él. En la reunión, el entonces Director General de la UNESCO, mostró su preocupación al ya presidente sudafricano. La contestación de Mandela fue esperanzadora: "Le dije “Me doy cuenta de que no hay manera, la cultura de paz no es posible. Venga a comprar submarinos nucleares, venga a comprar armas… no hay manera”. Él me dijo “Espérate que venga la mujer. Hasta ahora la mujer no está, solo excepcionalmente, de manera fugaz, pero la mujer no figura en la historia. Ahora empieza a aparecer y dentro de quince o veinte años aparecerá mucho más y tomará ya parte activa en la toma de decisiones en virtud de sus facultades inherentes". Nelson Mandela añadió algo que puede que sea la raíz de la paz en un futuro: “Ahora en pocos años la mujer se irá imponiendo y será la piedra angular de la nueva era”. Mayor Zaragoza preguntó por qué y le dijo lo siguiente: “La mujer solo excepcionalmente usa la fuerza, el hombre excepcionalmente no la usa”.

 

La rebelión: el único recurso

La cuestión sigue siendo la misma que hace un siglo. ¿Seremos capaces, como civilización, de sustituir la fuerza por la palabra? Y si es así, ¿cuál debe ser el camino? Mayor Zaragoza es contundente: "Tenemos que utilizar la palabra y, sobre todo, los jóvenes tenéis que rebelaros, ha llegado el momento de la rebelión".

Esa rebelión no debe ser una rebelión violenta, sino una rebelión basada en la palabra, "diciendo que no, que están equivocados, que están llevando al mundo a una situación en la que la viabilidad de la tierra se está debilitando". La justificación la encontramos en la Declaración de los Derechos Humanos, concretamente en el párrafo segundo del preámbulo: “Si no podéis ejercer plenamente estos derechos podéis veros compelidos a la rebelión. Nosotros podemos vernos compelidos ahora a decir que no. No más dinero para armas, defensa y submarinos nucleares, cuando la gente se nos muere de hambre, cuando la gente no puede llegar a final de mes, cuando hemos dejado ahogar a más de 6.000 personas en el Mediterráneo".

Y nos propone a todos una primera medida: "Todos podemos con los teléfonos móviles decir lo que pensamos. Por ejemplo, un día podríamos coger el teléfono y escribir “Señor Trump, si usted no respeta las decisiones tomadas por los Estados Unidos cuando Obama era presidente y no aplica los objetivos de desarrollo sostenible, la juventud del mundo dejará de comprar productos norteamericanos.”

Es una propuesta de rebelión pacífica, para que las generaciones futuras sean personas que puedan vivir en un mundo basado en los principios de paz y justicia. Los datos son elocuentes, diez personas tienen una riqueza mayor que la mitad de la humanidad (3.500 millones de personas). Las diferencias y brechas sociales no paran de crecer. Mayor Zaragoza insiste: "Ahora decimos: ahora no hay guerras. Sí, hay una muy grande, hoy morirán de hambre más de 20.000 personas y nosotros aquí permitiendo que esto suceda. Esto es otra forma de guerra y nosotros mirando para otro lado. Nos mandan a todos los países ricos. ¿Por qué tenemos que dejar que nos impongan ellos? En lugar de democracia tenemos plutocracia. Hemos sido demasiado obedientes. Y ahora es tiempo de acción. Ha llegado el momento en el que los ciudadanos tienen que actuar".

Y ante esta situación, no debemos olvidar el papel de la educación. Una educación basada en meros datos, estadísticas y conocimientos. Un claro ejemplo son los informes Pisa. Informes que parten de una organización económica. Federico se muestra indignado: "Son informes para que la gente aprenda a consumir, pero confunden educación con capacitación. ¿Qué hay que hacer? Saber más inglés, saber más matemáticas... No, esto es capacitación. La educación no tiene nada que ver con lo que uno sabe, educación es ser libre y responsable".

 

Imagen: Fundación Cultura y Paz

 

Y acabamos. Con una recomendación, una invitación, un mensaje que nos sirve de resumen de una clase magistral de compromiso: "Se necesita hoy la palabra. La cultura de paz es pasar de la fuerza a la palabra, y para eso tenemos que protestar y tenemos que protestar todos, pero sobre todo las mujeres. Estamos en una situación en la que los jóvenes tenéis que ser muy conscientes y tenéis que alistaros y estar activos para cualquier iniciativa de protesta. Tenéis que estar presentes. Tenemos que ser conscientes de que el dinero para la paz no nos lo darán los de arriba, lo tenemos que sacar nosotros, los ciudadanos del mundo".

 

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