Reportaje

Hacia la utopía de un mundo sin armas nucleares

F. Patiño, J. Cantos, A. Vela y R. Muñoz

 

ICAN, Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2017, gracias a su continua e insistente lucha por conseguir un mundo libre del peligro de una guerra nuclear. María Eugenia Villarreal, miembro de la Junta Ejecutiva de la organización, comenta con los reporteros de The Crowd Times las posibilidades reales de la aprobación de un acuerdo internacional en ese sentido y los riesgos a los que nos enfrentamos en la actualidad. Kenji Hirata, Ministro de la Embajada de Japón en España, y Roberta Lajous, Embajadora de México en nuestro país, también aportan el punto de vista de sus respectivos estados.

 

  • María Eugenia Villarreal: "Realmente las consecuencias de una guerra nuclear serían devastadoras para el planeta. Tenemos líderes mundiales que toquetean con esta situación, que lo utilizan como arma y como una herramienta para presionar, para amenazar"

  • María Eugenia Villarreal:  “Nosotros queremos ahora la unificación al tratado, es decir, que todos los países se unan, lo firmen y respeten” 

  • Kenji Hirata, ministro de la Embajada de Japón en España:Si se prohíbe la fabricación de armamentos nucleares mediante un tratado en el que no participan las potencias nucleares, ¿funcionará en la práctica?”   
  • Roberta Lajous Vargas, Embajadora de México en España: “Frente a la existencia de más de 15.000 armas nucleares, México continuará esforzándose con ánimo constructivo e incluyente para librar a la humanidad de estas armas y de sus efectos devastadores”
  • España se opone al tratado de prohibición de armas nucleares al ser miembro de la OTAN

 

Durante muchos años, las armas nucleares han causado verdaderos estragos en nuestra sociedad; aun así, esta clase de armamento sigue sin tener ningún tipo de restricción. Es por ello que surge en Melbourne en 2007 ICAN, Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares. Aunque sabemos que esta no fue la primera organización en tomar conciencia del problema ya que en 1980 se creó la IPPNW, una organización de médicos y científicos estadounidenses y rusos que trabajaban en la prevención de una posible guerra nuclear.

 

Imagen: ICAN

 

ICAN es una organización que se dedica fundamentalmente al desarme humanitario y cuenta con una gran trayectoria en este tema, hasta el punto de que han cosechado grandes logros como la prohibición de las minas antipersonales y de la munición de racimo, entre otros. Pero el principal objetivo que ICAN ha perseguido desde que se formó, fue la eliminación total de las armas nucleares. Así que se pusieron manos a la obra y propusieron a la Asamblea General de las Naciones Unidas un tratado de cohesión con el fin de prohibir este tipo de armas. Como apunta María Eugenia Villarreal, miembro de la Junta Ejecutiva de ICAN, “Fue impresionante, muchos países dijeron SÍ, excepto los países que tienen las armas nucleares”. De hecho, fueron 122 países los que firmaron el tratado aquel 7 de julio de 2017.

En cambio, hubo otros muchos que no lo hicieron. “Estoy hablando de los países poseedores de armas nucleares y de los países que respaldan este tipo de políticas y no se contraponen. En todo el planeta hay nueve estados que tienen este tipo de armamento: Estados Unidos, Rusia, China, Corea del Norte, Israel, India, Pakistán, Francia e Inglaterra”. La mayoría de ellos alegan que las tienen por causas de seguridad y protección, algo inaudito para ICAN. “Es absolutamente falso, esto no les servirá para nada, esto creo que es la destrucción total”, dice María Eugenia.  Y es que ICAN no quiere que estas armas causen más problemas de los que ya han causado: millones de muertes, contaminación del medio ambiente…

En lo que respecta a la unión de estos países al tratado, María Eugenia Villareal nos comenta que “esto es un proceso a largo plazo. Nosotros queremos ahora la unificación al tratado, es decir, que todos los países se unan al tratado, lo firmen y respeten".  Según ICAN, ellos han dado el primer paso, pero ahora necesitan que entre en vigor y para ello necesitan que 50 países más firmen el pacto.

El problema no acaba en estos países, ya que existen otros que han sido denominados “PAÍSES SOMBRILLA” o “UMBRELLA STATES” en inglés, que suponen también un problema mundial al dejar que los países con armas nucleares sigan utilizándolas como ellos quieran y sin ningún tipo de restricción. ¿Por qué lo hacen? Fácil: por seguridad ante un posible ataque, por si necesitan de los países poseedores la ayuda de las armas nucleares. Además, una gran mayoría de los países constituyentes de la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte, son países sombrilla. Es por ello que, como nos cuenta María Eugenia, “la OTAN está a favor de la utilización de armas nucleares por razones de seguridad”. Si la OTAN consiente este tipo de armamento, va a resultar aún más complicado la entrada en vigor del tratado. Ejemplos claros de países sombrilla son Japón y España.  La posición del ministro de la embajada de Japón, Kenji Hirata, aunque paradójicamente es el único país en el mundo en riesgo de sufrir un ataque nuclear, queda suficientemente clara al afirmar Si se prohíbe la fabricación de armamentos nucleares mediante un tratado en el que no participan las potencias nucleares, ¿funcionará en la práctica?”.   

Cuando hablamos del caso Español, María Eugenia deja claro que nuestro país se opone al tratado de prohibición de armas nucleares al ser miembro de la OTAN, “tiene que ceñirse a lo dictado por la OTAN, por ello España no está con nosotros”. Entonces se puede observar claramente que la posición internacional ante esta situación queda fijada por bloques: los países y continentes que poseen armas nucleares y que las respaldan (el continente europeo, asiático y los Estados Unidos) y los países y continentes libres de armas nucleares como es el caso de Australia, Latinoamérica, África, entre otros. Uno de los países latinoamericanos más representativos en esta oposición a las armas nucleares es México. Roberta Lajous Vargas, Embajadora de México en España, nos relata cómo su país ha promovido y mantenido una lucha constante para librar a la humanidad de esta posible y terrible amenaza: Frente a la existencia de más de 15,000 armas nucleares, México continuará esforzándose con ánimo constructivo e incluyente para librar a la humanidad de estas armas y de sus efectos devastadores. Con ello, México continúa trazando su larga tradición para promover el desarme nuclear, que se cristalizó hace 50 años con la adopción del Tratado de Tlatelolco, que estableció la primera zona libre de armas nucleares en un territorio densamente poblado”.

 

Medalla y diploma acreditativo del Nobel. Foto: ECPAT Guatemala

 

Pero, sin duda alguna, la mayor recompensa que ha logrado o puede lograr cualquier organización es que su labor sea reconocida y respetada, y no hay mayor reconocimiento que lograr el Premio Nobel de la Paz, que les fue otorgado el año pasado. “A nivel personal fue lo mejor que me ha pasado en mi vida, definitivamente fue un reconocimiento que no esperábamos”, declara María Eugenia Villarreal.

Un aspecto interesante es que a la iniciativa de ICAN se unió la de la asociación ECPAT que trabaja contra la explotación infantil. María Eugenia Villarreal es, además de miembro de la junta ejecutiva de ICAN, miembro de la junta ejecutiva de ECPAT y directora de ECPAT Guatemala. ECPAT trabaja fundamentalmente en la trata de personas, un delito muy vinculado al crimen organizado. Esta organización trata de proteger principalmente a los niños para que vivan en un mundo libre de armas y de violencia, es por ello que se adhirió a ICAN para tratar de eliminar las armas nucleares. Por tanto, ECPAT también fue galardonada con este premio al formar parte de esta iniciativa.

El Premio Nóbel supuso que a ICAN se le reconociera mundialmente como lo que es: una campaña internacional para abolir las armas nucleares y que la gente por fin se diese cuenta de los problemas que causan las mismas: “Realmente las consecuencias de una guerra nuclear serían devastadoras para el planeta. Tenemos líderes mundiales que toquetean con esta situación, que lo utilizan como arma que lo utilizan como una herramienta para presionar, para amenazar”.

 A partir de entonces, las personas que ni sabían que existía una organización en contra de este tipo de armamento, empezaron a informarse y a apoyarla. Pero todavía la sociedad no está lo suficientemente informada y sensibilizada. Por eso el papel de la educación y de los medios de comunicación debe ser muy importante. La gente ve esto muy lejano: las bombas de Hiroshima y Nagasaki explotaron hace unos 70 años lo que hace que la humanidad no vea inminente que el planeta pudiera desaparecer en un momento dado: “La gente lo ve muy lejano y no se dan cuenta de lo cercano que podemos estar”. Por eso la labor pedagógica y de concienciación resulta crucial para dar a conocer el riesgo en el que vivimos.

En cuanto al papel de los medios de comunicación, debemos señalar que muchos periódicos importantes –New York Times, Washington Post, El País, etc, han informado sobre la entrega del premio, aunque otros muchos no se han hecho eco de ello.  Al preguntarle por la posición y opinión de los países poseedores de armas nucleares con respecto a ICAN, María Eugenia comenta que no se han visto presionados en ningún momento con esta iniciativa, pero que sí han intentado silenciar la entrega del premio.

Por ello, y aunque el tema de las armas nucleares se muestre como lejano y desconocido a veces, es muy importante que nos informemos y nos sensibilicemos acerca de esta cuestión, ya que, si se produjese cualquier desastre o ataque nuclear, su efecto y repercusión sería de unas consecuencias inimaginables.  Por este y otros muchos motivos sigue luchando actualmente  ICAN, porque la consecución de un pacto de todos los países en contra de las armas nucleares sería un final que  toda la sociedad agradecería. ¿Lograremos vivir en un mundo sin armas nucleares?.

 

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