Reportaje

Un nuevo enfoque (muy certero) en la investigación contra el cáncer

S. Ramírez, D. Torrero, Á. Egido, D. Toledo, P. Flores, G. Torres y F. J. Felipe

 

Cuando hablamos del cáncer todos sentimos cierta impotencia y sobre todo miedo a lo desconocido. En este reportaje redescubrimos qué es realmente, guiados por un científico especializado. Junto a él conoceremos las estrategias que usa para luchar contra esta enfermedad, actuando sobre moléculas muy concretas y veremos los medios de los que dispone en su entorno de trabajo, que es uno de los más avanzados en España. El centro GENYO, en el caso del manchego Juan Carlos Rodríguez, se está nutriendo de un profesional con experiencia internacional contrastada en su etapa en Estados Unidos, Harvard Medical School y University of California at Los Angeles, y que volvió a nuestro país a continuar con las ideas que allí desarrolló, primero en Barcelona, Institut de Recerca Hospital Universitari Vall d’Hebron y ahora en Granada.

 

  • Hay un cáncer cuando las células proliferan de forma descontrolada y pierden la capacidad de especializarse
  • GENYO dispone de un edificio funcional y bien dotados de medios técnicos en el Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud de Granada, junto a la línea verde del tranvía, lo que da al entorno un aspecto futurista
  • “En USA podías explorar con ensayo y error, en España hay que pensar más antes de gastar”
  • Estudiar la interacción conjunta de todo el genoma de una célula, lo que se ha denominado genómica, ha sido determinante para acabar con la limitación que tenía la genética, que estudiaba los genes individualmente
  • “La sensación que tenemos en los Congresos Internacionales es que somos buenos porque somos capaces de hacer mucho con poco, pero la dimensión de los demás es muy grande”

 

Clase magistral a los redactores de The Crowd Times realizada por Juan Carlos Rodríguez Manzaneque sobre el uso del tanque de criopreservación de tejidos

 

El cáncer es un tema del que se habla normalmente, pero en realidad no sabemos de que se trata específicamente. Pocas personas podrían explicar que la mayoría de las células proliferan y se dividen en cada rincón de nuestro organismo, y en esta división para crecer o renovar tejidos además se especializan o diferencian para realizar las diferentes funciones que nuestro cuerpo necesita. Así, se dice que hay un cáncer cuando las células proliferan de forma descontrolada y pierden la capacidad de especializarse. En ese momento, en un hígado por ejemplo, vamos a tener una masa tumoral de células que están creciendo mucho, pero no hacen la función que deberían hacer, por eso ese hígado no va a funcionar apropiadamente.

Lo que diferencia al cáncer de otras enfermedades como la gripe, por ejemplo, es que esta última está desencadenada por un virus, que es un cuerpo extraño en el organismo. Y gracias a la evolución de nuestro sistema inmunitario nuestro cuerpo se opone a él. Pero el cáncer es una enfermedad que se crea dentro de nosotros, nuestro sistema inmunitario no considera que sea peligrosa y no pone en juego las herramientas para combatirlo. O también ocurre que las células tumorales son capaces de superar todas las barreras de defensa aunque al principio el sistema inmune intenta combatirlo. El mecanismo natural de muerte celular programada o apoptosis para células defectuosas o que sufren mutaciones, deja de funcionar y se desencadenan desequilibrios de imprevisibles consecuencias.

Desde el punto de vista histórico, cuando el cáncer se detectó como una creación descontrolada de células, el primer método para tratarlo era la quimioterapia, que utiliza fármacos que bloquean el crecimiento de las células, con el problema de que afecta a todas las células del cuerpo, las tumorales y las que no lo son. Otros de los tratamientos más comunes son la radioterapia o la cirugía, pero también el problema que tienen es que solo se pueden utilizar en tumores que estén muy bien localizados o sean accesibles.

 

Juan Carlos Rodríguez y sus colaboradores en la visita a los laboratorios de Genyo en Granada

 

Actualmente se vuelve a los orígenes y es la farmacología y la genómica las que están dando nuevas claves para tratar el cáncer. Por ejemplo ahora hay fármacos específicos que funcionan como anticuerpos, que son moléculas que se encargan de bloquear a otras moléculas. Hay moléculas muy comunes en los cánceres, como el oncogén HER2 en el cáncer de mama, que se pueden bloquear mediante estos fármacos sin que la enfermedad progrese. Pero otra vez hay un problema, solo se pueden aplicar a los cánceres que contienen dichas moléculas. Por lo que las denominadas “Terapias dirigidas” se podrán utilizar si el tumor es muy específico y se ha identificado alguna molécula o gen que se pueda atacar o bloquear. Este es el trabajo que se realiza. Pero una vez más surge un problema, esta medicina personalizada es cara. Para averiguar qué tipo de cáncer tienes se hace una biopsia que consiste en obtener un trocito del tejido del cáncer y examinarlo genéticamente. Dependiendo del resultado los patólogos y los oncólogos deciden qué tipo de estas terapias hay que realizar.

La forma en que Juan Carlos Rodríguez y su equipo llevan a cabo la investigación destaca por muchos motivos: disciplina, orden, minuciosidad, relevancia, para ellos es su rutina. En este momento iniciamos un recorrido por las instalaciones del laboratorio en el que explica con dedicación que tienen una unidad de esterilización, que les proporciona matraces autoclavados, que se realizan diferentes técnicas de parafinación de muestras de melanomas procedentes de melanocitos transformados, extraídas frescas, en las que se hacen secciones de 7 micras con el microtomo. Con diferentes técnicas de microscopía e iluminación con luz ultravioleta (UV), van a ser capaces de identificar ácidos nucleicos y con técnicas de bioluminiscencia serán capaces de identificar proteínas.

Al salir al pasillo para visitar la sala de criopreservación llama la atención de nuevo la planificación. Justo en la puerta aparece un cuadrante con las tareas que cada miembro del equipo debe realizar, cuándo lo debe hacer y con qué periodicidad. Parte del trabajo consiste en realizar cultivos celulares, lo que se realiza en una sala específica dotada de los más avanzados medios técnicos, en la que se hace todo lo posible para que las células “sean felices”, se controla la iluminación, la temperatura y la humedad para obtener los resultados deseados. Tenemos que entrar con la vestimenta adecuada para reducir el riesgo de contaminación de las muestras.

Actualmente trabajan en el estudio de tumores cerebrales, los glioblastomas, el melanoma humano y el melanoma de ratón, que permitirá conocer mejor el humano. Aunque las herramientas son similares, el comportamiento puede ser diferente. Las muestras humanas las obtienen del cercano hospital clínico y en los ratones se inducen estas enfermedades, bien de forma natural por exposición Ultravioleta directa o bien a partir de células tumorales implantadas de forma subcutánea. Se utilizan bacterias como vehículo para reproducir DNA y RNA de mamíferos. El modelo biológico experimental de trabajo es el ratón. GENYO tiene acceso a un animalario en el que se mantienen diferentes especies, al que no pudimos acceder por la seguridad biológica que requiere. Estos animales se crían específicamente con las características adecuadas y siempre iguales para que las condiciones de experimentación no varíen en el tiempo. Hay empresas especializadas que los suministran.

 

Imagen de la visita de The Crowd Times al animalario de Genyo

 

Con toda la información recogida en el laboratorio que dirige, el doctor Rodríguez mantiene reuniones periódicas con el resto de responsables de los diferentes grupos de investigación, en las que se intercambian información y se contrastan resultados. Esto permite mejorar la eficacia de las investigaciones a las que este Grupo de Investigación de Proteasas y Matriz Extracelular aporta el conocimiento que supone la caracterización del mecanismo de acción de las metaloproteasas ADAMTSs que circundan las células, una de sus 3 líneas de investigación, pues en los últimos años se ha demostrado la enorme influencia del medio extracelular, en el que están presentes estas moléculas, en procesos como la metástasis, que hacen tan agresivos a algunos tipos de cánceres, al propagarlos por todo el organismo. Estudiar la interacción conjunta de todo el genoma de una célula, lo que se ha denominado genómica, ha sido determinante para acabar con la limitación que tenía la genética, que estudiaba los genes individualmente. Esto ha sido posible gracias a la bioinformática. Genyo dispone de una sección a la que se entregan los datos para cruzarlos y después los devuelven filtrados para su análisis.

Este experimentado investigador participó en su etapa de formación postdoctoral en EE.UU. en estudios pioneros en el estudio de la angiogénesis, o desarrollo de vasos sanguíneos alrededor de tumores sólidos, determinantes en la generación de metástasis, lo que ahora sigue estudiando su grupo en tres líneas de investigación. Dispone de una estudiante de fin de máster en investigación traslacional, 3 investigadores predoctorales que abarcan las líneas mencionadas, una técnico de laboratorio que organiza gran parte del trabajo y él como investigador principal. A lo largo de los últimos años han podido publicar en revistas de alto impacto científico, en las que publican la mayoría de premios Nobel, como Cancer Research, PNAS, Nature, Cell y Oncotarget, con lo cual se demuestra que tienen resultados, pero es indiscutible la gran problemática que se encuentran para publicar en aquellas de mayor impacto mediático como la ya citada Nature, entre otras razones porque la velocidad de trabajo y competencia no se lo permite, aunque sí nos indica que ha publicado en ella en alguna ocasión. En cierto momento confiesa que “la sensación que tiene en los Congresos Internacionales es que somos buenos porque somos capaces de hacer mucho con poco, pero la dimensión de los demás es muy grande”. También recuerda que en USA podía explorar con ensayo y error y que en España hay que pensar más antes de gastar, o al menos en su situación actual. De cara al futuro está interesado en la contratación de un investigador postdoctoral con experiencia que le permita abarcar más volumen de trabajo, con más tipos de tejidos, y más rápidamente. El doctor Rodríguez nos hace la valoración de que aunque ha tenido muchos proyectos importantes, él diría que lo más importante es lo que hace cada día.

Como reflexión final a la pregunta que le hacemos sobre el apoyo de las instituciones indica que los políticos no tienen la culpa de que en España se invierta menos en ciencia que en otros países, al fin y al cabo ellos son un reflejo de la sociedad. El problema real es que los ciudadanos no se preocupan de la investigación hasta que no sufren la enfermedad y no debe haber esta separación entre ciencia y sociedad.

 

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